Inspectores de Hacienda, más comisiones para ellos

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Más comisiones para los inspectores de Hacienda

INSPECTORES DE HACIENDA

No solo no eliminan las comisiones, sino que se proponen aumentarlas

A lo largo de la trayectoria de este blog —desde 2006— y en el artículo inicial de mi libro recientemente publicado HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, hablo precisamente de la improcedencia de que los inspectores de Hacienda sean remunerados en función de las actas levantadas y de la cuantía de estas. Al fin y al cabo todos deberíamos tener claro que los inspectores de Hacienda no son vendedores de aspiradoras a domicilio, ni venden coches o fulares. Son lo que son: inspectores de Hacienda.

Remunerarlos con comisiones variables en función del número e importancia de las actas levantadas no es, ni de lejos, una buena idea. Es una medida que tiene un efecto altamente perjudicial para al administrado. Quien comprueba sus liquidaciones no puede tener un interés económico en el asunto, eso tendría que ser por sí mismo motivo de recusación. ¿Se imaginan que los jueces tuvieran una compensación equitativa en función del número de condenas conseguidas y de los años de duración de las mismas?

Es absurdo, sencillamente absurdo, y si ya lo era que fuese así desde la fundación de la AEAT hace ya 25 años, más absurdo e intolerable es que ahora, con la reforma prevista, se demuestre que no se ha aprendido nada en todo este tiempo y, no solo no se aproveche para eliminar esta aberración, sino que se quiera aumentar este tipo de emolumentos variables para incentivar a los inspectores de Hacienda.

Yo no digo que no tengan que estar bien pagados, pero no pueden recibir emolumentos variables en función de las actas cuando, además, es eso, en función de las actas y no del éxito de cobro de las mismas. Hacerlo así incentiva a abrir actas injustas como perfectamente demuestran luego los tribunales. Pero de momento ya han servido para unos objetivos de un funcionario.

Es sencillamente intolerable.

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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20 Comentarios.

  1. Diego A. Bononato

    LO ACABO DE LEER, porque tengo un problema latente con la AEAT de Marbella y había pensado, aunque no soy abogado, recusar a todos por las mismas causas. Debo decir que el artículo es sencillamente magistral y puesto que es público, en lo que pueda lo utilizaré para llegar y llevarlos al TEARA. La pena es que por lo se ve, una de dos, o nos estamos acostumbrando a la sordidez de nuestro SISTEMA o cada vez hay menos ESPAÑOLES con lo que hay que tener…. Muchas gracias Ramón, mi agradecimiento y admiración por tu actitud y trabajo.

    Diego Bononato Clavero

  2. Creo que hay gente honrada en todos los sectores de la sociedad . pero no puedo decir lo.mismo de algún inspector de Hacienda .que sólo busca llenar el cupo comisiones y llevarte a la ruina sin importarle de donde venga la denuncia .cubriendo el cupo el resto del año lo dedican a sus propias asesorías .vergonzoso e intolerable

  3. Verguenza. Los inspectores cobrando comision sobre actas levantadas a los no pudientes,asegurandose k no podran pagar a un abogado que los defiendan.Los abogados de oficio, si te los conceden pasan del tema olimpicamente. No quieren problemas con hacienda. Hacienda somos los que pagamos para que esos buitres hagan fortuna a cuesta de la clase indefensa. Es esto la democracia de la que presumen nuestros politicos?
    Como así no hay un partido de los emergentes que pobga freno a estos atracadores?

  4. inspectores de hacienda parasitos,y los de la inspeccion de trabajo lo mismo,no se puede incentivar el imponer sanciones a quien ademaslas impone sin control alguno a su bola.con escasa formacion juridica y muy mala leche,y ademas privilegiado que no quiere perder su puesto,eso es pervertir el sistema y crear una inquisicion,omnipotente,ante la que estas indefenso.

