Renta web. Hacienda simplifica el borrador

Renta web parece un paso más hacia la simplificación del proceso de realizar la declaración de la renta. Una vez más, y no me cansaré de decirlo, aprovecho para aconsejar que no se confíe en Hacienda a la hora de cumplimentar la declaración de renta. El hecho de que sea gratis no lo justifica. Hay asesores que por muy poco dinero le aconsejarán la mejor opción y, además, se responsabilizarán del trabajo, cosa que no hacen los de Hacienda, que le pueden cumplimentar la declaración mal y luego reclamarle y sancionar (el colmo). Además, es antinatural que la renta la haga el que recauda. No digo que lo del borrador esté mal; es interesante ver los datos que previamente Hacienda ha recopilado de nosotros; eso nos permitirá hacer valoraciones y tomar decisiones a la hora de aceptarlo o realizar la declaración definitiva con las oportunas modificaciones, apoyados normalmente por el criterio profesional de un asesor cualificado. Quiero recordar que hace ya muchos años que no soy asesor y que no tengo ningún interés directo en el asunto (no hago rentas; ni siquiera la mía).

Renta web

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Consulte Renta web… pero búsquese un asesor

Para la campaña de renta 2015 que comenzará en breve, la Agencia Tributaria tiene previsto lanzar un nuevo sistema denominado Renta web al que se podrá acceder desde la sede electrónica y que, de alguna manera, supondrá una propuesta de declaración (para entendernos: el borrador). La propuesta a la que podremos acceder en Renta web será más simple que el ya conocido borrador, entre otras cosas porque habrán eliminado todas aquellas casillas vacías que no afecten a nuestra renta. No será de aplicación para los declarantes con rentas de actividades económicas.

Una de las limitaciones de Renta web es que no permite modificar declaraciones una vez han sido tramitadas, por lo que si hay que cambiar algo se tendrá que hacer una complementaria.

Ramón Cerdá

 

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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10 Comentarios.

  1. Todo lo que parezca, en apariencia, un mano tendida de hacienda hacia el ciudadano, rige el dicho popular, “dame la mano, que te tomaré el brazo”.

    Por principio jamás hay que fiarse de ellos (siempre hay excepciones pero sólo a título individual).

  2. Hacienda es el máximo reflejo del poder de la Administración del Estado.
    Como declarara el Tribunal Supremo, la administración tiene un poder de control y unas facultades exhorbitantes sobre los ciudadanos. En la práctica es un cuarto Poder del Estado, no declarado así en la Constitución, pero llevado a cabo por Gobiernos como el de Rajoy, en que menos dos, todos los ministros son altos funcionarios.

    Su único control es el poder judicial y para llegara a él en cumplimiento del derecho constitucional de la tutela judicial efectiva, las leyes procesales ponen infinitud de trabas, como por ejemplo que primero haya que reclamar a los TEAR o TEAC, “supuestos Tribunales administrativos” que necesariamente se tienen que definir primero y tardan entre dos y tres años en hacerlo y además dependen de hacienda, lo forman funcionarios de hacienda y son una pata más del entramado administrativo. Son además un cuello de botella para desanimar a los ciudadanos y empresas, ya que cuando les den la razón, en sede judicial, ya habrán sido embargados cautelarmente o habrán avalado, o habrán sido bloqueados, escarnecidos y machacados por la recaudación de la AEAT.

    Para colmo, hacienda cambia de criterio (con carácter retroactivo) sobre muchos temas según necesita recaudar, como ha hecho Montoro con temas como el tratamiento empresarial y fiscal de los profesionales o la reciente amnistía fiscal. La nueva Ley de Procedimiento Administrativo Común, suprime la obligatoriedad de tener que reclamar primero en el ámbito laboral y en el civil por via administrativa, para poder acudir a la via judicial, sin embargo lo conserva en la via fiscal, ¡qué curioso!.

    Y luego, cuando pierde en sede judicial, le quedan mecanismos como el Recurso de casación en Interés de Ley, que ya hemos comentado en otro blog, donde la Administración legalmente puentea las sentencias que no le agradan de una forma torticera y tramposa.

    La sabiduría popular sigue el consejo, dicen gitano, de “Tengas pleitos y los ganes” para enfrentarse contra tamaño poder omnímodo, que hace y deshace leyes a su antojo (en esto todos los partidos políticos opinan igual, ya que “el dinero público no es de nadie”, e intentan que cuanto más haya mejor para sus intereses que es gastar, por ello últimamente se dedican a llevar inspectores de hacienda en sus listas, y estos se meten en política probablemente para savalguardar sus comisiones en forma de bonus por Acta levantada).

    Sólo héroes, en mi parecer, son capaces de enfrentarse con semejante monstruo que como el animal mitológico, la hidra de siete cabezas, le cortas una y todavía tiene seis más para devorarte. ¿Cómo no va a tener un miedo atávico el personal, para qué ser un experto en declaración fiscal, con qué elementos de defensa cuenta un ciudadano que se enfrenta a la injusticia de un sistema que premia a los funcionarios por robarte sea o no justo, de una forma discrecional y sin que en la práctica te puedas defender? Estoy hablando de las primas a la inspección por Acta levantada que viola el más elemental principio de objetividad que tiene que cumplir la administración y que, como la tasa del céntimo sanitario, todo el mundo sabe que es ilegal pero nadie hace nada o por complicidad unos o por miedo otros.

