Velo islámico en el trabajo. Sentencia interesante

Podemos hablar del velo islámico en el trabajo o de cualquier otra cosa que se pueda presuponer como un derecho de los trabajadores, pero como siempre, hay a quien se le olvida que quien ofrece el empleo también tiene, o debería tener, sus derechos. Está muy bien que no exista discriminación en el trabajo, pero cuando hablamos de una empresa privada, donde alguien ha arriesgado su patrimonio para hacer algo que puede salir bien o puede salir mal, lo menos que podemos hacer es empezar respetando sus deseos en cuanto a qué tipo de personas quiere que formen parte de su empresa. Luego esas personas tendrán la posibilidad de aceptar o rechazar el trabajo si las condiciones ofrecidas son o no las adecuadas, por supuesto, pero siempre partiendo de la base de que el empresario debería tener potestad absoluta de elegir el perfil del personal que quiera contratar. Otra cosa puede ser el empleo público, donde la discriminación sí puede ser tal y hay que moverse con mayor cautela.

¿Y si no quiero que mis empleadas vayan con velo islámico en el trabajo?

#Velo islámico en el trabajo

Velo islámico en el trabajo. Una sentencia europea respalda su prohibición

Si no contrato mujeres me llamarán machista, si no contrato personas de color ni musulmanes me llamarán xenófobo o islamófobo. Si solo contrato heterosexuales me llamarán homófobo, si no contrato gente calva me llamarán peladófobo… Y me pregunto… ¿Por qué? ¿Por qué no puedo contratar a quien yo quiera? ¿Seré por ello un nepotista o enchufista? No hablamos de una empresa pública, ¿qué problema hay con que contrate a mi primo? Mi problema como empresario será encontrar a las personas idóneas para desarrollar el trabajo que necesito que se lleve a cabo en mi empresa; cómo hago la selección y qué criterios utilizo para ello no debería ser decidido por nadie. Si alguien se siente discriminado siempre tendrá la opción de crear su propia empresa, arriesgar su propio dinero… y tomas sus propias decisiones a la hora de contratar al personal.

Puede que por eso me haya gustado la sentencia del Tribunal Europeo que ha respaldado la prohibición del uso del velo islámico en el trabajo. La sentencia dice que no constituye discriminación directa al tratarse de una norma interna de la empresa que prohibe de manera explícita el uso en la vestimenta de cualquier símbolo político, filosófico o religioso.

El origen del problema

Samira Achbita, musulmana, trabajó durante tres años como recepcionista de la compañía belga G4S Secure Solutions. Fue despedida cuando informó de su intención de acudir con velo a su puesto de trabajo.

La despedida demandó a la empresa pero sus pretensiones fueron desestimadas en las dos primeras instancias. El Tribunal de Justicia belga solicitó opinión al Tribunal de Justicia de la UE y su criterio ha quedado respaldado.

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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7 Comentarios.

  1. Solo faltaría que el contratante tuviera que dar explicaciones de las condiciones que requiere el que opte al empleo. Si quiero poner una tienda de moda para jóvenes, solo querría contratar jóvenes mujeres y de buen ver, aparte de expertas o inteligentes, despiertas o astutas. Pero si me vienen con un velo o pañuelo, no pasan de la puerta y ¿por qué? Verdaderamente me dan ganas de decir que porque quiero, nada más, pero es que no necesita más explicación. Son personas de cara al público, las jóvenes tienen que verse reflejadas en alguien de su edad, más o menos y que vista a la moda, sean simpáticas y educadas. Pues ya está, eso elimina a los hombres, a las mayores, a las adolescentes y a las vestidas con harapos, pelos sucios y feas, discapacitadas, antipáticas, maleducadas y pijas malcriadas o vagas.
    Que soy un feminista o machista, que si hago discriminación, que si soy antimusulmán o antisemita, o prejuicioso, SÍ y Qué? Yo hago lo que estimo mejor para mi negocio y al que le moleste que busque empleo en otra parte o que monte él una tienda de moda de jóvenes con todas esas personas que no entran en mi elección. Me gustaría saber cómo le va en un futuro, jajajajaja…

    Un saludo, Ramón.

  2. David Otero Villar

    Ni velo islámico ni enseñando el culo; la empresa contratante de personal siempre tuvo muy claro las normas en materia de orden y asepsia de su personal y establecido en el reglamento del trabajo; lo que ocurre ahora se sale de madre, en conductas disparatadas, así es ahora nuestro país donde todo vale

  3. Mariona Condom Auli

    Completamente de acuerdo en el trabajo tienes que seguir las normas de la empresa, cuando salgas te puedes poner lo que quieras

  4. Pues me parece una buena noticia, la verdad.
    Es tan sencillo, como tú decías, como arriesgar su patrimonio para crear una empresa y que contrate a todos los despedidos por esas “insolidarias empresas”.
    (De fora vindran…)

  5. Diego A. Bononato

    Cada vez demostramos menos inteligencia, tanto a la hora de contratar personal en las empresas como a la hora de racionalizar el fenómeno “marquitis ” que al momento impera y hace estragos en nuestra juventud. Solución: impongamos el uniforme corporativo ogligatorio en empresas, colegios etc. ! … menuda lucha nos quitaremos los padres a la hora de vestir a nuestros hijos para el colegio y sobre todo, menudo problema eliminamos a la hora de contratar personal. Por cierto, que no se nos olvide incluir a diputados, senadores y a todos cuantos perciben un salario de las arcas del Estado. Ya está bien de ver zarrapastrosos en el hemiciclo…. !!! ! ayuden a la sociedad, gasten en ropa, en corbatas, en restaurantes discotecas, cines, teatros etc… así contribuirán a que haya menos paro y más dignidad en nuestro País!!

    • Totalmente de acuerdo. Yo fui de uniforme a un colegio católico y mi madre bendecía siempre la suerte que tenía conmigo y con otras 4 hermanas que tengo que también iban de uniforme.
      Ahora que soy mayor entiendo perfectamente por qué. Y es un beneficio para pobres y para ricos, pues así no hay diferencia de clases sociales, de marcas, de religión o de creencias. Y si no les gusta a los chicos, allá con sus padres que son los que les crían.

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