Igualdad lenguaje y administración. El sexismo en nuestro idioma

El año 2009 se publicó un libro titulado Igualdad lenguaje y administración: Propuestas para un uso no sexista del lenguaje. Supongo que se editó con dinero público, como tantas otras cosas. Personalmente me parece una postura muy equivocada insistir en que el español es un lenguaje machista por el hecho de que el masculino se utilice como genérico. Eso nos está llevando a un terreno pantanoso donde los políticos hablan de manera que lo duplican todo: ciudadanas y ciudadanos, senadoras y senadores… Eso me recuerda a un chiste que circulaba hace unos días en Facebook; creo que lo compartió a través de Twitter Pérez Reverte. Decía algo así:

—Mamá, en el colegio me llaman imbécil.

—¿Quién hijo mío?

—Todos y todas, mis compañeras y compañeros.

Igualdad lenguaje y administración: propuestas para un uso no sexista del lenguaje

#igualdad lenguaje y administración

Igualdad lenguaje y administración. Puede descargarlo gratuitamente en el enlace inserto al final del artículo.

El libro, que supongo que en su día se imprimió en papel, ahora está disponible en pdf de manera gratuita. Yo ya me lo he bajado, impreso y encuadernado, porque quiero conservarlo, aunque no necesariamente para seguir sus consejos.

El prólogo es de Juan G. Cotino Ferrer:

En los últimos años, y en concreto en nuestra Comunitat, se están produciendo importantes avances en el ámbito social y legislativo que han propiciado cambios favorables para conseguir que la igualdad de oportunidades y de trato entre mujeres y hombres sea real y efectiva. Si bien estos avances son notables y visibles, no debemos cesar en nuestro empeño de eliminar cualquier obstáculo que exista para que esta igualdad sea plena. La actual presencia de las mujeres en la vida pública y sus nuevos roles asumidos, tanto en estos espacios como en la vida privada, tienen grandes repercusiones en el lenguaje que nos hacen replantearnos nuestros hábitos lingüísticos para que respondan a esta nueva realidad. En una sociedad como la nuestra, que demanda una igualdad de derechos y deberes entre los sexos, el lenguaje, como producto social, no solo debe reflejar esa igualdad, sino también debe contribuir a ella. Por este motivo, en la construcción de las políticas de igualdad, la Generalitat no quiere perder de vista la importancia de las políticas lingüísticas porque, en muchas ocasiones la mujer todavía sigue estando en desventaja frente al hombre. Hasta que esta situación no cambie, no conseguiremos una sociedad igualitaria ni acabaremos con la discriminación de las mujeres. Con este objetivo, tengo el placer de presentarles el manual Igualdad lenguaje y Administración: Propuestas para un uso no sexista del lenguaje, un documento que nace como fruto de la apuesta del Govern Valencià por lograr una definitiva y transparente igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la Comunitat Valenciana, con el fin de conseguir una comunicación efectiva, entre la Administración y la ciudadanía, que no sea ambigua, discriminatoria ni excluyente para ninguno de los dos sexos.

Esta es parte de la introducción del libro que nos da una idea de la paranoia que se ha creado en torno a este asunto:

Definimos LENGUAJE como el instrumento mediante el cual expresamos nuestras ideas, nuestros sentimientos y pensamientos y las percepciones que nos produce el mundo que nos rodea y es, por tanto, el reflejo de la cultura de una sociedad en un determinado momento. Por ello, inevitablemente, los cambios sociales que se dan en esa sociedad conllevan cambios en los usos del lenguaje. Por esto uno de los aspectos más importantes en la lucha por la igualdad real entre mujeres y hombres pasa por eliminar el uso sexista del lenguaje, que no solo refleja la desigualdad entre ambos sexos, sino que contribuye a reforzar esa situación. El Comité de Ministros del Consejo de Europa aprobó, en 1990, la Recomendación sobre eliminación del sexismo en el lenguaje. En primer lugar, reconoce la existencia de obstáculos a la igualdad real entre hombres y mujeres y, en segundo lugar, considera que el lenguaje es un instrumento esencial en la formación de la identidad social de cada persona. En ella proponen a los gobiernos de los Estados miembros tres medidas básicas:

a) incorporar iniciativas para promover un lenguaje no sexista; b) promover en textos jurídicos, educativos y de la Administración Pública el uso de terminología armónica con el principio de igualdad entre sexos; c) fomentar la utilización de un lenguaje libre de sexismo en los medios de comunicación.

