La guerra del plástico. Cada vez más restricciones en su uso

La guerra del plástico parece ser que ha llegado para quedarse. Los que acaban de mover ficha han sido los franceses prohibiendo las vajillas y cubiertos desechables fabricados con plásticos. Será a partir del año 2020 cuando estos objetos, para que puedan ser comercializados o usados, estén fabricados al menos con un 50% de sustancias biodegradables (60% a partir de 2025). O sea que la prohibición no es total como se decía sino porcentual. Por su parte, en esto de la guerra del plástico, el Reino Unido ha vetado los cosméticos con microesferas y algunos países están prohibiendo las bolsas de plástico. En España prefieren optar por enriquecer a los establecimientos haciendo que el consumidor pague a precio de oro las bolsas que llevan la publicidad del establecimiento. Ya quisiéramos muchos poder cobrar nuestra publicidad de manera tan directa.

La guerra del plástico. Otros productos amenazados

#La guerra del plástico

La guerra del plástico ha llegado para quedarse. Cada vez son más las prohibiciones en su uso. Holanda ha demostrado ser más creativa con su proyecto de carreteras.

Los bastoncillos de algodón, generalmente fabricados con plástico también tienen los días contados porque son considerados una plaga medioambiental.

Las microesferas están consideradas como uno de los productos plásticos más peligrosos porque acaban en el estómago de los peces y se revierten en la cadena alimenticia. De momento ha sido el Reino Unido el que ha lanzado la voz de alarma, pero es previsible que acabe prohibiéndose de manera más generalizada, lo que puede suponer un duro golpe para el sector cosmético.

La sorpresa en la guerra del plástico la tenemos en Marruecos que se ha adelantado a la Unión Europea al prohibir rotundamente la fabricación y comercialización de bolsas de plástico. Los comerciantes que las usen se arriesgan a multas de entre 2.000 y 10.000 euros.

Holanda, mayor creatividad y positivismo en las medidas de la guerra del plástico

Por su parte, Holanda, con una mentalidad más positiva original y constructiva, ha optado por recuperar el plástico de los mares y construir carreteras con ellos. A buen seguro una utilización idónea, además de una limpieza necesaria.

Ramón Cerdá

 

 

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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2 Comentarios.

  1. Me consuela un poco, pero no mucho, pensar que estas cosas no nos afectan sólo a los españoles sino que tienen un origen y difusión europeos.

    Yo era de los que, hace algunos años, reutilizaba las bolsas del hipermercado para basura. Ahora utilizo bolsas de plástico específicas que abono religiosamente. Total, que sigo contaminando pero esta vez con las bendiciones del sistema.

    Y sigo contaminando porque cada vez compro -muy a pesar mío- más envases de plástico ¡Si hasta los jarabes vienen ya en botella de plástico!
    Cualquier establecimiento comercial nos ofrece ya las verduras, los embutidos ¡todo! en bandejas de poliestireno y envueltas en un plástico transparente.

    Si el plástico es malísimo y no se degrada (y seguramente sea así) ¡que lo prohiban por completo! Ya sé que al final pagaremos los consumidores pero casi me parece menos malo que tener que aguantar charlas neoecologistas que parece que te culpan a tí de todos los males del planeta.

    Lo que pasa es que estos franceses, del señor Guillotín para acá, tienen la fea costumbre de cortar por lo sano sin términos medios. Durante años nos han vendido, literalmente, la cubertería desechable. Muy práctica para celebraciones, imprevistos, comer en la oficina o similar pero nuestros padres y abuelos nunca la usaron y nunca la necesitaron.

    Nos crean una “necesidad” y luego nos dicen que tenemos que renunciar a ella ¡Váyanse ustedes a la…!

    Pero, vale. Lo acepto. ¿Lo sustituirán, quizá, por cubiertos de madera? No estaría mal aunque al final dirían que nos estamos cargando los bosques.

    Como ciudadano estoy dispuesto a hacer cambios en mi modo de vida para hacer el planeta más sostenible, incluso aunque me supongan un coste económico. Pero, pido que haya una regulación, una optimización. No la prohibición y búscate la vida.

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