Expropiación y pago del IBI, sentencia

La okupación está de moda y es mala cosa, muy mala, pero la expropiación, pese a ser remunerada, puede ser incluso peor. Al menos con la okupación tenemos la esperanza de liberar la propiedad y recuperarla, pero con la expropiación nada hay que hacer, nos quedamos sin la propiedad, nos guste o no. Y que nos la paguen no siempre compensa; primero porque el precio lo pone quien nos expropia y lo pone a su conveniencia; no es necesariamente un precio de mercado. Por otra parte hay cosas que, sencillamente, no queremos vender. Tal vez sea la casa o la finca en la que nos hemos criado toda la vida y eso de vernos expulsados de ella puede resultar incluso traumático.

La expropiación es una institución de Derecho Público, constitucional y administrativo, que consiste en la transferencia coactiva de la propiedad privada desde su titular al Estado, mediante indemnización: concretamente, a un ente de la Administración Pública dotado de patrimonio propio. Puede expropiarse un bien para que este sea explotado por el Estado o por un tercero. La expropiación posee dos notas características: primera, es una transferencia de carácter coactivo, lo que hace de ella una institución característica del Derecho Público que no puede ser asimilada a la compraventa prevista en el derecho privado; segunda, el expropiado tiene derecho a recibir a cambio una indemnización equivalente al valor económico del objeto expropiado, lo que la diferencia de la confiscación.

Pagando el IBI a pesar de la expropiación

#expropiación

Seguir pagando impuestos quien ha realizado la expropiación. De vergüenza.

Pero la expropiación, como tal, es necesaria «para el bien común de la sociedad»; sin ella no se podrían construir puentes ni carreteras si uno solo de los propietarios o herederos se negara a abandonar su propiedad. Lo mismo ocurre, y en mayor medida, con los pantanos, donde llegan a desalojarse pueblos enteros. En estos casos entra en la balanza la propiedad privada y la propiedad pública y no hay nada que hacer. Podemos darnos con un canto en los dientes si finalmente, al menos, recibimos una remuneración aunque sea mínimamente apropiada.

¿Qué pasa desde la expropiación hasta el desalojo?

Que se produzca la expropiación no significa que debamos abandonar de inmediato la propiedad, de hecho puede pasar bastante tiempo y mientras podremos seguir haciendo uso de ella o sacar rendimiento (alquiler, cosechas…). Eso sí, aunque la propiedad ya no es nuestra y, por lo tanto, no podremos venderla, seguiremos obligados a pagar el IBI cada año, incluso en el supuesto de que tras la comunicación de la expropiación abandonáramos la propiedad. El IBI seguirá siendo nuestra responsabilidad y así ha quedado claro en una reciente sentencia.

¿Hasta cuándo habrá que seguir pagando el IBI?

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Mientras no se haya pagado el justiprecio y ocupado la finca, la propiedad sigue siendo del expropiado, y pese a que no pueda venderla, sí podrá usarla y estará, por lo tanto, obligado a seguir pagando el IBI.

La sentencia es del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y pese a fallar en contra del reclamante, dice que «no le falta razón al propietario cuando se queja de la actuación dilatante de la Administración». Añade que estos retrasos no tienen nada que ver con el IBI y que deberán ser compensados por otra vía:

«[…] deben ser compensados por otras vías, (como son el pago de intereses de demora, los cuales si media procedimiento judicial y se observa falta de diligencia pueden ser incrementados en dos puntos o, incluso la exigencia de responsabilidad por mal funcionamiento), pero en ningún caso puede modificarse las reglas de la expropiación, según las cuales (a excepción de la expropiación urgente), hasta que no se pague el justiprecio no se procede a la ocupación de la finca».

Lo perverso del tema es que quien cobra el IBI es el mismo que a su vez ha expropiado: el Ayuntamiento.

Tenemos muchas leyes estúpidas e injustas que habría que cambiar.

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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5 Comentarios.

  1. Pregunto yo con cierta candidez… en un caso de expropiación el propietario mantiene todos sus deberes hasta el último día, ¿no es así?

    Por tanto -me voy a un caso extremo- si la casa se está cayendo y constituye un peligro para las personas está obligado a arreglarla. Cosa que sería lógica y normal en casi todos los casos pero no lo es tanto si el inmueble lo tiene que entregar para ser derribado.

    En esa supuesta situación si al propietario tiene que afrontar obras que realmente suponen tirar el dinero, casi que no le quedaría otra que derribar el inmueble (a sus expensas) y marcharse a otro sitio.

    En ese caso, ¿qué indemnización tendrían que abonarle?

    Supongo que metidos en esta situación y puesto que la ley no creo que contemple todas las casuísticas, esto iría directamente a un juzgado para que decidiera pero ya sabemos lo que supone pleitear contra la administración.

    En fin, que no nos toque vernos en una de estas…

    • Al juzgado, sin duda, la ley no plantea ese tipo de cuestiones. El problema son las dilaciones; pueden pasar años entre que se expropia y se paga el justiprecio…

      • Perdone por no ajustarme estrictamente al tema, pero me viene ahora mismo a la cabeza el caso de Ofelia Nieto, 29 de Madrid.
        Hace tiempo que no paso por allí pero en Google Maps (Street View) a mes de mayo de 2016 se aprecia que hay simplemente un solar donde antes hubo una vivienda.

        Parece ser que únicamente un pequeño esquinazo de la vivienda estorbaba para el plan urbanístico en cuestión. Digamos que un pelotazo. Presuntamente, por supuesto.

        ¿Es justo expropiar un bien completo cuando sólo una pequeña parte es la que debería pasar a dominio público? Y digo público cuando en realidad sería privado.

        Porque una cosa es hacer un puente, un pantano o una autopista. Perjudica a unos pocos pero beneficiará a la mayoría; así y todo sería discutible. Pero en este caso no ha sido así.

        Sé que habría que profundizar para tener una opinión bien argumentada pero un vistazo superficial basta para intuir que ahí ha habido intereses que van más allá del bien común.

        • Yo entiendo que las expropiaciones solo tendrían que darse en casos de beneficio común y evidente (pantano, puente, autopista, etc.). En el resto de casos sería cuestión de pleitear y seguro que pueden darse sentencias de todo tipo.

  2. lo más sangrante es lo de la expropiación de azoteas, éso si que da asco, como asco dan toda esta manada de politicuchos que padecemos desde el día que salió el gorila albino

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