Probar que no hay bienes es responsabilidad del administrador

Debo decir una vez más que no entiendo ciertas sentencias, ya no por sus razonamientos jurídicos, que sean más o menos adecuados, sino por su total falta de sentido común (o eso al menos es lo que a mí me parece y lo digo con todos mis respetos). Se mire por donde se mire, «probar que NO hay bienes» es una prueba negativa; una prueba diabólica. Eso no se puede demostrar. Se puede probar que un bien existe o ha existido, se puede probar que es propiedad de la empresa o no, normalmente se puede probar si se ha vendido y cobrado y hasta qué se ha hecho con el dinero… ¿Pero probar que no hay bienes? ¿Cómo se hace eso?

Es absurdo que se diga que probar que no hay bienes es responsabilidad del administrador

#Probar que no hay bienes

Si el administrador debe probar que no hay bienes, se encuentra ante una prueba diabólica, más digna de la inquisición que nuestro actual sistema jurídico.

Sí, lo dice un a sentencia, pero bueno, muchas sentencias se recurren y acaban desautorizadas. Esta parece que podría ser una de ellas (no sé si está en plazo de recurrir). Lo más curioso es que el juez dice esto aplicando «la regla de facilidad probatoria» porque no puede imputarse la carga de la prueba al acreedor demandante…

Y lo dice ni más ni menos que el Tribunal Supremo en su sentencia del pasado 13 de julio de 2016 y añade que la regla probatoria (yo cada vez entiendo menos de leyes) rige frente a la dificultad del acreedor de probar que había bienes y fueron distraídos o liquidados sin que se destinara lo obtenido al pago de deudas.

Una vez más… ¿Dónde queda la presunción de inocencia?

O sea, que como el demandante no puede probar su acusación, se exige al demandado que pruebe su inocencia. ¿Cuándo quedará claro de una vez por todas que el acusado no tiene por qué demostrar nada? El acusado, mientras nadie pruebe lo contrario, es inocente. Otra cosa es que aporte todas las pruebas que estén en su mano para demostrar que la acusación no tiene fundamento, pero eso lo hará para disponer de una mejor defensa o argumentación, pero no porque tenga que demostrar nada.

Está visto que cada vez que se habla de presunción de inocencia parece que estemos adentrándonos en una especie de ficción utópica que solo parece real en las películas americanas, pero que en el día a día de los juzgados (al menos los españoles) hace tiempo que ha desaparecido.

Al menos tiene a bien añadir que para imputar el pago de las deudas al administrador «debe existir un incumplimiento nítido de un deber legal al que pueda anudarse de forma directa el impago de la deuda social, porque en otro caso se corre el riesgo de atribuir a los administradores la responsabilidad por el impago de las deudas sociales en caso de insolvencia de la compañía, cuando no es este el propósito de la ley».

En referencia a la prueba diabólica, el Tribunal Constitucional dijo en 1996 (BOE93)

«[…] Hemos dicho ya que la presunción de inocencia comporta en el orden penal, al menos, las cuatro siguientes exigencias: 1.) la carga de la prueba sobre los hechos constitutivos de la pretensión penal corresponde exclusivamente a la acusación, sin que sea exigible a la defensa una «probatio diabolica» de los hechos negativos; 2.) solo puede entenderse como prueba la practicada en el juicio oral bajo la inmediación del órgano judicial decisor y con observancia de los principios de contradicción y publicidad; 3.) de dicha regla general solo pueden exceptuarse los supuestos de prueba preconstituida y anticipada, cuya reproducción en el juicio oral sea o se prevea imposible y siempre que se garantice el ejercicio del derecho de defensa o la posibilidad de contradicción, y 4.) la valoración conjunta de la prueba practicada es una potestad exclusiva del juzgador, que este ejerce libremente con la sola obligación de razonar el resultado de dicha valoración (SSTC 76/1990, 138/1992 y 102/1994) [F.J. 3]».

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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