Mascotas en restaurantes

Personalmente me gustan los animales en general (algunos más que otros), pero, sinceramente, hay peticiones de ciertos sectores de la sociedad que no acabo de entender, o al menos no las comparto. Recientemente el ayuntamiento de Málaga ha publicado una nueva ordenanza que ha venido a llamar (un tanto absurdamente) de bienestar y protección animal. Con esta ordenanza quiere autorizar a que los ciudadanos puedan acudir a los restaurantes y a los bares con sus mascotas. Habrá mucha gente a la que eso le parecerá bien porque lo considerarán incluso como un derecho fundamental: yo tengo una mascota y si quiero ir a un restaurante, tengo derecho a entrar con dicha mascota… Estamos con lo de siempre. El mismo derecho puede tener esa persona en concreto a ir al restaurante con su mascota, al que tiene otra persona a la que no le gustan los animales, a ir a comer a su restaurante favorito… sin tener que compartir espacio con los animales. Pero los políticos ya no saben tampoco a qué cartas jugar, y lo cierto es que no se puede tener contento a todo el mundo y acaban diciendo (o lo que es peor: haciendo) tonterías. Es más, No creo que con eso de dejar entrar a las mascotas en restaurantes se contente a mucha gente. Ni siquiera a los de las mascotas. Como unos vayan con sus perros y otros con gatos a comer al mismo restaurante, el caos puede estar asegurado. ¿No nos estamos pasando ya con tanto exigir nuestros supuestos derechos sin pensar en los de los demás? Si lo analizamos fríamente, ¿alguien me puede explicar qué sentido puede tener que se deje entrar libremente a las mascotas en un restaurante? ¿Qué pasa entonces con los controles de sanidad? ¿Qué pasa con las personas a las que no les gustan los animales y tienen tanto derecho como los demás a acudir al restaurante? ¿Y los que tienen ciertas alergias? Lo más curioso es que, cuando todavía está la ordenanza en mantillas, muchos de los llamados animalistas ya se están quejando y están diciendo que se queda corta porque no incluye a los centros comerciales. Ya no sé si nos estamos volviendo locos, o simplemente gilipollas.

Una ordenanza de Málaga permite la entrada de mascotas en restaurantes

#Mascotas en restaurantes

Mascotas en restaurantes. Otra petición absurda. ¿Cuándo entenderemos que nuestros derechos acaban donde comienzan los de los demás?

Dice una responsable de la Protectora de Animales y Plantas de Málaga: «Por primera vez, el ayuntamiento ha escuchado nuestras peticiones y las ha tenido en cuenta. Parece que las reuniones previas a la norma han sido efectivas y estamos muy contentos».

Claro que desde el ayuntamiento de Málaga parece ser que se han comportado un poco como Salomón en su famoso juicio bíblico, y lo permite, siempre y cuando el responsable del establecimiento lo permita (le ha pasado la patata caliente al empresario). Es decir, que si un restaurante prefiere seguir como siempre y no dejar entrar a las mascotas, podrá seguir haciéndolo. Pero recordemos que puede ser el inicio de algo indeseable. Ya ocurrió con la ley antitabaco. Primero dejaron que el empresario decidiera si incorporar o no una zona para fumadores, pero luego otra reforma acabó con ello y nadie puede fumar, aunque el propietario quiera que así sea. ¿Ocurrirá eso después de este primer paso? ¿Los que no quieran compartir espacio con los animales mientras comen acabaran siendo los apestados y quienes tendrán que quedarse en casa porque los empresarios estarán obligados a dejar entrar a las mascotas? ¿Y cuál será el límite? ¿Podrá ir alguien con su pitón a tomar el café en el bar? ¿Habrá menús especiales para las mascotas?

La normativa también afecta al transporte público y defiende que gatos y perros puedan viajar en este tipo de transportes «ya que no todo el mundo tiene vehículo propio».

Me temo que estamos entrando en otra de esas espirales absurdas. Y todo, cuando aún no se ha conseguido algo muy básico:  que los propietarios de esas mascotas recojan las cacas del suelo. Delante de mi oficina pasa a diario; los vecinos sacan a sus perros (dicen que a pasear, pero en realidad los sacan a cagar) y se dejan todas las caquitas y sus correspondientes meados encima de la acera, cuando no en el mismo portal. Si algo tan básico aún no está controlado, ¿cómo nos ponemos a discutir si podemos llevar al perro al restaurante o no?

