Enemistarnos con un guardiacivil puede traernos problemas

Enemistarnos con un guardiacivil puede traernos problemas, aunque esa enemistad haya surgido de la simple vecindad. Y no, no es con ánimo de generalizar, que ya sé que siempre lo digo, pero lo cierto es que empiezan a ser habituales este tipo de noticias en las que algún guardiacivil (u otro tipo de agente) es condenado por inventarse multas o por falsear alguna información. ¿Tendríamos que empezar a preocuparnos? Pues pienso que sí, ayer mismo hablaba de un caso en el que un policía nacional cazado por un radar de la municipal en Madrid, había identificado falsamente a una persona como conductora de su vehículo. Hoy de lo que se trata es de un agente que se ha estado inventando multas, todas ellas dirigidas contra la misma persona.

Enemistarnos con un guardiacivil: problema seguro

#Enemistarnos con un guardiacivil

Enemistarnos con un guardiacivil nos puede traer consecuencias.

¿Quién era la víctima en este caso?, ni más ni menos que el administrador de su comunidad de vecinos, con quien por lo visto no se llevaba demasiado bien después de algunas juntas moviditas. El agente averiguó los datos de los vehículos del administrador (cosa bastante sencilla, y más para un guardiacivil), con el fin de atribuirle multas por conducción temeraria.

Una vez más ha habido suerte y se ha podido demostrar, pero siempre nos queda la pregunta en el aire: ¿Cuántos hacen cosas parecidas y no los pillan?

La Audiencia provincial de Córdoba (no sé si tiene opción de recurrir o ya es firme) lo condena a una sanción de 4.500 euros, la imposibilidad de ejercer cargo público alguno durante cuatro años y a cuatro años y seis meses de prisión.

De entrada, al menos la sanción me parece escasa teniendo en cuenta que el total de cuatro multas falsas ascendían a 7.050 euros. También me parece escasa la inhabilitación de cuatro años porque una persona que goza de los parabienes de ser «autoridad», no debería de tener la ocasión de volver a llevar galones de ningún tipo.

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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4 Comentarios.

  1. Yo pienso que tendría el perjudicado pedir orden de alejamiento, ya se sabe creo que seguirá teniendo pistola en casa, con lo cual en un momento de enajenación mental puede hacer ése malnacido cualquier barbaridad, lo de 4 años y medio de prisión pues como que me sabe a poco, ése chico que por robar 80 euros teniendo 18 años cuando cometió el delito pues me parece que a este le tednrían que meter no menos de 15 años

  2. La autoridad, como la mujer del César, además de ser honrada debe parecerlo. O, perdóneme por citar a Spiderman: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

    Utilizar esos poderes y atribuciones no sólo para fines personales sino directamente para vengarnos de alguién, creo que merece el mayor nivel de desprecio, deshonor y rechazo posibles.

    La autoridad, por el hecho de serlo, debe ser ejemplar. Y, de nuevo, por el mero hecho de serlo, su responsabilidad ha de ser siempre mayor que la del ciudadano de a pie.

    Espero que ese «agente» cumpla los cuatro años y medio de prisión sin que se le perdone ni un sólo día. Además con los presos comunes, que seguro que le tratarán como se merece.

    Seguramente así se conseguirá que otros impresentables investidos de autoridad; ya que no tienen la dignidad y el respeto que su condición exige, al menos se sientan disuadidos de hacer algo parecido.

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