Hacienda contra los estancos

El título de este post: Hacienda contra los estancos, en realidad se podría cambiar por otro cualquiera sustituyendo la palabra estancos por la de otra actividad o tipo de contribuyente, porque lo cierto es que está demostrando un afán recaudatorio continuado de lo más desproporcionado. Pero hablando de desproporción, creo que en este caso concreto, es escandalosa.

Hacienda contra los estancos, un ejemplo más de desproporción recaudatoria

En este caso concreto ni siquiera estamos hablando de fraude fiscal ni de ninguna práctica que directa o indirectamente perjudique a Hacienda, lo que aún hace que todo sea más insensato y desproporcionado.

Según informes del sector, durante el primer trimestre de 2016, los expedientes de Hacienda contra los estancos se han incrementado en más de un cuarenta por ciento con respecto al mismo periodo de 2015.

#Hacienda contra los estancos

Hacienda contra los estancos y contra todo lo que se menea

Este incremento viene dado principalmente por la existencia de unos supuestos pagos de la industria tabaquera a los estancos a cambio de promocionar y dar publicidad a determinados productos.

Si usted entra en una librería, es perfectamente lícito que el librero le aconseje un determinado libro o un autor, o quizás una nueva colección de cuentos infantiles. Nadie se escandalizará por ello más allá del gusto que demuestre con sus recomendaciones. Algo parecido pasará cuando acuda a una joyería y le enseñen una determinada marca de relojes, o cuando vaya a El Corte Inglés y le recomienden una prenda de ropa en concreto. Hablamos de libre comercio y esa práctica de la recomendación es generalizada y a nadie le parece mal. Pero claro, estamos hablando de los estancos, esa rara avis comercial que tiene sus limitaciones (mucho más allá de las que pueda tener una franquicia de cualquier cosa).

Los estancos están obligados a ser neutrales. No pueden aconsejar a sus clientes sobre una marca u otra de tabaco, ni pueden hacer publicidad, ni pueden regalar un simple mechero, cosa que puede considerarse dañina para este absurdo mercado. Hacer recomendaciones, o publicidad, o campañas de promoción con regalos está sumamente prohibido y puede acabar en fuertes sanciones.

En una circular de noviembre de 2015 ya se recordaba a esos comerciantes (que por lo visto solo pueden decir «buenos días» a sus clientes), que con el fin de salvaguardar los principios de igualdad y neutralidad de la red minorista, se prohibe expresamente la actividad promocional de las labores de tabaco.

Lo que están persiguiendo ahora:

La existencia de ciertos contratos entre los estanqueros y las empresas tabaqueras, mediante los cuales estas últimas abonan pequeñas cantidades a los estanqueros a cambio de información periódica sobre la evolución de las ventas.

El Comisionado para el Mercado de Tabacos, adscrito al Ministerio de Hacienda, entiende que esos contratos suponen un trato de favor que vulnera el principio de neutralidad al que están obligados y dice que es sancionable con multas de 120.000 euros.

¿Qué estanco puede pagar esa cantidad? ¿Qué ha percibido previamente o qué delito ha cometido que justifique tal atrocidad? ¿Cuál es el verdadero objetivo de Hacienda en este caso? ¿Proteger el mercado…? ¿Qué mercado? ¿De qué?

Ramón Cerdá

 

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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4 Comentarios.

  1. David Ramos

    Al igual que en el caso de las librerías, en el que el precio viene fijado por la editorial y el descuento máximo que se permite hacer es de un 5%, en el caso del tabaco el precio también viene fijado. Son mercados controlados, y es correcto porque permite la competencia y la posibilidad de elegir en función de otros aspectos, como la atención y la amabilidad a la hora de escoger un proveedor de lectura o de tabaco. Pero la pretensión de controlar hasta tal extremo a los vendedores, o el que se conviertan en meros suministradores fácilmente sustituibles por máquinas (por no decir monos pensantes), es alarmante en un análisis sociológico, y que puede, como dice muy bien antes del título, afectar a cualquier sector productivo o distributivo de los que existen actualmente.

    • Sí, lo del precio puede entenderse (aunque yo tampoco soy partidario de la limitación del 5% en el libro); lo que no se entendería es que prohibieran a los libreros aconsejar determinados libros o que no dejaran regalar marcapáginas, y eso es lo que pasa en los estancos.

  2. En un estanco de Valencia vi un letrero que anunciaba lo de regalar un mechero está penado… Yo mismo en ocasiones he pedido un mechero al comprar un cartón de tabaco, y eslo lo hacía interpretando que me estoy gastando una pasta gansa en 10 paquetes y el pensamiento de: por lo menos tengo mechero gratis. Afirmo con sorpresa y toda la ironía del mundo, que tampoco entiendo lo que pretende o busca la Administración con estas absurdas normativas… Este asunto es para mí un ejemplo más de la ingravidez permanente del sistema que nos circunda, controla, esclaviza, nos trata de imbéciles en definitiva, pero la cuestión sigue donde siempre: nos dejamos llevar.

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