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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28 Comentarios.

  1. Vaya por delante que me encantan los perros, que toda mi vida he tenido perro, ahora no.
    Hace unos años tuve una empresa de alimentación al por mayor, donde no se fabricaba nada, solamente almacenábamos mercancías para su distribución embaladas en sus cajas y envasadas por los fabricantes en sus respectivos envases. Dicho almacén estaba en una zona apartada del centro urbano por lo que yo tenía como casi todos los propietarios de los almacenes colindantes dos perros de guardia.
    Un buen día me viene una inspección sanitaria y la unica infracción que yo cometía era la de tener en un establecimiento donde se manipulaban alimentos a mi Todo y Mi Serma, mis dos queridos perros, el inspector Veterinario un Dr. En Veterinaria me dijo que tenía que expulsar de mi establecimiento a los perros o incurriría en multa de 6000€. A mi pregunta de por qué? Me dijo que la normativa sanitaria no permite animales de ningun tipo en los establecimientos donde se manipulen los alimentos.
    Ahora vienen mis preguntas:
    a. Si el propietario del establecimiento no puede tener en el mismo a su propio perro o gato, como la administración deja a su libre decisión que entren los de los clientes?
    b. Local con aforo de 80 o más comensales, que puede suceder si cada uno se lleva su perro, quien se hace responsable de los posibles daños si se organiza una tangana entre ellos?
    c. Cualquier propietario de un perro en un restaurante, época de cambio de pelaje, que pensarías como dueño de un perro encontrar en tu comida pelos de otro perro o del tuyo mismo?
    Puedo compartir algún comentario de los anteriores que he leído pero cuando el ser humano pierde el sentido común en defensa de su perro o su mascota y por defender su derecho a tenerla, pisotea los derechos y el sentido común de todos los demás, indica nada más y nada menos lo que se está viendo.
    Esta sociedad se está Estupidizando a una velocidad pasmosa, cuando queremos dar por normal lo que no lo es socialmente estamos cayendo en un pozo muy profundo.
    Un saludo respetuoso y pido perdón si alguien se siente ofendido de antemano.

  2. NO ENTIENDO EL PUTO PROBLEMA DE LOS PERROS. PORQUE MOLESTAN? NO HE OIDO NINGUNA RESPUESTA BASADA EN EL SENTIDO COMUN. QUE PROBLEMA TENEIS CON ELLOS EN CUALQUIER ESPACIO. MADRE MIA CUANTO HAY QUE APRENDER DE OTROS PAISES.

  3. Se.Cerda con comentarios como el suyo son los que hacen que nunca dejemos de creernos el centro del universo y no respetemos y acabemos con el maltrato animal dando una normalidad a tener una mascota y reconocer que tienen su espacio. Me parece una opción muy buena . E n cuanto higiene me río yo de mañanas en el metro o sin ir mas lejos hace unos días en un centro comercial no pude acercarme a un pasillo pues el individuo que estaba en el desprendía tal hedor a sudor que deberían haberle expulsado de inmediato. Tengo 6 gatos y 2 perros no valevme gustan los animales pero no tengo ninguno………

    • ¿Quién ha dicho que no tengo ninguno? Lo que he dicho está en el artículo y se puede leer.

    • Ana, con todos mis respetos, no sé por qué no vale decir que me gustan los animales pero no tengo ninguno. A mí me gustan, y mucho, y siempre me he negado a tenerlos, porque creo que un animal debe de estar en su medio natural, y éste no es una casa en la que no hay nadie durante diez horas diarias. Y si ya era un problema llevar a los críos al pediatra, buena gana de tener que llevar a los animales al veterinario.
      Entiendo perfectamente al que los quiera tener, aunque me parezca una tortura tener un pájaro en una jaula, o un mastín en un piso de 90 metros. De lo que nadie me va a convencer es de la necesidad de que viajen en transporte público. Y como lo que es seguro es que va a traer problemas, y muchos, me parece crear complicaciones innecesarias, y bastantes tenemos ya.

      • La necesidad de viajar en transporte publico es de ellos? Traer complicaciones? Confirmado me gustan los animales pero que no me molesten.La vida son complicaciones y deberíamos facilitarla hacirndo hueco a todos y pacientes para convivir. Me pregunto como podrán convivir en otros países? Gracias a no facilitarnos las cosas a la gente que tenemos mascotas. Por cierto vivo en una casa con terreno y mis mascotas son adoptadas es un honor ser el país con mas abndonos.

