Ley de sociedades profesionales. Cuidado con cambiar los estatutos

Esto de lo que voy a hablar me recuerda a un caso que me ocurrió hace muchos años en una sociedad. No voy a indicar aquí el nombre porque es una sociedad de un cliente, pero pongo un ejemplo. El nombre incluía las siglas y el nombre desarrollado. Eso es algo que el registro no admite (pero que hace bastantes años sí que admitía). El caso es que esa sociedad, pongamos que se llamara AVE Asuntos Varios Empresariales SL, como era una sociedad bastante antigua, estaba inscrita tal cual, a pesar de que el criterio del registro había cambiado y ya no se permitía que un mismo nombre incluyera a la vez siglas y desarrollo. El caso es que la empresa solicitó una nueva denominación porque quería que el nombre estuviese en catalán. Pedimos el nuevo nombre y el registro central de denominaciones lo aceptó (manteniendo también las siglas que eran las mismas), cosa que no se entiende si, como digo, por entonces ya no se podía hacer tal cosa. Luego fuimos al notario y posteriormente se llevó al registro la escritura de acuerdos sociales con el cambio de denominación. La escritura salió con defecto, pero no nos permitieron solicitar la inscripción parcial, de manera que obligaron al cambio de nombre porque no se podía mantener el viejo. ¿Absurdo? Sí, pero habitual. Hay cosas (ocurre también con los objetos sociales) que pueden estar décadas inscritas con un criterio que no es válido, pero mientras no hay un cambio estatutario que afecte a ese punto, el registro no puede recalificarlo. Pero basta con que queramos hacer una pequeña modificación para que el registro aproveche y nos haga un traje a medida (que a veces puede ser de madera). Eso mismo parece estar ocurriendo con la Ley de Sociedades Profesionales.

¿Qué está haciendo el registro con la Ley de Sociedades Profesionales?

#Ley de sociedades profesionales

Ley de sociedades profesionales. PENA DE MUERTE PARA ALGUNAS EMPRESAS, AÑOS DESPUÉS.

Pues algo parecido… pero más grave. Están habiendo casos en los que se presenta una modificación de estatutos y el registro acaba disolviendo la sociedad. Así, tal cual: eutanasia.

Caso real:

En junio de 2015 una sociedad limitada intenta inscribir el el Registro Mercantil una modificación de estatutos que afecta al régimen de administración (de administración solidaria a administrador único). Algo, aparentemente inofensivo pero que, como se verá, acaba siendo letal.

El registrador, buscándole tres pies al gato (gran afición hay a ello en determinados ámbitos), deniega la inscripción porque entiende que el objeto social…

«Gestión y realización de trabajos profesionales relacionados con el ordenamiento del territorio, el urbanismo, arquitectura y diseño, la redacción de proyectos de investigación, proyectos de inversión y proyectos en general […] Todo ello tanto como prestación de servicios a terceros como para ejecución por la propia sociedad».

… hace que se interprete que la sociedad debería ostentar la categoría de Profesional (según la Ley 2/2007)

Lo curioso es que no importa si la sociedad ha estado desarrollando ese objeto o no, al registrador le da lo mismo (es un matiz sin importancia para él). Como el que tiene una pistola y no la ha usado nunca… No importa. Al corredor de la muerte por asesinato en primer grado.

El registrador dice que, como han transcurrido los plazos previstos por la ley, (1 año cierre registral y 18 meses disolución de pleno derecho), la sociedad tiene que disolverse.

No importa que estuviera constituida en 1991, mucho antes de que se pudiera prever lo que diría la ley del 2007. Según La Dirección General de los Registros y el Notariado, ese argumento no es válido porque precisamente la ley estaba prevista para sociedades constituidas con anterioridad.

MI OPINIÓN: Si la sociedad nunca ha realizado actividades profesionales, me parece un absurdo y un abuso sin antecedentes que se la obligue a disolverse. Hay cosas que van más allá del sentido común.

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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5 Comentarios.

  1. Lo primero que hay que definir es “profesional”. Porque todo el mundo hace trabajos profesionales, desde la peluquera, al panadero pasando por un tornero o la limpiadora y terminando en un arquitecto.

    Supongo que tal Ley lo primero que hará es definir el alcance del término profesional a efectos de la ley. Porque puede ser que sólo afecte a determinadas profesiones que necesiten un titulo habilitante (médico, ingeniero, arquitecto, abogado, odontólogo, veterinario) y que deban estar colegiados para su ejercicio (un licenciado en derecho puede no ejercer de abogado y si asesorar, pongamos en temas financieros o corporativos o de urbanismo, porque los ha aprendido ejerciendo otra actividad) y no ser abogado por no estar colegiado.

    La palabra sóla pues, como el hábito, no hace al monje, es necesario que caiga dentro del ámbito de lo que la ley determine a esos efectos. Si soy un carnicero que con mi compadre tengo una carniceria en forma de S.L. y en los estatutos pone “desarrollo de la actividad profesional de despacho de productos cárnicos, su troceamiento, despiece y deshuesado en su caso…” ¿también me disuelven la sociedad? O su cuñada, su hija y una amiga que desarrollan “servicos de limpieza profesional de oficinas, clínicas y hospitales…” ¿les disuelven la sociedad porque debieron pasar a ser sociedades profesionales en un determinado plazo?

