Pensión para un hijo de 31 años

Es evidente que este mundo en el que vivimos se nos ha ido de las manos hace tiempo, y la «justicia» (permítanme los lectores que la ponga entre comillas) es un claro ejemplo de ello. La Audiencia de Alicante ha condenado recientemente a un matrimonio (separado) a pasarle una pensión de 600 euros al mes a su hijo en paro porque no encuentra empleo. Uno de los razonamientos es que los padres tienen bienes (que no dinero) por valor de un millón de euros.

Sentencia: Pensión para un hijo, 600 euros al mes

#pensión para un hijo

Pensión para un hijo porque no encuentra trabajo (!)

Supongo que hay muchos casos en los que los hijos, ya talluditos, se ven obligados a vivir con (y de) sus padres, incluso después de haberse casado y haber tenido su propia descendencia, pero también entiendo que en este caso, si el susodicho ha recurrido a la justicia para demandar a sus padres, será porque la relación no es demasiado buena con ellos. De hecho ha tenido que recurrir a una orden judicial para poder entrar en casa a recoger sus cosas.

La pregunta es: ¿Hasta qué edad los padres estamos obligados a mantener a los hijos? Ojo, hablo de obligación legal, otra cosa es lo que suele suceder en una relación normal donde se ayude ad infinitum por siempre; no estoy diciendo que se tenga que echar a los hijos a la calle porque sí, que nadie me malinterprete. Tampoco hablo de hijos con minusvalías o con incapacidad de algún tipo.

Según alega el hijo:  «Me he encontrado en la exclusión social» y dice haber llamado a más de 7.000 puertas para dejar el currículum.

De lo que piensan los padres del asunto no se dice nada, pero me lo puedo imaginar.

Dicen que no hay nada más feo que pegar a un padre, pero creo que lo de demandarlo para sacarle una pensión, se acerca bastante.

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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6 Comentarios.

  1. «De siempre» he abogado por un derecho natural de los humanos: el «derecho a la incoherencia».

    Y tal derecho es asumido por todo el mundo: a nadie extraña ya que haya quien presumiendo de «liberal» guste de imponer a los demás «sus ideales religiosos» (y que se declare contrario al aborto pero se desentienda de la vida del ya nacido) o que al mismo tiempo que defiende la total desregulación de todos los mercados (incluido «el del trabajo» [¿?]) y sin oponerse al rescate de las empresas privadas quebradas (incluidos los Bancos) se indigna si la Administraciones Públicas han de corregir las cíclicas deflaciones del mercado… alimentando a los desahuciados.

    Extrañamente, es en tiempos de (supuestas) crisis cuando «se generan» las mayores fortunas… ¿infortunios afortunados?

    Conclusión: seamos pues incoherentes….. pero siempre humanos, por favor.

  2. Por desgracia la situación económica generalizada de las familias está llevando a los extremos a muchas personas. Hace poco una trabajadora social de un ayuntamiento me dijo que tanto los ascendientes como los descendientes en primer grado, esto es, los padres y los hijos, tienen obligación legal de asistencia económica mutua. Es decir, si unos padres no tienen medios de vida y si los tienen los hijos, y viceversa, existe una ley, no sé cual, que obliga a dar esa asistencia. A eso se acude por parte de los Ayuntamientos, por ejemplo, para investigar y pedir datos familiares a la hora de reconocer Rentas mínimas de Inserción por ejemplo, u otras subvenciones a los menos favorecidos. No es que investiguen a los hijos o a los padres, pero como detecten que ha habido una ayuda, pago o préstamo de cualquier tipo, te deniegan o te la restan de las posibles ayudas públicas.

    Por ejemplo, si estás en paro de larga duración, eres mayor de 60 años, has agotado todos los subsidios, pero (y pongo el caso concreto para que sea más claro) tus hijos «gozan» de empleos y economías saneados, como existe esa obligación legal de los hijos, se presupone por el Ayuntamiento (en los que delegan las Comunidades Autónomas para hacer esas intervenciones) que los hijos pasan unas rentas obligadas a los padres. En esa tesitura, en la que no deseo a nadie que pueda estar pero que cada día es más corriente, se pueden enmarcar estas situaciones que hoy comentamos.

    • El «deber de alimentos entre parientes» (y entre cónyuges y asimilados) es una obligación legal, no una presunción: arts. 142 a 155 del C. Civil. Entre hermanos, serían «alimentos estrictos», pero en linea directa son «amplios» (y comprenden gastos sanitarios y otros: hay jurisprudencia del T. Supremo).

      Es al Juez a quien corresponde determinar la cuantía, ponderando las necesidades y las disponibilidades: no hay baremo. Y a cada parte le asiste un abogado (… aunque sea uno de oficio).

      Estadísticamente, los ascendientes suelen ser de edad superior a los descendientes, y no consta que para aquellos haya un límite de edad máxima para que percibirlos de estos. Y parece de lógica que tampoco lo haya a la recíproca… somos parientes hasta la muerte.

  3. Amigo Ramón todo las leyes que hacen estas mentes políticas perversas tiene su explicación, como cuando te separas y generalmente es el hombre el que se queda sin el piso y con la hipoteca a pagar amen de darle la mitad del sueldo ganes unmontón o ganes 1000 euros y creo que es la siguiente si una persona está excluida los ayuntamientos el estado le tiene que pasar alguna ayuda aunque sea mínima pero si lo pagan los padres o uno de los padres el estado no se gasta ni una, con las separaciones pasa exactamente lo mismo, conclusión vivir de alquiler de por vida, no tener nada en propiedad más que lo que se lleva puesto, y tener algún trabajo de oficios varios no hay otra.

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