Y este sería uno de los muchos ejemplos que pueden leerse en el libro para luchar contra la afrenta y el desprecio que por lo visto hacemos contra las mujeres cuando hablamos correctamente nuestro idioma.

Ejemplo: Acceso solo permitido a funcionarios

Inversión: Acceso sólo permitido a funcionarias (la frase excluye a personas destinatarias)

Solución: Acceso permitido solo al personal funcionario (la frase elude cualquier ambigüedad o confusión)

¿De verdad piensan que la primera frase prohibe el acceso a las funcionarias y por eso hemos de aclararlo?

Hay otras perlas:

Decir «Los españoles irán a las urnas el próximo domingo» es poco menos que un insulto para las mujeres según nuestros políticos, por lo que se deberá decir: «La población española irá a las urnas el próximo domingo».

Y no debemos decir: «Los funcionarios nombrados en el acto», sino «Las funcionarias y funcionarios nombrados en el acto», porque claro, lo primero no se entiende y todos pensamos inmediatamente que los únicos nombrados son hombres.

Tampoco debemos decir: «Los afectados recibirán una indemnización», sino «Los afectados, hombres y mujeres, recibirán una indemnización». De ese modo queda claro que entre los afectados no había elefantes.

No es bueno decir: «Los que no presenten el DNI no serán admitidos», sino «Las personas que no presenten el DNI no serán admitidas». De ese modo evitamos que se presenten alienígenas con DNI y la líen.

El pdf completo está accesible en este enlace, al menos en el momento de publicar el artículo.

Ramón Cerdá

 

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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9 Comentarios.

  1. Guías para evitar el lenguaje sexista. Cosas de políticos | - pingback on 10 septiembre, 2016 @8:00
  2. Como hombre, me siento un victimo indefenso.
    Y la política que dijio ” nosotros y nosotras”,¿ eso que quiere decir? ¿Era bisexual entre bisexuales…..perdon bisexualas?

    • También habrá que distinguir entre economistas y economistos, no lo olvidemos. Porque lo de economista se supone que debe de violentarnos a nosotros los hombres, ¿por qué tenemos que ser economistas si somos muy machos? Tanta tontería con lo de ciudadanos y ciudadanas, funcionarias y funcionarios… me enferma.

  3. Una vez abierta la veda de la modificación social del lenguaje no por criterios lingüísticos sino éticos en busca de la no discriminación de las mujeres, se entra en jugosas contradicciones porque se puede rastrear un uso sexista en decir “Juan y María están juntos” ¿Por qué “juntos”?

    También entramos en una senda anómala cuando decimos “Alberto y Mónica están contentos”. O “son unas personas extraordinarias”.

    Recordemos la aportación de Bibiana Aido [http://elpais.com/diario/2009/03/18/internacional/1237330804_850215.html] cuando dijo que “los miembros y las miembras del gabinete” o algo parecido, en una expresión que ha tenido éxito social e induce a la duda de si debemos utilizar “miembras” evitando eso de “Los miembros del gabinete.

    Como dijo un miembro de la RAE: “Si decimos «miembra» entonces tendríamos que decir que «la pierna es una miembra del cuerpo humano»”.

    No hay que violentar la lengua haciéndola adoptar giros absurdos para evitar el uso del masculino genérico como cuando decimos “Me gustan los gatos y los perros”, que ahora resulta que es potencialmente sexista y no “me gustan los gatos, las gatas, los perros y las perras”, “los rinocerontes y las rinocerontas”…

  4. Es fundamental subrayar este aspecto, que género gramatical (masculino, femenino y neutro) y sexo no son equivalentes. Que el género es una convención que nos sirve para entendernos. Y cuando utilizamos “todos” como inclusivo de mujeres y de hombres no deja de ser simplemente una convención avalada por el uso del lenguaje y por la que nos entendemos perfectamente. Cuando oigo a políticos utilizando estas variantes suelo cambiar de emisora de radio.

    * * *

    La RAE ha publicado un documento [http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html#sumario_1] firmado por 27 académicos en los que se repasa los manuales de usos lingüísticos editados por sindicatos, comunidades autónomas, ayuntamientos y universidades en que se aboga por un uso no sexista del lenguaje. Según la RAE se han difundido usos, que son frecuentes en documentos y en el lenguaje político que contrarían la coherencia de la lengua.

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