    La verdad esa Ley siempre me pareció muy confusa pero si se lleva al extremo “taliban” apaga y vámonos. Mejor dicho, te apagan y te echan.

    • A mí siempre me han parecido absurda… Y ahora más.

      • Siguiendo con lo anterior, creo que está claro que la ley debe referirse a profesionales colegiados que ejerzan su actividad colectivamente en forma societaria, no al resto de servicios profesionales. Por ello, y suponiendo que a partir de esa ley sea obligatorio pasar a ser una sociedad profesional eso sólo afectaría a las profesiones colegiadas y en cualquier caso con incluir en los estatutos que “los desempeños profesionales antes indicados no requieren la colegiación ni título habilitante”, ya tendremos fuera a los carniceros, asesores fiscales, limpiadores, torneros, etc.

        Asi la exposición de motivos reza:

        I

        “La evolución de las actividades profesionales ha dado lugar a que la actuación aislada del profesional se vea sustituida por una labor de equipo que tiene su origen en la creciente complejidad de estas actividades y en las ventajas que derivan de la especialización y división del trabajo.

        Así, las organizaciones colectivas que operan en el ámbito de los servicios profesionales han ido adquiriendo una creciente difusión, escala y complejidad, con acusada tendencia en tiempos recientes a organizar el ejercicio de las profesiones colegiadas por medio de sociedades.

        En este contexto, la Ley de Sociedades Profesionales que ahora se promulga tiene por objeto posibilitar la aparición de una nueva clase de profesional colegiado, que es la propia sociedad profesional, mediante su constitución con arreglo a esta Ley e inscripción en el Registro de Sociedades Profesionales del Colegio Profesional correspondiente.

        Para ello, se establece una disciplina general de las sociedades profesionales que facilite el desarrollo de esta franja dinámica de nuestro sistema social y económico y con tan acusada incidencia en los derechos de sus clientes. Así pues, la creación de certidumbre jurídica sobre las relaciones jurídico-societarias que tienen lugar en el ámbito profesional se constituye en uno de los propósitos fundamentales que persigue la nueva Ley”

        • Pero eso no quiere decir, como parece indicarse a la luz de lo que el registrador hace, que cualquier sociedad de servicios que tengan profesionales colegiados sea una sociedad profesional obligatoriamente.

          Así lo dice la introducción de la ley, o por lo menos es, lo que pretende, dejando como sociedades normales las que comercialicen los servicios de aquellos, las que sólo supongan una agrupación para compartir medios, etc. Es decir, que la sociedad como tal no actúa como un profesional colegiado, simplemente comercializa los servicios de aquellos que la constituyen o de otros terceros.

          Así continua la introducción preámbulo de la Ley:

          “Quedan, por tanto, fuera del ámbito de aplicación de la Ley las sociedades de medios, que tienen por objeto compartir infraestructura y distribuir sus costes; las sociedades de comunicación de ganancias; y las sociedades de intermediación, que sirven de canalización o comunicación entre el cliente, con quien mantienen la titularidad de la relación jurídica, y el profesional persona física que, vinculado a la sociedad por cualquier título (socio, asalariado, etc.), desarrolla efectivamente la actividad profesional. Se trata, en este último caso, de sociedades cuya finalidad es la de proveer y gestionar en común los medios necesarios para el ejercicio individual de la profesión, en el sentido no de proporcionar directamente al solicitante la prestación que desarrollará el profesional persona física, sino de servir no sólo de intermediaria para que sea éste último quien la realice, y también de coordinadora de las diferentes prestaciones específicas seguidas.”

          • Ahora bien, una vez que la sociedad decide realizar trabajos profesionales (definidos como que requieren ser colegiados y con titulo habilitante) como tal (no como intermediaria entre profesionales y cliente) su objeto debe ser exclusivo:

            Artículo 1 Definición de las sociedades profesionales

            1. Las sociedades que tengan por objeto social el ejercicio en común de una actividad profesional deberán constituirse como sociedades profesionales en los términos de la presente Ley.

            A los efectos de esta Ley, es actividad profesional aquélla para cuyo desempeño se requiere titulación universitaria oficial, o titulación profesional para cuyo ejercicio sea necesario acreditar una titulación universitaria oficial, e inscripción en el correspondiente Colegio Profesional.

            A los efectos de esta Ley se entiende que hay ejercicio en común de una actividad profesional cuando los actos propios de la misma sean ejecutados directamente bajo la razón o denominación social y le sean atribuidos a la sociedad los derechos y obligaciones inherentes al ejercicio de la actividad profesional como titular de la relación jurídica establecida con el cliente.

            2. Las sociedades profesionales podrán constituirse con arreglo a cualquiera de las formas societarias previstas en las leyes, cumplimentando los requisitos establecidos en esta Ley.

            3. Las sociedades profesionales se regirán por lo dispuesto en la presente Ley y, supletoriamente, por las normas correspondientes a la forma social adoptada.

            Artículo 2 Exclusividad del objeto social

            Las sociedades profesionales únicamente podrán tener por objeto el ejercicio en común de actividades profesionales, y podrán desarrollarlas bien directamente, bien a través de la participación en otras sociedades profesionales.

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La Lectura de Ramón