Limitar las facultades del administrador

¿Se pueden limitar las facultades del administrador?; es una pregunta que me hacen a menudo, y mi respuesta siempre ha sido contundente hasta hace poco: no se pueden limitar las facultades del administrador. No obstante hay algunos matices a tener en cuenta que me gusta destacar:

1.- Si no hay una confianza extrema en el administrador, existe la posibilidad de nombrar a dos administradores mancomunados, lo cual no limitará las facultades de los mismos pero sí que obligará a que se pongan de acuerdo en todo, con lo cual, las liberalidades que pudieran beneficiar a uno de ellos no tendrán cabida si no hay connivencia con el otro. Lo malo de la administración mancomunada es que acaba siendo problemática porque le quita mucha flexibilidad al día a día de la sociedad.

2.- Otra opción es que la sociedad se rija por un consejo de administración donde las facultades las tiene la Junta y hay una serie de consejeros delegados con facultades, estas sí, limitadas. Porque a diferencia del administrador, los consejeros delegados no dejan de ser meros apoderados y por lo tanto sus facultades estarán en relación con esos poderes que se les otorguen, que pueden ser muy amplio o muy restrictivos, además de que cada uno de los consejeros delegados puede tener su propio formato de poderes totalmente distinto a los demás.

#Limitar las facultades del administrador

¿Se podrán limitar las facultades del administrador con la nueva redacción del artículo 160?

Siendo una demanda social tan generalizada (lo de poder limitar las facultades del administrador), me sorprende que no exista la posibilidad de que los socios puedan hacerlo en cada caso concreto (con la nueva redacción del artículo 160 se vislumbran opciones). Imagino que, entre otras cosas, será para una mayor seguridad jurídica, dado que si se pudieran limitar las facultades del administrador, habría que analizar operación por operación; por ejemplo en el caso de los bancos, tendrían que ver qué puede firmar y qué no dicho administrador. Hablando de bancos, otra cosa que sorprende es que si les llevas una escritura de constitución donde no están desglosadas las facultades del administrador, todavía exista algún sesudo gabinete jurídico que la eche para atrás alegando que no pueden saber cuales son sus facultades, cuando deberían tener en cuenta lo siguiente:

a) Lo dicho anteriormente de que no se pueden limitar las facultades del administrador, con lo cual sus «poderes» son universales.

b) Que la escritura de constitución detalle facultades no significa que las no detalladas no existan. Insisto en que al no poder limitar las facultades del administrador, da igual qué facultades estén en escritura y qué facultades se hayan omitido. Lo detallado en escritura es a título enunciativo y no exclusivo.

c) Ya hace muchos años que los registros mercantiles, con buen criterio, no inscriben esas facultades. Siendo las mismas para todos sería absurdo que transcribieran el contenido de la escritura en algo sin sentido.

¿Hay alguna novedad reciente en cuanto a limitar las facultades del administrador?

Lo cierto es que sí, pero son unas limitaciones que han quedado incluidas en el artículo 160 de la Ley de Sociedades de Capital y que no son optativas. O sea, que todos los administradores seguirán teniendo los mismos poderes y por lo tanto no será necesario que se transcriban en escritura ni que los registradores los inscriban; eso sí, los poderes ahora no son tan universales como eran antes.

Eso implica que la Junta (los socios en definitiva) tendrán que dar el visto bueno a una serie de operaciones concretas, cosa que antes no era necesaria. Concretamente y según queda redactado el artículo 160, será competencia de la Junta lo siguiente:

a) La aprobación de las cuentas anuales, la aplicación del resultado y la aprobación de la gestión social

b) El nombramiento y separación de los administradores, de los liquidadores y, en su caso, de los auditores de cuentas, así como el ejercicio de la acción social de responsabilidad contra cualquiera de ellos.

c) La modificación de los estatutos sociales.

d) El aumento y la reducción del capital social.

e) La supresión o limitación del derecho de suscripción preferente y de asunción preferente.

f) La adquisición, la enajenación o la aportación a otra sociedad de activos esenciales. Se presume el carácter esencial del activo cuando el importe de la operación supere el 25% del valor de los activos que figuren en el último balance aprobado.

g) La transformación, la fusión, la escisión o la cesión global de activo y pasivo y el traslado de domicilio al extranjero.

h) La disolución de la sociedad.

i) La aprobación del balance final de liquidación.

j) Cualesquiera otros asuntos que determinen la ley o los estatutos

(sobre este último punto hablaré en un artículo posterior)

En el artículo de mañana teorizaré sobre algunas de las consecuencias que a medio plazo puede tener esta nueva redacción.

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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14 Comentarios.

  1. El administrador de una comunidad de bienes también tiene esas mismas facultades? En qué casos tiene que pedir el acuerdo de los miembros de la comunidad de bienes?

    • Habría que ver si en los estatutos de la comunidad existe alguna limitación que pudiera considerarse legal, pero en principio el administrador es el que hace y deshace. En cualquier caso, la verdad es que desconozco si en una CB hay alguna peculiaridad especial en este aspecto. Nunca he recomendado esta fórmula social porque toda la responsabilidad es de los socios sin ninguna limitación y eso no la hace muy conveniente. Siempre he recomendado la sociedad limitada o anónima.

  2. Estimado Ramón,
    Soy uno de los 2 socios de una SL y ambos somos administradores solidarios. Ahora queremos incorporar un tercer socio, pero realmente no queremos que tenga poder de decisión sobre la SL. Hay alguna forma de asegurar que el socio nuevo no tiene voto? Pq si los socios originales no están de acuerdo el voto del tercer socio va ser determinante. Justo eso es lo que queremos evitar.

    • Tendrá derecho a voto en base a su participación, y por pequeña que sea esa participación, podrá inclinar la balanza en uno u otro sentido. En realidad, más que una desventaja, es una ventaja porque tal como lo tienen ahora, si están al 50% como interpreto, la sociedad es totalmente ingobernable. Es conveniente que pueda haber una fórmula de equilibrio.

  3. Buenas noches.

    Soy administradora de una S.l y socia minoritaria, exactamente 39%.

    Vamos a proceder a la realización de una póliza de crédito, siendo el otro socio el aval de este último.

    Si hubiera problemas frente al pago de esta póliza…¿yo como administradora pondría en riesgo mis bienes personales?

    Muchas gracias y un saludo

  4. Digamos que las facultades del administrador sólo encuentran límite en el “interés social”, esto es, lo que conviene a la sociedad (concepto evidentemente más amplio y estudiado por tribunales y doctrina varia, un poco coñazo la verdad), pero siendo el administrador quiendefiende el interés social, la realidad es que no tiene límites.
    Creo que es má entendible si hacemos un simil diciendo que la persona jurídica es una persona propiamente dicha y que el administrador defiende el interés social. Por ello, no se puede limitar el interés social.
    Lo dicho, un coñazo de tema el interés social, y después de que yo lo explique, más.

  5. como no es un tema que domine no puedo opinar al respecto

  6. esto se escapa a mis conocimientos por lo tanto no puedo opinar al respecto

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La Lectura de Ramón