Holocausto caníbal

Cada vez que veo una noticia debidamente maquillada, especialmente si el maquillaje alcanza a las imágenes, sean de video o fotográficas, me acuerdo de aquella vieja película italiana de 1980 prohibida en un montón de países: Holocausto caníbal.

Una película que me impactó, la vi con dieciséis años y creo que me tuve que colar en el cine porque, si no recuerdo mal, era para mayores de dieciocho. La misma época en las que había que colarse para ver a Emmanuellle.

Holocausto caníbal, el falso documental

La película estaba rodada como si fuera un documental, de manera que se dejaba entrever que podía ser eso, un documental y no una película de ficción; durante mucho tiempo se le estuvo preguntando a su director si parte del metraje era real o todo era un montaje. Él contestaba con una sonrisa y se dejaba querer porque todo eso aumentaba el morbo y era publicidad gratuita para su película, lo mismo que el hecho de que la prohibieran en algunos países, incrementaba exponencialmente la taquilla de los otros.

#holocausto caníbal

Este tipo de manipulaciones me recuerdan la película Holocausto caníbal.

Hace unos días se hizo viral un video en el que una periodista, cámara de video en mano, le ponía la zancadilla a un refugiado que llevaba a su hijo en brazos. ¿Para qué? Muy sencillo, para obtener imágenes más dramáticas, un primer plano de una caída en plena huída. Conseguir unas imágenes mejores que las de sus compañeros de profesión y, quizás, así poder venderlas mejor, o quién sabe si incluso ganar un premio. Lo que no tuvo en cuenta es que ella también estaba siendo grabada y sus planes se fueron a pique. Las imágenes que ella grabó, con caída incluida, no cambiaban la noticia, por lo que quizás no podemos estar hablando de manipulación mediática, pero sí dramatizaban algo más los hechos, lo cual de por sí quizás no sea tan malo, si al menos la caída hubiera sido pactada entre las partes. Pero en cualquier caso, cambie el fondo de la noticia o no, lo bien cierto es que en mayor o menor medida, se trata de una manipulación y de juego sucio.

¿Pero qué es peor, la zancadilla de esta reportera o lo que parece que ha ocurrido con la ya famosísima foto del niño ahogado en la orilla de la playa?

Recuerdo que cuando vi la foto por primera vez, me llamó mucho la atención la posición del cuerpo, pero si he de ser sincero, tampoco pensé en ese momento que se tratara de una foto manipulada. Eso sí, todos los ahogados que yo había visto hasta ese momento estaban en posición horizontal con respecto a la orilla y no vertical como era el caso del niño. No obstante pensé que eso sería por el menor peso del cuerpo… Tampoco es que yo sea forense. Pero estaba equivocado. La foto estaba amañada. Pero lo que es peor, es que no se trataba de un amaño de Photoshop, sino que cogieron el cuerpo de donde se había ahogado y lo trasladaron a otro lugar… más fotogénico, y lo pusieron en una posición en la que las olas aumentaban el dramatismo de la escena. ¿Cambia eso la noticia? Quizás no, el niño es el mismo, el drama es el mismo, el problema es el mismo… pero la noticia ha sido manipulada «artísticamente». ¿Es eso aceptable? ¿Dónde está el límite? ¿Seguimos viendo sin saberlo, Holocausto caníbal, cada día en los noticiarios?

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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1 Comentarios.

  1. Como en comentarios anteriores (la foto del indigente ayudando a las asistencias sanitarias, o la historia repetida con distintos nombres de Pedro Sánchez…) sigo pensando que lo importante es el mensaje que se transmite y que la realidad del mismo no se trastoque por la eventual «manipulación» (si es que la ha habido) del medio por el que se transmite. Si modificar un escenario es necesario para despertar conciencias, puedo admitirlo… que el supuesto cadáver fuera un muñeco… lo consideraría inaceptable desde una ética periodística….

    Yo tengo esa postura, pero me sorprende el talante distinto que se parece detectar frente a distintas supuestas manipulaciones de noticias, según quien sea el presunto «manipulador»:

    – Sobre Teresa Rodríguez la pregunta al aire fue en el blog de entonces «¿dónde está la mejora que predican?» referida a Podemos

    – Respecto a Pedro Sánchez: la afirmación fue «Es de vergüenza.»

    Ahora, en cambio, sin un concreto autor de la manipulación, la cuestión se rebaja a: «¿Cambia eso la noticia? la noticia ha sido manipulada «artísticamente» ¿Es eso aceptable? ¿Dónde está el límite?»

    La pregunta que me surge, entonces, es: ¿Habrían cabido estas mismas observaciones en el artículo sobre la foto que comentó Teresa Rodríguez o en la historia sobre la Valeria de Pedro Sánchez?

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La Lectura de Ramón