Trabajar en un banco ya no es lo que era

Puedo afirmar sin temor a equivocarme que trabajar en un banco ya no es lo que era. Yo fui empleado de banca durante cuatro o cinco años, hace de ello más de treinta y cinco años. Es cierto que era muy joven y solo «disfruté» de mi categoría de botones, aunque llegué a hacer todo tipo de funciones. Eran otros tiempos; por no tener, no teníamos ni ordenador; aún recuerdo cuando empezaron a instalarlos y el pánico que le entró a muchos por la amenaza que eso suponía para el empleo. Curiosamente no fueron los ordenadores los que perjudicaron el empleo bancario, sino otra revolución posterior: Internet.

¿Quién quiere ahora trabajar en un banco?

#Trabajar en un banco

Trabajar en un banco. A veces siento nostalgia al ver cómo ha cambiado todo

Sigo teniendo muchos amigos del gremio; de hecho tenemos la costumbre de juntarnos para cenar una vez al año a pesar de que hace más de treinta que abandoné el sector. Por aquel entonces era todo un privilegio ser empleado bancario; no es que se cobraran fortunas, pero estaba muy bien visto y el trabajo resultaba agradable, aunque recuerdo que se hacían muchas horas extraordinarias y no se cobraban, pero incluso así, valía la pena trabajar en un banco. Aún guardo cierta añoranza de aquello.

Ahora todo ha cambiado, el banco se ha convertido en el enemigo social y la gente ve con malos ojos a los empleados de banca que a menudo son víctimas de insultos, quejas, acosos y todo tipo de situaciones incómodas con los clientes. ¿Qué otra cosa podía pasar después de las preferentes, las cláusulas suelo, etcétera? El cliente no va a quejarse al banquero, sino al bancario que está al pie de oficina.

Y luego está la otra parte, la revolución bancaria de la que hablaba al principio y que, con las fusiones, ha acabado provocando muchas jubilaciones anticipadas y cierres de oficinas; pero esas jubilaciones no han bastado; todavía sobra mucha gente. Gente cualificada que ahora se dedica a ensobrar cartas porque no hay nada más que hacer. Conozco a directores de oficina que han asumido cargos de mucha menos responsabilidad para sobrevivir dentro de la entidad; incluso conozco alguna oficina en la trabajan hasta cinco personas que antes eran directores de otras tantas oficinas; lógicamente sus funciones no son las mismas. Es evidente que la revolución no ha terminado todavía.

En mi época, en una oficina de pueblo éramos más de quince personas, y en un momento dado casi todos atendíamos a los clientes en ventanilla; era lo habitual cuando ni siquiera había cajeros automáticos. Ahora todas esas gestiones se hacen desde el ordenador o incluso el teléfono móvil, y las retiradas de efectivo se realizan en los cajeros, o más recientemente en supermercados a través de aplicaciones de móvil. Nada es como era y a la banca el cambio la ha pillado con ingentes cantidades de trabajadores y oficinas que, de pronto, no tienen ninguna utilidad.

Todo eso ha acabado también con muchos inadaptados, gente que hacía bien su trabajo y que ahora tiene que hacer una labor comercial para la que, ni está preparada, ni tiene aptitudes. Y es que no es lo mismo atender la ventanilla de 8 a 15, que tener que vender productos bancarios.

Según Comisiones Obreras «El uso de ansiolíticos es algo ya habitual. Ha habido agresiones físicas y muchas amenazas y gritos de clientes».

Si miramos a nuestro alrededor e intentamos recordar cómo eran las cosas hace tres décadas, nos daremos cuenta de que TODO ha cambiado, no solo el mundo de los bancos, pero posiblemente sea el bancario uno de los sectores que lo está haciendo con mayor rapidez, y al que ha pillado dentro con algunas canas, lo está pasando muy mal.

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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8 Comentarios.

  1. Tengo 38 aňos. Llevo 13 trabajando en banca. Entré por oposiciones en una caja de ahorros y estuve 5 aňos en servicios centrales. En 2013 nos absorbio la Caixa. Vivo un infierno en oficinas. Objetivos inalcanzables y presiones brutales. Estoy deseando irme. A nadie deseo ni aconsejo trabajar en un banco. El dinero que ganas no compensa el sufrimiento.