  5. Efectivamente, ese es el meollo de la cuestión, todo lo demás es pura filfa para ocultar la realidad: la pérdida de la imparcialidad funcionarial en aras de una supuesta productividad que oculta la complicidad de la inspección con los objetivos políticos que se le dictan.

  6. Los inspectores ya cobran un sueldo, no? qué pagamos todos los contribuyentes, cierto? pues eso creo que es más que suficiente, son funcionarios del Estado , no se debería incentivar por hacer bien su trabajo, es su obligación, yo creo que a los funcionarios en general no se les paga ningún plus por hacer bien su trabajo, por qué a ellos si? , ese dinero se debería destinar a sanidad, educación, además incentivando lo único que puede suceder es que sea el contribuyente el que pague numerosas injusticias en muchas investigaciones, es mi humilde opinión.

    • No sé qué otros funcionarios tienen comisiones, objetivos o pluses, pero desde luego en el caso de los inspectores ese dinero de más que cobran no está justificado en ningún caso y es contraproducente porque les hace perder la parcialidad, algo estrictamente necesario en una inspección fiscal.

  7. Es una auténtica aberración que cobren por abrir actas. Yo soy una víctima de una interpretación de la Ley de Sociedades, artículo 16 , de un modo libérrimo e incoherente. No escuchan ni argumentan las alegaciones. Son como policias de república bananera. Esto es muy serio, señores. Son unos delincuentes que pagamos todos, una casta deleznable.

      • Totalmente de acuerdo. Si al menos lo hicieran en función de lo cobrado una vez que los tribunales se definan, es decir sea firme totalmente el acta, tendría algún sentido, pero hacerlo en función del Acta y su importe si esperar a ver si está bien aplicada la Ley (los tribunales tienen siempre la última palabra), es una aberración y se presta a un abuso manifiesto e interesado por parte de la inspección y en última instancia del político que les da las instrucciones y la prima de productividad. La característica princial de un funcionario es su independencia e imparciailidad que con estas primas se pierde. El político les compra y les hace cómplices. En especial en el Artº mencionado, el 16 del IS se ha hecho un auténtico atraco a mano armada con carácter retroactivo. Ese articulo del TRLIS, que es de 2006, fue desarrollado por el reglamento dos años más tarde, en 2008, y se aplica con carácter retroactivo por la inspección. Un auténtico robo.

        • Las comisiones en estas cosas me parecen fatal, pero efectivamente, cuando se aplican sobre acta y no sobre resultado de la misma, la tentación a abrir actas sin motivo o engrosarlas más de la cuenta, me parece algo muy peligroso.

  8. Apreciado Ramón: Hay fenómenos repetitivos que solemos atribuir a la consustancial incoherencia humana… pero que resultan ser producto de un conductismo avieso… Me explico:

    Para el liberalismo económico (que no tiene relación alguna con el liberalismo social) es fundamental tanto “el adelgazamiento” (por no decir “la total desaparición”) de la Administración Pública como convertir todos los gastos fijos en variables (y en particular los salarios) tendiendo siempre a la “retribución por objetivos”.

    Pero cuando se trata de perseguir a los defraudadores (que nos defraudan a quienes sí pagamos impuestos, no lo olvidemos) nos quedamos solo en la primera premisa y preferimos que los Inspectores sean funcionarios lentos, poco eficientes y aun menos eficaces… Veo incluso que por aquí se denostan anticipadamente los éxitos “obtenidos por haber cobrado por objetivos”… ¡como si no existiese forma alguna de controlar la calidad de un trabajo que ha de ser retribuido y no existiese -en cambio- el delito de prevaricación! (es cuando menos sorprendente que un empresario confunda “trabajo a destajo” con “retribución por objetivos”…)

    El problema está en que, cuando oímos “pagar impuestos”, cualquier autónomo nos creemos un Botín o un Rato… sin reparar ni en que se está hablando de defraudadores (que no lo somos, sino sus víctimas) ni en que tales figuras no tienen preocupación alguna en temas fiscales (ni en ningún otro).

