Indemnización por despido a extranjeros sin permiso

Para que un empresario contrate a un extranjero, este deberá disponer del consiguiente permiso de trabajo. Hasta ahí la cosa está bastante clara, pero hay que tener en cuenta que el permiso de trabajo puede no ser para siempre y el trabajador podría perderlo. ¿Qué ocurriría entonces? Básicamente que no podría seguir trabajando en la empresa, lo que en vista de una reciente sentencia, implicaría tener que pagar una indemnización por despido improcedente aunque la empresa no sea responsable de la pérdida del permiso de trabajo. Personalmente me parece una sentencia nefasta, pero es lo que tenemos.

Indemnización por despido. ¿Contratar a extranjeros es un riesgo adicional para la empresa?

#Indemnización por despido

Indemnización por despido aunque el empresario no sea responsable

En líneas generales, lo que se desprende de la sentencia es que los empresarios españoles tendrán que asumir la indemnización por despido de aquellos trabajadores extranjeros que tengan a su cargo y pierdan su permiso de trabajo y residencia, lo que obligaría a cesar la relación laboral. Me pregunto yo… ¿Qué culpa tiene el empresario de que el trabajador pierda su permiso de trabajo?

El Tribunal Supremo dice que la pérdida sobrevenida del permiso de trabajo «no es causa válida de extinción de contrato». También declara abusiva la cláusula que pudiera contemplar la posibilidad de despido en un caso como este porque «no puede ejercer ninguna influencia la conducta del trabajador». Añado yo: ¿Puede ejercer alguna influencia la conducta del empresario? Por lo visto eso no importa.

La sentencia viene de un caso de una empresa de limpiezas. Después de ocho años trabajando, la empresa comunicó a la empleada el cese alegando pérdida del permiso de residencia y trabajo que no había sido renovado. Resultado: Condena a la empresa a pagar una indemnización de más de dieciséis mil euros.

Sigue la sentencia: «[…] no cabe duda de que la pérdida de la autorización para trabajar en España imposibilita la continuación del contrato de trabajo del extranjero […] no puede negarse que estamos ante un supuesto en que la causa de la finalización del mismo es ajena a la empresa».

«[…] la pérdida del permiso justificaría la extinción del contrato de trabajo [pero…] el extranjero sin la pertinente autorización no puede verse privado de la protección inherente a dicha contratación pese a su situación irregular en España, precisamente por la validez y consecuente eficacia de su contrato respecto a los derechos del trabajador que consagra la ley».

Acceso a la sentencia pinchando AQUÍ

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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7 Comentarios.

  1. Juan Carlos

    Verdaderamente, la Sentencia -después de releerla- no se entiende, no solo en su hermenéutica, sino en el contexto. Me refiero a que ésta, como otras sentencias que pretenden ser doctrinales, sin embargo no se entienden si no se reescriben en la misma, de forma amplia, los argumentos jurídicos de las partes que serán más sustanciales que la sentencia misma para posicionarse a favor de una u otra postura; …porque la sentencia, así sin más, tal cual viene…, deja impávido y sorprendido, más aun al no admitirse ni siquiera la posibilidad de la extinción objetiva -a pesar de que la causa es ajena a la voluntad de ambas partes: ¡no es que no quieran, es que ni tan siquiera pueden continuar la relación jurídica…- (!)… Sería interesante acceder a los escritos de las partes que darían coherencia al fallo (.. ¡o, no…).

    En cuanto a las consideraciones maquiavélicas de “buenos y malos”…, bueno, comprendo pero no comparto las afirmaciones… en primer lugar, porque como dice JOSÉ MARÍA LÓPEZ RUBIO la consecuencia será que “los empresarios no contraten a ningún foráneo, con o sin papeles; con o sin derechos”, y en segundo lugar, porque este “presunto buen empresario -el de la sentencia digo”, no solo había despedido a la trabajadora (en principio, sin otra posibilidad) es que tampoco le había pagado los salarios -ordinarios- que la correspondían…

    Por eso digo que los debates sobre “buenos y malos” ..mejor los dejamos para las películas del oeste. ¡digo!

    Salvo mejor opinión

    • El comportamiento del empresario, que desconozco y no he comentado, no tiene nada que ver con la sentencia. Uno puede ser un ladrón de toda la vida, pero si lo juzgan por asesinato y no hay pruebas del muerto, no se le puede condenar solo porque su comportamiento en otras lides no sea ejemplar 🙂

      • Juan Carlos

        ¡Por supuesto! lo que recomentaba eran las posiciones generalistas de otros comentaristas sobre “buenos y malos” que realizaban al fallo objeto del artículo, probablemente sin leerla la sentencia, porque su lectura y consecuencias nos aleja de esas posiciones maquiavélicas que esgrimían otros, al margen de la opinión sobre la misma que plasmé en el primer párrafo.

  2. Lo típico, aquí el empresario es el malo sí o sí, siempre, que pague él el desaguisado de otros.

    Esto va de mal en peor,…. por eso más del 70% de los universitarios quieren ser funcionarios.

  3. JOSÉ MARÍA LÓPEZ RUBIO

    De todo esto se deduce que el gobierno, con minúscula, quiere que los empresarios no contraten a ningún foráneo, con o sin papeles; con o sin derechos. Está claro.

  4. En este país de mentalidad decimonónica el empresario siempre es culpable mientras no se demuestre lo contrario. Así nos va, siempre con paro estructural. Unos porque no se atreven a contratar y otros porque no se atreven a emprender. Y no les culpo.

    En este caso está claro, yo diría, que si son las autoridades las que deniegan la renovación existe una responsabilidad patrimonial del estado y es el que debe pagar, o al menos el fondo de garantía salarial.

    • Eso mismo, no voy a decir que la empleada no tuviera derechos, pero de ahí a hacérselo pagar a la empresa hay un largo trecho. No se ha hecho justicia en este caso.

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