Recusación de un juez. Hay que saber mantener las formas… siempre

Empezaremos por ver qué eso de recusación de un juez:

Según la RAE, recusar es no querer admitir o aceptar algo.

Si buscamos «recusación», la cosa se concreta un poco más: Acto tendente a apartar de la intervención de un procedimiento administrativo o judicial a un juez, un testigo o un perito, por su relación con los hechos o con las demás partes.

Los motivos de la recusación de un juez pueden estar muy claros, o no tanto. Por eso, como en todo, ante una recusación se puede argumentar. Ahora bien, lo que no se puede admitir, y menos viniendo de un juez, son las malas formas y las salidas de tono o claros prejuicios. ¿Puede haber algo peor en un juez que un prejuicio?

Recusación de un juez – Rosa María Freire

#recusación

La recusación puede ser apropiada o no, pero debe argumentarse de forma correcta.

 

Hablamos del caso de los ordenadores de Bárcenas. A la juez doña Rosa María Freire no le ha sentado bien que la recusen. Si piensa que la recusación no es correcta tiene derecho a argumentar su postura, pero ¿es eso lo que ha hecho?

La recusación se solicitó por la afinidad (o supuesta afinidad) de esta señora con miembros del PSOE.

La juez dice inadmitir a trámite el escrito, que es lo mismo que decir que no piensa apartarse del caso.

Si no ha admitido el escrito y no piensa aceptar la recusación, llama la atención que comente públicamente el escrito de recusación.

Dice quien solicita la recusación: «[…] eficaz instrumento en manos del PSOE [Refiriéndose a la señora Freire]».

Responde la juez: «Desconozco si esto significa que soy extraordinariamente inteligente o un instrumento en manos de mentes privilegiadas, seguramente masculinas».

¿A qué viene lo de «seguramente masculinas»? ¿Tacha al Partido Popular de machista? Es libre de pensarlo; hasta es posible que pueda tener razón, pero ¿al atacar de ese modo al recusador no está dando argumentos de recusación?

Dice la juez: «Parece que el Partido Popular esperó a conocer el resultado y como propuse apertura de juicio me impugnó por parcial».

Hay que recordar que la juez llegó a insinuar que el extesorero dijo la verdad cuando afirmó que sus dispositivos contenían información sobre la supuesta contabilidad B de Génova. Ese tipo de afirmaciones antes de un juicio tampoco parecen muy apropiadas.

Recordemos también que el mismo Bárcenas ha retirado la acusación que se juzga en este caso.

 

Recusación – el problema de siempre

El problema de la recusación es que pueda ser mal utilizada para simplemente intentar apartar a un juez de un caso en concreto porque se presuponga una tendencia a la condena. Por eso yo no voy a ser quien juzgue aquí si la solicitud de recusación en este caso está justificada o no, solo digo que el trámite y las formas deben ser los adecuados. Lo primero que cabe decir en este asunto es que la juez no ha negado esa afinidad con el PSOE, que es de lo que se trataba; si no la hay, se tiene que argumentar para dejar sin efecto práctico la recusación, pero no solo no argumenta el eje principal de la solicitud, sino que empieza a lanzar balones fuera negándose a admitir el trámite, al tiempo que dice una serie de despropósitos que no vienen al caso.

Recapitulemos:

Cualquier investigado tiene sus derechos. Como mínimo, tiene derecho a la defensa y a la presunción de inocencia. Si la juez en un momento dado comenta que Bárcenas decía la verdad, está violando la presunción de inocencia del acusado. Admitir que Bárcenas dice la verdad es afirmar que el acusado miente, y eso es un prejuicio. Y mala cosa son los prejuicios en los jueces.

Otro de los derechos del investigado es solicitar la recusación argumentando los motivos, por peregrinos que estos puedan ser. Esa solicitud debería ser admitida y educadamente contestada. No significa por lo tanto que la recusación finalmente se acepte o no, pero sí tendría que argumentarse, y hacerlo en el tono apropiado.

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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4 Comentarios.