    Si alguien merece cobrar por objetivo cumplido sin duda son los “medios de concientización social” por haber conseguido hacernos creer cresos a unos pobres paganos… y que condenemos de antemano a quienes han de salvarnos de quienes nos defraudan…

    Es equivalente a demonizar al agente que controla la tasa de alcoholemia al volante “dudando de nuestra libertad y criterio en la conducción (“Me van a decir a mí lo que puedo o no puedo beber…”) sin reparar en que nos está salvando la vida al perseguir a aquél que SÍ conduce alcoholizado

    Insisto: cada céntimo invertido en perseguir la defraudación fiscal nos supone un ahorro de miles de euros “a todos los ciudadanos”… excepto a los defraudadores, claro.

    • Quiero recordar que los objetivos están marcados por actas abiertas, no por actas cobradas; ahí es donde veo el principal problema, en que al inspector no le preocupa si el asunto es cobrable o no, con lo cual no se pondera debidamente si el acta abierta es verdaderamente justa.

      • Esa es la clave, si una vez perdido en los tribunales desapareciera la comisión (objetivos les llaman ellos en una suerte de eufemismo para gilipo..as) otro gallo cantaría. No hay ninguna empresa comercial que pague a sus comisionistas o vendedores si no se cobra la venta. Si quieren ser como los privados que apliquen bien las reglas…

    • Diego A. Bononato

      Perdóneme que discrepe: Creo que la mayor parte de la responsabilidad del fraude fiscal, le toca al Sistema, toda vez que es INJUSTO, y manifiestamente mejorable ya que está hecho a la mayor gloria y provecho de la clase gobernante, que hace leyes sin recurrir a los expertos y se muestra más preocupada de engrosar presupuestos generales que les permitran cobrar a ellos a y a sus partidos políticos, en vez de hacer que nuestro País funcione sin lacras ni bandolerismo. ¿ Por qué si nó, están más preocupados en ver a quienes designan para ocupar plaza en la CNMN; Banco de España, Tribunal Constitucional, de Cuentas etc, etc….?

      preocupante….

      Diego A. Bononato

  9. Marisa Rodriguez

    Te doy toda la razón. En un organismo público sobran los emolumentos por objetivos. Y más por objetivos de ese tipo. De esta forma aumentan las injusticias sobre todo con los pequeños contribuyentes (estamos viendo ejemplos cada día de que a los “grandes” contribuyentes no les pasa “nada” por defraudar, salvo a alguno que otro que tienen como cabeza de turco para despistar) Y esas injusticias en la mayor parte no se reclaman, porque ¿quien se va a meter en juicios por una multa de 500 euros si ahora mismo, tal y como está la justicia te vas a gastar 1000 en el juicio? Agachas la cabeza, rabias de frustración y pagas, por mucho que sepas que es un error de la administración por esas normas tan mal expresadas que muchas veces no las entienden ni ellos y las aplican a capricho.

  10. Um no sé si darte la razón este viaje. Tal y como lo planteas, suena mal. Pero como norma general, que el ser humano tenga incentivo para hacer su trabajo no solo no me parece mal sino que lo considero un elemento clave de la evolución de la civilización (hablando con carácter general, y por supuesto sin equiparar “pagar impuestos” a “evolución”). Quizás la alternativa sea condicionar estos pluses que perciben los inspectores al éxito de cobro y al resultado de la acción en tribunales (minorando en forma alguna los bonus por sentencias perdidas).
    Y, por cierto, los jueces tienen primas de productividad no por condenas, sino por número de sentencias lo cual estimula que algunos las produzcan como churros (con la misma calidad jurídica que estos).

    • Si yo trabajo en una obra y el incentivo es a tanto por ladrillo colocado, no me preocuparé mucho de añadir demasiado cemento ni de que la pared quede perpendicular al suelo. Mi productividad será a tanto por ladrillo; el resto es mera anécdota porque cuando acabe la obra me iré a casa con el incentivo en el bolsillo.

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La Lectura de Ramón