    Desde este blog, Ramón, se lanzan apenas dardos que levemente arañan la coraza del dragón, pero a veces queda la esperanza, de que como San Jorge, se pueda herir o matar al monstruo. Pero eso es una leyenda…

    • Más que héroes, los que nos enfrentamos a Hacienda de manera habitual somos Quijotes.

      • Después de mi apunte anterior sobre el gobierno de Rajoy, su gobierno de altos funcionarios (abogados, economistas y técnicos comerciales del estado) y el Poder de la Administración, escuché en la radio que Rajoy escribió hace ya décadas dos artículos en un diario de su Pontevedra natal donde, cosa extraña en él, deja entrever su ideología y que explica las decisiones que lleva tomando desde que fue designado Presidente.

        Rajoy, que es Registrador de la Propiedad, donde por cierto Ramón, debe de tener buenos amigos, e hijo de Juez, sobrino, hermano y pariente de altos funcionarios, todos ellos por oposición de las difíciles, explicaba en uno de los artículos la importancia de “las Estirpes” como forma ideológica de poder. Late en los artículos una visión de casta, de clase dirigente provinciana, muy gallega por cierto, sobre todo en las ciudades, muy crítica con las clases terratenientes, con las empresariales y por supuesto con las clases asalariadas y que es un canto a los “preparados”, la élite que obviamente deben dirigir la “cosa” pública.

        Esa era la ambición de Rajoy, hacer un partido de altos funcionarios de estirpe, en contraposición a los liberales capitalistas, a los partidos de clase proletaria, o a los de ideologia como los socialdemócratas o los democristianos. Y por supuesto un absoluto desprecio a los empresarios y comerciantes, que en la más rancia tradición decimonónica española, son viles y despreciables ya que sólo buscan el enriquecimiento personal. Sólo la Élite funcionarial preparada es capaz de guiar y gobernar un país. Las ideologías más allá de eso sólo conducen al enfrentamiento inútil y por supuesto el pueblo llano es incapaz de gobernarse a sí mismo.

        Es una visión muy parecida a la de la clase dirigente francesa, que siendo de partidos de izquierdas o derechas, siempre está gobernada por políticos formados en las escuelas de altos funcionarios de élite, donde todos se conocen y han compartido aulas, maestros y mentores. Y no sólo en el Gobierno sino en todas las grandes empresas francesas que forman un entramado corporativo que es la clave, desde el gaulismo, en toda la vida política y económica del país. El paraíso de las puertas giratorias.

        Es el gobierno para el pueblo, sin el pueblo. Es la ideología de todas las dictaduras. El pueblo es incapaz de decidir, se necesita una Nomenklatura que decida por él. De ahí a otras dictaduras sólo hay un paso. Por eso Rajoy es tan peligroso, porque sus leyes valen tanto para él como para sus supuestos adversarios políticos como Podemos o la izquierda más dictatorial.

  3. Hay una pequeña trampa en esto pues mucha gente tiene la situación de que un miembro en la unidad familiar tiene una nómina y otro es autónomo. En ese caso la tendencia es que el asalariado realice la declaración por ese sistema y el otro tenga que hacerla individual y suele salir bastante más que si la hicieran conjunta.

    • Cierto, pero eso no se lo dirán en Hacienda si va a hacer la renta. Hay muchas cosas que la gente no tiene en cuenta a la hora de ir a Hacienda a que les hagan la renta gratis: Son pocos los funcionarios que conocen a fondo el sistema, la mayoría hacen un breve curso para hacer rentas de apoyo y cobrar unas horas extra, además de aumentarles la productividad. Algunos van incluso coaccionados porque al administrador le afecto mucho económicamente en su bolsillo que la «productividad» de su agencia sea una u otra. Para las consultas contratan a mucha gente que no sabe ni papa de rentas, más allá del argumentario que les han hecho leer. Y lo peor, si te la hacen mal, no se hacen responsables y eres tú el que paga la sanción, cosa que desde luego no llegaré a entender nunca.

  4. José Antonio Gracia Percebal.

    Tendríamos que hacer los que sabemos algo de esto, una gran campaña nacional para que la gente comprendiera que Hacienda nunca se sitúa al lado del declarante. Pregunta ¿Por que todo bicho viviente, se niega a que le expliquen como funciona lo de los impuestos? Nosotros colgamos un curso clarísimo y gratis en la web, y se lo bajaron solo 60.

    • Entre Hacienda y la gente en general hay una relación extraña (casi atávica). Lo primero es que (quizás por no conocer para nada el tema) le tienen un miedo atroz, pero eso puedo entenderlo. Lo que no entiendo es la reacción generalizada cuando reciben un escrito de Hacienda. Si tienen asesor y Hacienda les está reclamando algo, en ningún momento piensan que Hacienda está equivocada en lo que dice o actúa de mala fe. Simplemente pensarán que el asesor lo ha hecho mal.
      Por otro lado, durante el mucho tiempo en que yo he sido asesor, he experimentado en carnes propias otra reacción muy habitual: Cliente que sabe perfectamente que tiene que pagar 10 pero no quiere pagar más de 4 y va al asesor «a convencerlo» de que eso es lo correcto, con la intención, ya no solo de pagar 4 y ahorrarse 6, sino para tener a quién echarle la culpa si Hacienda reclama lo que es suyo. Y no hablo de casos aislados. Es uno de los motivos por los que decidí dedicarme a otra cosa.

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