Hijab para jugar a ajedrez

El campeonato mundial de ajedrez femenino de 2017 se anuncia ya con polémica. Alguien ha tenido la brillante idea de que se celebre en Irán, lo cual en sí mismo no es que sea malo, pero ya sabemos cómo funciona todo eso de la tolerancia. Aquí prohibimos el uso del hijab en las escuelas y se monta un pollo de mil demonios porque resulta que somos islamófobos, intolerantes y no sé cuántas cosas más. Pero claro, al revés la cosa cambia. La primera exigencia de las autoridades iraníes es que todas las participantes sin excepción, deberán llevar hijab. Si alguna desobedece será arrestada por la Policía Moral que es quien vigila desde 1979 el correcto uso del hijab.

¿Qué pasará con esto del hijab en el campeonato mundial de 2017?

#hijab

Hijab. Cada país con sus costumbres. Respetémoslas, pero exijamos que aquí se respeten las nuestras (si es que nos queda alguna)

Yo no soy mujer, tampoco soy ajedrecista, y mucho menos mi categoría de jugador me permitiría estar clasificado en un campeonato de este tipo, pero si lo fuere y estuviere, tengo muy claro lo que haría. No me negaría a usar el hijab. Al fin y al cabo es su país y son sus normas; otra cosa es que cuando nos visitan quieren seguir con sus costumbres y sus normas y cualquier cosa que digamos se interprete como un ataque al islam. Pero son cuestiones distintas.

Siguiendo con el supuesto de lo que yo haría en un caso como este, una posible opción sería no acudir. A eso nadie me podría obligar. Se podría entender como una crítica o no, pero con no ir, problema resuelto. Si es la norma del país, lo correcto sería acatarla; eso me parece indiscutible. Pero aprovechemos para decir que eso mismo tendríamos que hacer nosotros aquí. No tenemos por qué tolerar todas las costumbres que nos vienen de fuera. El visitante es el que se tiene que adaptar a las costumbres y no al revés. En el caso de las ajedrecistas, guste o no, son ellas las visitantes y en Irán lo tienen claro… Mucho más claro que nosotros.

Alguna ya se ha planteado no ir y me parece perfecto (es lo que yo seguramente haría: no ir):

Nazi Paikidze: «Es completamente inaceptable que uno de los más importantes torneos para mujeres sea organizado en un país donde, al día de hoy, las mujeres estén forzadas a cubrirse con el hijab. Si esto no cambia no voy a participar».

¿Pero por qué entonces se organiza en Irán?

Curiosamente fue el único país que presentó la candidatura. ¿Tan poco interés suscita el ajedrez femenino? Tendrían que preguntárselo las participantes.

Ramón Cerdá

 

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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12 Comentarios.

  1. creo que en Españistan nos van a hacer xenófobos total, vienen aquí con un montón de hijos, las vestimentas que les da la gana y a darles todo que piden de ayudas y demás derechos, más que a los propios nativos y pasa lo que pasa ésto, vas a los demás paises y si no sigues sus normas según que país hasta cárcel aquí te llaman xenófobos, y éso es porque tenemos los politicos más mediocres del planeta, que por cierto la mayoría no ha doblado la espalda en su vida

    • Tenemos complejo de inferioridad y eso es lo que nos pasa.

      • Yo creo que no es complejo de inferioridad. Es una izquierda (mediática) que quiere imponernos la idea de que todas las religiones son iguales y merecen igual trato y pretende imponernos el Islam en igualdad al Cristianismo y la “Alianza de civilizaciones”. De esta forma combate al Cristianismo que es su verdadero objetivo.

        La derecha si está acomplejada y si es “maricomplejines” y deja hacer.

  2. De acuerdo con ustedes.

    Desde luego Irán es soberano para imponer las normas que quiera y toda aquella persona que entre en el país debería cumplirla por absurdas que nos parezcan a los occidentales.

    Lo estúpido es que, sabiéndolo, se conceda a ese país la resposabilidad de organizar un torneo internacional. Creo que lo más correcto sería el boicot y la dimisión inmediata de los responsables de semejante despropósito.

  3. Siento no coincidir. Comprendo que para ir por la calle o en lugares públicos las mujeres deban llevar el Hijab porque son las normas o leyes del país. Eso no lo discuto aunque creo que todo el mundo debería ser libre para vestir como quiera siempre que respete las normas de seguridad o higiene.

    Pero esto es una competición internacional. En el recinto donde se juegue no deben regir normas religiosas o de vestimenta locales sino la legislación internacional. Al igual, supongo que en la embajada de España en Iran las mujeres no están obligadas a ir con Hijab (en la española ya lo dudo, dado el carácter pusilánime de nuestros políticos, pero seguro que en la francesa, inglesa o americana no lo hacen) ni en los locales de la ONU, si los hay.

    El porqué Iran presentó su candidatura está claro, quieren hacer publicidad de su religión por todo el mundo, pero no dirigido a los occidentales cristianos obviamente, sino a los musulmanes que vivan en occidente para recordarles sus normas y sobre todo hacerles partícipes de la humillación que supone que participantes venidas de todo el orbe se sometan a semejante sometimiento y se les vea por TV.

