La independencia de los jueces en duda

#la independencia de los jueces

¿Existe la independencia de los jueces?

La independencia de los jueces

¿Son independientes o no lo son?

Siempre que he hablado de los jueces en este espacio he acabado diciendo que son personas… como usted y como yo. Personas que tienen sus emociones, sus preferencias y sus prejuicios y que, en base a ellos, interpretan las leyes, porque el problema de las leyes no es otro que el hecho de que sean interpretables. Por lo tanto, una misma ley no será interpretada lo mismo por un juez que por otro. Si se trata de una ley contra el aborto —por poner un ejemplo cualquiera— y el juez está a favor del mismo, no cabe duda de que su juicio no será del todo imparcial, y cuando hablamos de falta de imparcialidad también hablamos de falta de independencia aunque no sean lo mismo. Y si algo está claro es que la independencia de los jueces está cada vez más en tela de juicio, en primer lugar por las continuas interpretaciones contradictorias de unos y otros, y en segundo lugar por los ataques directos que entre ellos mismos se hacen, justificada, o injustificadamente. Las ansias de chupar cámara de alguno de ellos tampoco beneficia la judicatura.

Que los jueces tengan ideas políticas los hace más susceptibles de perder la independencia deseable, ¿pero quién no tiene ideas políticas aunque no milite en ningún partido político? ¿Quién no tiene ningún tipo de prejuicio, sea racial, religioso, político o de cualquier otro tipo?

Todo lo ocurrido con Garzón en su día ya dejó en bastante mal lugar a la judicatura, y eso lo pensamos, tanto los que pudiéramos estar o favor del exmagistrado como los que podemos estar en contra. Al final de estas luchas internas los únicos perjudicados somos los ciudadanos que vemos con temor lo mal que funcionan las cosas por allá arriba.

La última:

El juez Silva ha denunciado «ataques contra la independencia de jueces que investigan a los poderosos» y ha conseguido reunir más de 160.000 firmas de apoyo a la querella que ha presentado contra el magistrado que le investiga a él por prevaricación en el caso Blesa.
Según el juez Silva «se está atacando con esta instrucción la independencia judicial de aquellos destinados legalmente a investigar a los poderosos».

En cualquier caso, si todo prospera en contra del juez Silva, puede ser condenado a 40 años de inhabilitación.

Y lo dicho antes, en estos casos, gane quien gane, perdemos todos.

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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3 Comentarios.

  1. Jueces, ¿pueden mentir? |El Blog de Ramon - pingback on 18 marzo, 2014 @8:00
  2. Apreciado Ramón,
    De los 15 casos mencionables, en que más ha perjudicado la credibilidad de la Justicia ha sido sin duda el del magistrado prevaricador Gómez de Liaño, cuyo indulto -ese no- no se extravió por culpa de esa Empresa Privatizada que es Correos, sino que el propio Jefe del Ejecutivo in person pretendió convertir en la panacea universal…
    Lo explico: la “gracia de indulto” es un privilegio medieval de los monarcas para salvar a quien él quisiera sustraer de la Justicia ordinaria. Ahora está en posesión del Gobierno. No tiene justificación en sí, ni por lo que se ve tampoco la precisa su concesión “graciosa”. El caso es que “el primer requisito para ser indultado” es bien ser un bravo toro de lidia (y entonces es cosa del Presidente del coso, ¡qué cosa!, que es nombrado por la Delegación del Gobierno) o bien ser un delincuente condenado…
    Es decir: un reo hallado culpable a quien se le haya impuesto una condena penal firme. Dicha Sentencia ha de registrarse y automáticamente la condena genera unos antecedentes penales. Se tramita una petición de indulto y antes de concederlo la Administración solicita informe del Tribunal sentenciador (no he dicho “favorable”). Actualmente hay un caso en el cual el delincuente NO entra en prisión: “se ha suspendido la ejecución de la sentencia porque se está tramitando un indulto”… Se supone que creará precedente, pues nunca tal se vio.
    En el caso Gómez de Liaño, el indulto fue tan rápido que se tuvo casi antes (de hecho, sin el casi) que la Sentencia. Pero es que además NO era un indulto cualquiera sino un salvoconducto que ¡borró los antecedentes penales! (sin cumplimiento de pena ni transcurso del tiempo correspondiente) de modo y manera que el condenado como prevaricador podía volver inmediatamente a su magistratura. Como imaginarán, es requisito para la judicatura “NO tener vigentes antecedentes penales por delito doloso”.
    El magistrado demostró tener mejor criterio jurídico que el Presidente del Gobierno y no volvió. Este caso se estudia en las Facultades de Derecho españolas. No para bien, claro.
    En cuanto a lo demás… ¿Qué decir de esos esforzados y jóvenes opositores que -sin más bagaje en la vida que su Grado en Derecho- acometen y aprueban unas oposiciones memorísticas pero sin el nivel que tienen las de Notario o de Abogado del Estado -por poner ejemplos- y que les permite ser indistintamente indistintamente jueces –y decidir sobre la vida del resto- o fiscal es –y obedecer la jerarquía y acusar o no a quien se ordenen…?
    Pues nada más que, para ser un Poder Estatal, carecen de toda legitimación democrática.
    Si alguien que no ha sido elegido por los ciudadanos ES Poder… sugiero nombrar a los diputados por sorteo, como actualmente a los componentes de las mesas electorales o los miembros del jurado: el Poder Legislativo y sería igual de democrático (de hecho más: el sorteo es más objetivo y no atiende a circunstancias familiares ni económicas) que el actual poder Judicial. Y si ahondamos, podríamos aplicarlo al legislativo y a la representación de trabajadores y de patronos.
    Piénsenlo: se reduciría mucho el peligro de corrupción y aumentaría la igualdad en la sociedad.

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