Segunda oportunidad, un brindis al sol

En febrero hablaba de la conocida como ley de la segunda oportunidad, y ya dejé claro que no confiaba en ella en absoluto, me parecía, y me sigue pareciendo, un inútil brindis al sol, una retahíla de aparentes buenas intenciones (digo lo de aparentes porque estoy convencido de que ni siquiera quienes la redactaron confiaban en ella).

Pasado un tiempo prudencial, ¿ha servido de algo la ley de la segunda oportunidad?

#segunda oportunidad

¿Segunda oportunidad? Las deudas de Hacienda y Seguridad Social nos perseguirán hasta el infinito y más allá. ¿A quién quieren engañar?

Empiezan a oírse voces de que la ley de la segunda oportunidad ha sido otro bluf, otra ley inútil que solo ha servido para, en su momento, aparentar buenas intenciones. Era evidente que lo que la hacía más inviable era precisamente que, de alguna manera, se podían evitar o aplazar algunas deudas, pero nunca las importantes, las que no nos dejan ni a sol ni a sombra, ni siquiera después de muertos (recordemos que son heredables y pueden afectar a los bienes de nuestros herederos si no aceptan la herencia a beneficio de inventario). ¿A qué deudas me refiero? Pues por supuesto, a las de la Seguridad Social y las de nuestra queridísima Hacienda. No importa los años que pasen, nos perseguirán hasta el infinito y más allá.

Curioso sin duda que quien se las da de bueno redactando una ley de este tipo para darle (supuestamente) una segunda oportunidad a quien tropieza en su negocio, sea el único que no quiera renunciar a cobrar. Y ojo, no crean que estoy muy a favor de esa teoría de la segunda oportunidad, ya lo dije también en mi artículo de febrero; todo lo que sea un acuerdo razonable entre las partes me parece bien, pero legislar para poner condiciones de lo que se puede dejar de pagar, eso ya no me parece tan bien.

Solo hace diez meses que entró en vigor y ya está haciendo agua, y lo hace principalmente por lo que se conoce como privilegio del crédito público. Si Hacienda y la Seguridad Social no aflojan, nunca servirá de nada una ley de este tipo.

Ni buenas intenciones ni nada, mera palabrería política.

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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3 Comentarios.

  1. Otra Ley farsaria para engañar a incautos. Creíamos que los gobiernos de ZP eran campeones pero el de Rajoy le ha ganado de calle. Todas esas leyes son para salir en el telediario y tapar algo o justificar algún escándalo relacionado. Cuando lees la letra pequeña te das cuenta que no sólo es un bluf si no que en este caso parece la segunda oportunidad para que el estado te cobre.

  2. Andrés Lucas

    Hola. Esto que significa: (recordemos que son heredables y pueden afectar a los bienes de nuestros herederos si no aceptan la herencia a beneficio de inventario) que mis hijas aunque renuncien a la herencia (que no hay más que deuda) podrán cobrarles a ellas.? La Solución es no hacer testamento?

    • No, lo prudente es aceptar la herencia a beneficio de inventario. Eso quiere decir que si heredan un millón, pero las deudas son de dos millones, se quedan sin herencia pero no les reclamarán el millón que falta. Si la aceptan tal cual, el millón pendiente también lo heredan como deuda y lo tienen que pagar ellas con su patrimonio presente o futuro. La otra opción es también la que dices de renunciar a la herencia directamente; ahí ya no hay más que rascar.

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