Relaciones sexuales consentidas con una menor de edad

No cabe duda de que hoy en día, de la manera en que están las leyes, para un hombre (a veces también para una mujer) es arriesgado mantener relaciones sexuales. Todos sabemos que basta una denuncia de la mujer para que el hombre acabe en el calabozo; lo que pase después es otra cosa, pero de momento la situación está cantada. Y sabemos que eso puede ocurrir incluso entre cónyuges, donde la mujer puede presentar una denuncia por violación y el marido lo va a tener crudo para demostrar que no fue así. Si la relación es con una menor de edad, el problema se multiplica. Uno se pregunta: ¿Se pueden tener relaciones sexuales consentidas con una menor de edad sin acabar en la cárcel?

Relaciones sexuales consentidas con una menor de edad, ¿por qué no?

#Relaciones sexuales consentidas con una menor

Relaciones sexuales consentidas con una menor. ¿Cómo se deben interpretar los cambios legislativos?

Siempre me he preguntado  por qué no se pueden tener relaciones sexuales consentidas con una menor de edad. Y no estoy hablando necesariamente de que un señor de cincuenta se acueste con una joven de quince, sino de casos en los que el chico tiene veintipocos y la chica, por ejemplo,catorce. Creo que hay muchos factores, demasiados, como para generalizar. A veces se producen paradojas execrables, como la de empezar una relación sexual dentro de los parámetros permitidos por la ley y, de repente, la ley cambia por arte de birlibirloque, convirtiendo al ciudadano normal en delincuente sexual, así, por las buenas. Ese es el caso que quería comentar hoy y que el Supremo ha puesto de vuelta y media; bajo mi punto de vista con muy buen criterio.

La Audiencia Provincial de Valladolid condenó a un hombre ecuatoriano de veintinueve años a CINCO AÑOS Y UN DÍA DE CÁRCEL por un delito de abusos sexuales a una niña de catorce años.

Lo curioso del caso como ya anticipaba, es que esta relación comenzó en 2015, pero antes del cambio legislativo que elevaba la edad de consentimiento sexual de los trece a los dieciséis años (la modificación entraba en vigor en julio de 2015).

El Alto Tribunal le dice un par de cosas a la Audiencia Provincial:

1.- Considera una paradoja que una relación sentimental permitida por el derecho penal se transforme en «delictiva a raíz de la publicación de la reforma de 2015 en el Boletín Oficial del Estado».

2.- También critica que por una decisión de política criminal se acabe condenando a «la clandestinidad una relación afectiva que, más allá de la excepcionalidad con la que pueda contemplarse la diferencia de edad de sus protagonistas, ha nacido en un entorno social de tolerancia y, como tal, indiferente al derecho penal».

Estas cosas me parecen muy preocupantes, pero hay otra cuestión de la noticia que no me preocupa menos:

La Audiencia Provincial consideró delictivos dos contactos sexuales que se mantuvieron el veinte de julio y el dieciséis de agosto de 2015.

¿Cómo se sabe esto y cómo ha llegado a los Tribunales? ¿Acaso ha sido una denuncia interpuesta por algún familiar o por la propia «afectada»?

REFLEXIÓN AL MARGEN:

En cualquier caso, estas cosas nos deben hacer recapacitar sobre lo que es legal y lo que no lo es. Legalidad y justicia son cosas muy distintas. Lo que hoy es legal, mañana deja de serlo, o viceversa, sin que hubiere cambiado el concepto del hecho en sí mismo. Y eso ocurre continuamente. Antes uno no iba a prisión por circular a 200 kilómetros hora a pesar de que los coches no eran tan seguros ni había las carreteras que hay ahora. ¿Estamos a merced de los caprichos del legislador que nos puede transformar en delincuentes en cualquier momento?

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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6 Comentarios.

  1. Cuanto más amplio es el código penal de un país …. menos democrático es. Y al paso que vamos en España se va a tener que vender por fascículos en los kioscos, porque cualquiera puede salir de casa por la mañana y por la noche haber cometido tres tipos penales que desconocía. Aquello del principio de mínima intervención del derecho penal parece que ya no se lleva.

    • Te echaba de menos, Francisco. Así es, tal cual dices. Otra cosa que afecta a este asunto es aquello de que el desconocimiento de la ley no es excusa para su incumplimiento (o algo así). Creo que deberemos sacarnos todos la carrera de abogado y luego un master anual para estar al día.

  2. José Antonio Gracia Percebal.

    Las leyes muchas veces se distancian del sentido común. Yo mis alumnos les explicaba en las primeras clases: Normal, a partir de ahora vamos a definirlo como lo habitual. Lo que no se puede consentir es que la normalidad este siempre pendiente de lo que deciden unos pocos, al igual que lo delictivo o no, venga decidido por modas o por moralidades ajenas a una sociedad democrática y libre.

    • El término «normal» siempre ha sido confuso precisamente porque nos quieren cambiar los parámetros cada dos por tres. Pero siempre ha habido una distinción sutil que normalmente la gente no percibe. Por ejemplo: Puede ser habitual que un chaval se emborrache hasta perder el conocimiento cada vez que salga de fiesta… pero eso no es normal (ni lo será por muchas veces que ocurra).

  3. JOSÉ MARÍA LÓPEZ RUBIO

    De niños nuestro pecado común a confesar era que nos habíamos hecho una paja. “un padre nuestro” y hasta la siguiente.

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