Primero nos roban y luego se burlan de nosotros

Lo que voy a contar no son ejemplos teóricos; son dos casos absolutamente reales, con lo cual no hay ni suposiciones ni ninguna ficción. Empezaré por el principio:

CUANDO LA C.A.M. TODAVÍA ERA LA C.A.M.

Caso 1.- Empresa que solicita un aval. Para la concesión de dicho aval, además de exigirle que deposite una cantidad equivalente en un plazo fijo del que no podrá disponer hasta la cancelación del aval (riesgo cero para la entidad), se le exige que compre acciones de la C.A.M. por valor de algo más de 1.000 euros.

Caso 2.- Particular que solicita una pequeña hipoteca. Una de las exigencias no negociables es que compre algo más de 2.000 euros en acciones de la C.A.M.

 

EL CRACK DE LA C.A.M.

De un día para otro las acciones de la C.A.M. dejan de cotizar y no se puede disponer de nada. Es el equivalente a haber perdido el 100% de lo invertido. En los casos anteriores, 1.000 y 2.000 euros respectivamente. Se les pide información y la C.A.M. responde que quien juega en bolsa ya sabe a qué se arriesga. ¿Jugar en bolsa? Aquí nadie ha decidido comprar libremente las acciones, y mucho menos ponerse a jugar; han sido un condicionante  para que la C.A.M. procesase las solicitudes. En definitiva, unas cláusulas abusivas.

Digan lo que digan, se ha producido un robo en toda regla.

 

LA FUSIÓN CON EL SABADELL

Luego llega la fusión con el Sabadell, el Sabadell aparece como ángel salvador y ofrece a los clientes de la C.A.M. la posibilidad de recuperar parte de lo perdido. Lógicamente no ofrecen recuperar la totalidad, sino poco más del 20%, o sea que el forzado inversor pierde casi el 80% de lo invertido. Así y todo, y teniendo en cuenta que es una nueva entidad, se podría valorar positivamente el ofrecimiento y uno podría pensar que mejor esto que nada, pero no es eso lo que ocurre.

Los directivos de la antigua C.A.M. se citan con los clientes, cliente por cliente y les hacen una “superoferta individualizada”.

A continuación transcribo las ofertas recibidas en los dos casos anteriores:

 

Caso 1.- Le ofrecen “recuperar” en acciones del Sabadell un total de 236,27 euros de los más de 1.000 perdidos. Pero para poder conseguir eso le exigen (otra vez exigiendo, aquí no cambia nada): contratación de tarjeta de crédito con su correspondiente coste anual, contratación del servicio C.A.M. directo y domiciliación de los Seguros Sociales.

Caso 2.- Ofrecen 437,15 euros en acciones del Sabadell frente a los algo más de 2.000 euros perdidos de la C.A.M., y para ello exigen: contratación de un plan de pensiones, contratación de una tarjeta de débito, contratación de un seguro de vida, contratación de un seguro de hogar y domiciliación de dos nóminas.

Y no queda ahí la cosa, ahora “informan” a los clientes haciendo un test de conveniencia para advertirles de los peligros de las inversiones, como diciendo que las acciones del Sabadell pueden ser papel mojado como lo fueron las de la C.A.M. ¿Qué será lo próximo? Recochineo total.

Las dos ofertas que sirven de ilustración a este artículo han sido rechazadas por los clientes.

 

 

Creative Commons License
El contenido de Primero nos roban y luego se burlan de nosotros por Ramón Cerdá, salvo que se indique expresamente, esta licenciado bajo Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Dejar un comentario?

0 Comentarios.