La excesiva persecución del dinero negro puede resultar contraproducente para el Estado ademas de agudizar la crisis

Evitaré la tentación de defender la existencia del dinero negro porque seguro que se va a malinterpretar y se me acusará de apología del fraude o cualquier otra gaita. El presente artículo es simplemente una reflexión sobre los perjuicios que ciertas actuaciones de Hacienda supuestamente positivas, acaban teniendo en la recaudación y por lo tanto, y finalmente, en el bolsillo de todos los contribuyentes que al fin y al cabo son los que hemos de acabar pagando cualquier plato roto.

Que el dinero negro es una lacra, no voy a decir ni que sí ni que no. Que hay que evitar que se utilice el dinero negro… Ahí, rotundamente y aunque me arriesgue a ciertas críticas, voy a decir que NO. El dinero hay que dejarlo fluir.

El dinero, sea blanco, negro o de colores, para que realmente cumpla con su función de crear riqueza (incluso para el Estado), debe de circular, y cuantas más rotaciones se le de al dinero, más riqueza acabará generando. El dinero que se guarda bajo el colchón y ahí permanece durante años por miedo a salir de su escondite, cierto que no beneficia a su propietario, pero tampoco beneficia a nadie más.

Si Hacienda persigue «demasiado» a los titulares de los coches de alta cilindrado, barcos, aeronaves, etc., o a los que saquen del bolsillo algún billete de 500 euros, evidentemente generará desconfianza en quien tuviera pensado comprar alguno de estos bienes con el dinerito que tiene guardado y cuyo origen fiscal pueda resultar dudoso. ¿Qué ocurre? Muy sencillo; ese dinero en su día no pagó impuestos, pero si no se alarmase tanto al personal, acabaría aflorando por medio del consumo. Ese consumo implica variados beneficios sociales:

1.- Aumenta el consumo que es una de las cosas que quiere incentivar ahora nuestro presidente para hacer frente a la crisis.

2.- Ese consumo genera automáticamente ingresos más que considerables al Estado. En el caso de vehículos, está el IVA, el impuesto especial, y los impuestos añadidos de su uso, como impuestos de circulación, ivas de combustibles, impuestos especiales de combustibles, etc. Además beneficiará a las compañías de seguros, los talleres de reparación, etc. etc. etc. Y ello sumado al dinero que directamente se queda Hacienda.

3.- Mayores consumos = mayores niveles de empleo y por lo tanto menos paro y ahorros en las prestaciones por desempleo. Todo no está en recaudar, sino en gastar menos.

4.- El que tiene dinero negro guardado, si lo tiene en cantidad suficiente, lo normal es que tampoco quiera ni necesite gastarlo todo, pero como tiene miedo de aflorarlo, no lo ingresará en el banco. Si pudiera ingresarlo sin temor a represalias, los bancos automáticamente aumentarían su liquidez y podrían darnos préstamos a los que los necesitemos. Esto a su vez rompería el circulo vicioso en el que nos encontramos y generaría nuevos consumos de personas que ahora no pueden ni plantearse comprar una casa o un coche por carecer de financiación bancaria. De hecho hace unos meses se lanzó un globo sonda desde el Gobierno sobre una supuesta posible amnistia fiscal para que afloraran billetes de 500 euros. Todo quedó en nada y gracias a eso el dinero sigue sin aparecer y por lo tanto sigue sin generar riqueza.

El Gobierno debería de buscar medios alternativos de financiación. Si aumentaran los impuestos sobre el consumo y bajaran los impuestos de sociedades, automáticamente desincentivarian el fraude de las empresas porque no les compensaría esconder beneficios. Por otro lado Hacienda no dejaría de percibir continuamente ingresos provenientes de esos consumos. Cierto que eso no eliminaría el fraude, pero podría solucionar parte del problema. También debería de ser más generoso con las empresas cuando estas quieren reinvertir sus beneficios. Hacienda insiste en quedarse con su parte antes de que se pueda reinvertir el beneficio, con lo cual se desincentiva esa reinversión que a su vez generaría más consumos entre empresas y mejoraría el tejido empresarial.

Al final es lo de siempre… Localizan a una gallina que pone huevos de oro y lo primero que piensan es en comersela sin tener en cuenta que ello implica la pérdida de recaudación proveniente de sus huevos. Luego saben que hay huevos escondidos, pero prefiren que se pudran antes de utilizarlos en beneficio propio.

Tal vez lo que yo planteo aquí puede resultar políticamente incorrecto y habrá quien lo tachará de inmoral porque aparentemente favorece al que en su día defraudó algo a Hacienda, pero hay que ver la parte positiva, además de tomar buena nota para futuros cambios en la política de financiación que a su vez reduciría el fraude.

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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