  4. David Vicente

    A mí me encantan los animales, desde que tengo conciencia he curioseado en libros, en la misma naturaleza, viendo a hormigas transportar su comida o sus larvas, a abejas recolectar polen, etc. Los perros tardaron poco en pasar a formar parte de mí. Y finalmente, ya hace bastantes años, tuve uno, gracias a mis padres.

    Actualmente, ya son 5 los perros en total que he tenido como “míos”, y decenas los que de algún modo u otro han pasado por mi vida dejando una huella imborrable, ya que estoy metido hasta las trancas en una protectora de animales de nuestra comarca, la Vall d’Albaida. Esto te despierta una especial sensibilidad hacia ellos, los animales, que inevitablemente te lleva a verlos de una manera algo distinta a las personas que no han podido o querido empatizar con ellos.

    Y empatizar implica comprenderlos como son (animales, ni mejores ni peores que los seres humanos, también llamados “animales humanos”), con sus necesidades, temores, etc. Un perro o un gato son felices siendo y viviendo como un perro o como un gato, y lo mismo ocurre con un reptil, un ave, etc. Si un perro no entra a un restaurante, no le va a pasar nada por quedarse en casa. Pero tampoco tiene por qué pasar nada (negativo) si entra a ciertos sitios si es capaz de comportarse. ¿No ocurre lo mismo con los niños? ¿Nadie ha topado con alguien que con tres copas de más contamina el ambiente de una romántica y tranquila cena?

    Por cierto, no me imagino a una pitón tomando un vino blanco en un restaurante? 😉

    Yo disfruto mucho estando con los animales de nuestra protectora, pero entiendo que no a todo el mundo le guste de la misma manera que a mí (incluso teniendo perros); es fácil entender que una persona en un autobús, por ejemplo, se pueda irritar porque un perro se le plante encima y te estropee la ropa (a mí también me irritaría, porque entiendo que un perro debe estar bien educado antes de acceder a un sitio donde hay más personas e incluso otros perros).

    En realidad los animales domésticos han sido introducidos en nuestro entorno, y hay animales que tienen la capacidad de ser educados para ello, y otros que no. Hay personas que sin la debida educación van por ahí molestando, y en cambio no se les prohíbe que cojan un taxi o el metro, ¿no es así?

    Como comentan algunos lectores, en algunos países hay una cultura más permisiva y tolerante en este sentido, y nadie se ha muerto por ello. Me juego el cuello a que el mismo propietario asqueroso de perro que no recoge los excrementos de su can, es el mismo al que luego le da igual que sus hijos estén gritando en el susodicho restaurante molestando más que el perro del comensal vecino, o le mete un golpe a otro coche estacionado y se larga sin dejar una nota para arreglarlo como personas civilizadas. Las cosas siempre ocurren por algo.

    Me parece que todo esto es más una cuestión de tolerancia, de educación, de dejarse de etiquetas y colores.

    Gracias por leerme. ¡Valientes! 😉

  5. Aquarium Terramar

    Debería haber más lugares donde los perros pudieran entrar con sus dueños.

  6. En el entorno de Malaga, Marbella, Torremolinos, Manilva, Estepona y Sotogrande es bastante habitual llevar los perros a los restaurantes y supongo que es porque en esas ciudades desde hace muchísimos años está permitido. Los ingleses y otros europeos residentes han impuesto esa norma y la mayoría de los restaurantes los aceptan pero no es obligatorio. También hay algunos que no lo permiten. Suelen ser los de clientela exclusivamente española. Yo nates tenía mascota y he vivido por aquella zona y, al verdad, cuando nuevamente aterricé en Madrid, se me hizo raro la prohibición absoluta incluso en terrazas o restaurantes con jardin en verano. Yo creo que debe ser el propietario del negocio el que decida y los clientes luego elijan.

    • Mientras la cosa no pase de lo que usted comenta: «Yo creo que debe ser el propietario del negocio el que decida y los clientes luego elijan», estoy incluso de acuerdo. De hecho así lo comento en el post. Lo que me preocupa es que la gente ya se está quejando de que la medida le parece escasa y eso podría acabar en obligación de aceptar animales en todos los restaurantes. Eso es lo que yo consideraría injusto.

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La Lectura de Ramón