  2. Manuel Castro Ouzal

    Puedo aseverar que todo lo que se dice en este articulo es cierto. Trabaje 6 años y llegue a apoderado, todos éramos hombres y hoy es raro ver alguno, a no ser en puestos de alta dirección. Mayores de 45 y personas sin carrera ya no tienen ningún futuro, aún cuando han demostrado su valía. En la mayoría de los bancos, son todo chicas y alguna mujer hecha y derecha, hombres pocos o ninguno, por eso hay esos líos. En cuanto a atribuciones de los empleados, tenia más un botones en los 80, que una directora hoy en día, mira la que han montado internet ,las leyes de paridad Aznar, Zapatero y Rajoy.

  3. Pobrecita la banca. Veré que pùedo hacer por ella hoy lunes.

  4. Mi padre fue bancario (entonces todavía el banco tenía hoteles propios para los empleados, a los hijos se les daba una minibeca para libros, etc…), yo estuve 6 meses hace muchísimo tiempo en la CAM, de hecho en la oficina de empresas piloto que puso en marcha en Alicante cerca de la plaza de Luceros.

    Me acuerdo de los finales de mes, cuando venían los pagos de nóminas de empresas con más de 500 empleados, te traían los listados para ir picándolos uno a uno en el ordenador, empezabas a las 8 de la mañana y a las siete de la tarde todavía estábamos metiendo apuntes, y lo peor era cuando el total no cuadraba y había que revisar uno a uno los 500 asientos. TELA!!!!

    Ahora a los bancos se lo llevan todo hecho, es el efecto IKEA, tú te eliges el mueble, tú lo mides, tú lo tienes que coger de la estantería, tú lo tienes que transportar, tú lo tienes que montar…. y el lema que tenía antes IKEA era “IKEA trabaja por ti”, y realmente el único que trabaja eres tú. Pues en la la banca se ha IKEADO; tú montas las remesas, tú montas las transferencias, tú montas el pago de nóminas, tú ingresas los talones, tú ingresas el dinero, tú te sacas los extractos, tú negocias con alguien virtual los IPC’s….. vamos que los que tendríamos que cobrar una nómina del banco somos nosotros.

    Ahora el bancario se está transformando en un post venta o un comercial, y lo que dice Ramón, no están preparados, porque estamos hablando de productos financieros y hay que tener muchos conocimientos económicos.

    Y lo que es peor, al bancario le exigen resultados inalcanzables, además de dar la cara por el banco y a más de uno se la han roto, tienen que colocar x visas, x préstamos, x cuentas, x…….

    La banca está perdiendo el componente humano (si alguna vez lo tuvo) y cada vez será menos personal y más robotizada. TIEMPO AL TIEMPO.

    A mi la banca no me cae mal, sé que no son una ONG y deben ganar dinero y proteger sus intereses, como cualquier negocio o persona física y que la mala imagen de este sector se la debemos a las cajas de ahorro, y que ello es debido a que metieron a unos ineptos políticos, que no conocían el sector, a pilotar uno de los mejores sectores que había en España. Hemos perdido la obra social de las cajas.

    Pero si realmente hay un sector que me cae mal ese es el energético y casualmente lleno de políticos en sus consejos de administración.

    ¿Alguien me compra un juego de sábanas o una funda nórdica? Un saludo a todos.

    • Como yo tengo unos añitos más que tú, lo que comentas de las nóminas y de picar el listado en el ordenador, en mi caso era en plan troglodita. Las empresas traían esos listados que dices y luego atendías a los trabajadores que iban con las libretas que teníamos que rellenar a mano sobre la marcha con sus correspondientes cálculos y cuadrarlo con los listados manuales de caja, jajaja… Eso sí que era una aventura los sábados.

  5. D. Ramón yo también fui bancario desde los 16 años hasta los 59 años, y para toda esta historia tiene unos cuantos nombres 1º AZNAR el del milagro español y después el pedazo de carne con ojos llamado Zapatero, que pusieron a controladores de bancos y cajas a unos malnacidos, y en cada Caja un politico tonto, y no hay cosa más peligrosa que un tonto con mucho poder, se han dedicado a dar créditos a sabiendas en muchos casos que no lo iban a cobrar, hipotecas sobrevaloradas y el total cuando siempre habían dado el 80% en fin han arruinado el sector, yo en enero del 2018 toda la pasta que tengo me la llevaré a otro país y en una cuenta divisa, dolar, o francos suizos, visto que no te dan nada por lo menos que si hay un crack que llegará, ahí seguirá estando mi dinero, aquí peligra

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La Lectura de Ramón