  1. Que a estas alturas aún sigamos con estas discusiones bizantinas demuestra que nuestro sistema no es una democracia auténtica, por mucho que nos quieran convencer del éxito que supuso la transición, etcétera, etcétera…

    Tenemos urnas sí; otra cosa es que las sepamos usar que sería otra historia. Porque una verdadera democracia, al menos como se concibe en occidente, está basada en la separación de poderes cosa que aquí no existe.

    En el momento en que a un juez o jueza se le etiqueta como afín a algo ya la hemos liado. Está clarísimo que no podemos esperar que un juez sea inmaculado y absolutamente libre de inclinaciones políticas. Entonces no sería un juez, sería un pokemon.

    Pero ya que no podemos evitar que simpatice por alguna ideología sí que deberíamos prevenir cualquier tipo de relación partidista directa empezando por la participación en el proceso de su nombramiento.

    Leo el otro día un artículo de Ansón con respecto a Rita Barberá https://goo.gl/IcwxrM que muy grosso modo venía a decir que la Señora Barberá no renunciaba al aforamiento porque la justicia ordinaria estaba plagada de jueces podemitas y que los del Supremo, que son conservadores, le serían más favorables,

    Pero bueno, ¿esto qué demonios es? Si, por sistema, ponemos en duda la independencia de los jueces como estrategia procesal, estamos haciendo un flaco favor a la justicia.

    Por otro lado, que esto suceda también es culpa de los que han fomentado la politización de la justicia lo que es pan para hoy y hambre para mañana puesto que una vez condenado o absuelto el imputado, no faltará quién dude del fallo y clame por la supuesta parcialidad del tribunal.

    A ver si miramos con desaprobación a los niños cuando dicen aquello de “el profesor me tiene manía” y luego nos parecen normales otras cosas.

    Habiendo dejado para el final el “nucleo irradiador” de este tema: ¿tiene la jueza derecho a despotricar y a alegar machismo para rechazar su recusación?

    Pues, seguramente no sean las formas. En eso coincido pero, sin justificar esa actitud un tanto prepotente y nada apropiada para un miembro del poder judicial, entiendo que estén tan hartos de todo que al final por algún sitio tienen que estallar.

    • Los partidos se reparten las afinidades en los nombramientos y en esto acaba todo. Politización es lo contrario de independencia. Así nos va. En asuntos no políticos ocurre lo mismo: cuando se trata de un divorcio, custodia, etc., jueces y juezas tienen criterios distintos y cada cuál tiene su tendencia.
      La independencia judicial es una utopía a la que es imposible llegar, pero con un poco de esfuerzo se podría mejorar sensiblemente.

  2. Voy a hacer un comentario machista. La mujer en general se rige mucho más por la intuición que el hombre. De hecho, yo mismo pienso que la intuición es una sabia manera de la que nos ha dotado la naturaleza para enfrentarnos con la realidad. En esto la mujer, mucho más pragmática, nos da cien vueltas y lo llamamos sentido común. Por contra el hombre tiende a la abstracción y a moverse más en el mundo de las ideas y por ende al pensamiento racional más elaborado, pero no siempre más veraz.

    Pero en materias judiciales es tremendamente peligrosa la intuición. Lleva al prejuicio. Y eso en un juez/a es un defecto, no una virtud. No conozco a esa jueza ni su color político, ni siquiera si el acusado tienen o no razón. Pero sus declaraciones muestran a las claras que ha prejuzgado sin tener todos los datos. Su labor no es juzgar en este caso sino instruir para que la sala juzgue. Y menos hacer declaraciones como esas. Está claro que se ha recusado ella sola.

    • Con su argumentación la juez le ha dado la razón al recusador como bien dice usted. Yo tampoco conozco el color de la señora, aunque imagino que por lo que se dice será del PSOE, pero vaya, que eso es lo de menos.
      Lo ideal en un juez, además de no dejarse llevar por las intuiciones, sería que no tuviera inclinaciones políticas demasiado decantadas, porque se quiera o no, eso es otro handicap a la hora de juzgar.
      Otra cosa lamentable es que su comentario (el de usted, no el de ella) se pueda considerar machista, cuando es algo muy sabido, pero está claro que en la actualidad que nos movemos, todo se interpreta de inmediato como ofensivo.

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