    Probablemente incluso sin esta publicidad negativa nadie se hubiera enterado de ese campeonato. Tengamos en cuenta que Irán acaba de salir de unas sanciones y del aislamiento occidental y pretenden ponerlo otra vez en el mapa, pero no para nosotros, sino para los seguidores de la Sharia qu están entre nosotros.

    Esa propaganda es una victoria ideológica. Ver a la jugadora americana, alemana o china jugando en una mesa al ajedrez en todos los medios de comunicación con el Hijab es una imagen que vale por mil palabras….

    • El medio es el mensaje: “Cuando el Islam triunfe en todo el mundo obligaremos a que todos los infieles se sometan, y esto es sólo el principio”. PD. los infieles que no se sometan serán eliminados (muertos) según el Coran.

    • No comparto la idea de que la competición se haga en un lugar internacional, aunque no sé cómo se aplican las leyes en esos casos, pero supongo que si en las olimpiadas de Brasil se ha cometido algún delito por un extranjero, se le habrá sometido a las leyes del país (Brasil) y no a una legislación distinta. En cualquier caso hablo por interpretación propia y por supuesto puedo estar equivocado.
      Leyes aparte, mi opinión es la que he expuesto; a mí, aunque no me gusta el hijab, me parece bien que se les exija a todas según su legislación.

      • Una cosa es cometer un delito fuera del estadio olímpico, como por cierto ha hecho algún nadador americano y por lo que se le ha juzgado apropiadamente en Brasil, y otra obligar a que dentro del estadio olímpico, por ejemplo si fuera en Teherán, se obligara a todas las corredoras, saltadoras, etc, a llevar el hijab y a las nadadoras el burkini. El recinto de competición debe ser sometido a legislación internacional no a los particularismos locales.

  4. Palmario: “es cuestión de la legislación de cada país”. Si pretendemos imponer una vestimenta (o una no-vestimenta, a lo cual me apunto), nuestros brillantes legisladores ya lo habrán previsto ¿o no? Y el gusto o mal gusto ajeno en el vestir (o el desvestir, que no todos somos Adonis) no es cuestión de “tolerarlo”, sino de… ignorarlo.
    Solemos confundir nuestros gustos con “lo que debería ser”. Es como si un nudista dijese: “dado que la vestimenta -o pañuelo- ofende y discrimina, pues tod@s en cueros, y un mantón si hace frío. Arreglado.”
    Pero no parece que vayamos a soportar que nos prohiban qué vestir o qué no. Tal vez sea que es España la costumbre es que cada cual vista como quiera (pero dejando a salvo las normas sobre corrupción infantil, claro).

    Datos:
    En España coincidimos con hebreos y sijs, van cubiertos (por “cosas suyas”) y a nadie molesta. En un lugar público, los jovenzuelos llevan gorra: pueden ofender al buen gusto o a la urbanidad, pero si no hay norma…. Yo suelo imaginar a un respetable abuelo y su boina para poder determinarlo: sí en la mesa de un bar, una sala de espera, etc. No en un restaurante, en un despacho oficial, etc. ¡Pero ni entonces a los fieles antedichos les haríamos descubrirse, por “sentido común”!
    En Barcelona hay una Ordenanza Municipal restringiendo el nudismo por las vías públicas… será que “alguien” sí ha pensado que hacía falta. Otros, no lo han pensado…
    Y a la Reina de Inglaterra jamás pueden cubrirla o descubrirla: se rige por la legislación internacional.

    Dura lex, sed lex. La culpa no es de la ciudadanía (para la que se ha de exigir los máximos derechos) sino de los políticos (¿por qué tienen la mínima responsabilidad?).

    • Veo que en esto compartimos criterio. A veces creo que se confunden las cosas, pero yo siempre he pensado que el viejo dicho que apuntaba: «Allá donde fueres, haz lo que vieres» no iba del todo desencaminado (siempre que no lo saquemos de contexto, claro está, que a eso también hay mucha afición hoy en día; a descontextualizar, me refiero).

      • D. Ramón, es que compartimos “tener criterio”. Si se dan divergencias es sólo en el “enfoque”, por cómo contextualizamos cada uno: el resultado de la argumentación puede variar, pero creo que lo que ambos nos importa de verdad es la Razón y la Justicia (y corríjame si me equivoco).
        Luego están los gustos personales (y así, p.ej., no comparto con vd. el de algunas “suertes” taurinas, pero eso jamás me llevaría a faltarle al respeto, como bien le consta). Y de más están las opiniones que, por suerte, nosotros no vertemos gratuita e infundadamente (pues las opiniones… ya se sabe cómo son: apestan).
        Como dijera vd. una vez: “nadie está obligado a tener opinión sobre absolutamente todo” (creo que es literal). Yo añado: “… y si tenemos una sobre alguna cosa, los demás no tienen por qué soportarla”.
        (Discúlpeme el atrevimiento. Gracias.)

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La Lectura de Ramón