En el fondo nos gusta la censura y estamos contra la libertad de expresión

Busco una explicación coherente pero no acabo de encontrarla, al menos no una que me satisfaga por completo. Lo que cada vez me queda más claro es que en el fondo nos gusta la censura. Sí, la censura, eso que todos criticamos y, cuando lo hacemos, al menos los que ya tenemos una edad, nos retrotraemos a aquella época de Franco y a la censura de las películas. Películas con cortes, cambios de diálogos, o directamente prohibidas en su totalidad. Pero por supuesto también censura informativa. Pero la censura no acabó con Franco ni con la tan cacareada democracia en la que se supone que vivimos. No, la censura sigue presente en nuestro día a día porque la llevamos implantada en los genes y tenemos tendencia a censurar lo que no está acorde con nuestras creencias o nuestros postulados. Porque claro, para todos es muy cómodo prohibir o exigir que se prohíba todo aquello que no nos gusta. Eso sí, defendiendo a ultranza que lo nuestro no se censure porque para eso tenemos derechos. ¿Quién es el vecino para censurar lo que nosotros pensamos? Otra cosa es que nosotros sí podamos censurarlo a él porque para eso tenemos una mejor moral y somos más íntegros y más guapos, y hasta más inteligentes. ¿Alguien cree que estoy exagerando? Pues no crean, no lo estoy haciendo; basta con observar a nuestro alrededor para darnos cuenta de ello… cada día.

¿Por qué en el fondo nos gusta la censura?

#En el fondo nos gusta la censura

Demostrado: En el fondo nos gusta la censura

Pues porque muy poca gente cree verdaderamente en la libertad de expresión, cosa que es, más o menos, lo opuesto a la censura. Al fin y al cabo la censura lo que hace es coartar la libertad de expresión… del vecino, porque como he dicho antes, la nuestra es intocable, nosotros tenemos derecho a la libertad de expresión, el otro no. El otro tiene que someterse a nuestra libertad de opinión y a nuestra censura.

¿Qué ha ocurrido si no con lo del polémico autobús del que hablaba hace unos días? Quejas a miles, denuncias a la fiscalía, intervención de jueces e inmovilización del autobús. ¿No es eso censura? ¿No es ir en contra de la libertad de opinión y de expresión?

Podría defender o no lo que se dice en el lateral de ese autobús, podría estar a favor o podría estar en contra… No es ese el caso. Lo que estoy defendiendo aquí no es lo que dice el autobús, sino el derecho que tienen a decirlo quienes lo han contratado, aunque a mí no me guste lo que digan.

Con la intervención judicial se ha coartado la libertad de expresión, y mucha gente lo aplaude. Yo no puedo aplaudir tal cosa porque un acto de ese tipo acaba perjudicándonos a todos. Es muy triste ver cómo avanza la censura en nuestro país jaleada por quienes dicen defender la libertad de expresión.

Otro ejemplo incluso más reciente: ¿Quién no ha oído la frase de ese político ¿polaco?? Tampoco estoy de acuerdo en todo lo que dice ese hombre, pero es su opinión y así la ha manifestado, como otros manifiestan la contraria. ¿Por qué entonces se propone sancionarlo? ¿Por dar su opinión? Tampoco puedo estar de acuerdo con eso. En política cada uno da su opinión, y son opiniones contrarias, algunas tan opuestas que jamás podrán convivir, pero la censura del enemigo no es la solución. ¿Qué más quisiera el PP que censurar todo lo que dice Podemos? O a la inversa. Eso les facilitaría mucho las cosas y les daría ventaja. ¿Dejamos que siga avanzando la censura? ¿La seguimos aplaudiendo cuando parece que nos favorece? Que cada cuál haga lo que su conciencia le dicte.

Ramón Cerdá

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Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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14 Comentarios.

  1. Hola Ramón, ¿ En el momento que hablas de libertad de expresión te refieres al momento en el que Hazte Oír recoge firmas para censurar anuncios en los que aparecen personas del mismo sexo con sus hijos? ¿ Eso es para ti la libertad de expresión, el odio enverso a unas personas por su condición sexual?

    • Yo defiendo la libertad de expresión EN GENERAL, no defiendo a los del autobús ni a nadie en particular, ni tiene por qué asociar mi «ideología» con la de ellos. Yo QUIERO LIBERTAD DE EXPRESIÓN para todos. Como la tiene usted para participar en este blog dando su opinión.
      El problema es que siempre acabamos confundidos, cuando uno defiende una actuación en concreto, enseguida se le tilda de ser de tal o cual partido o tener esta u otra ideología. No es mi caso. Lo mismo quiero la libertad de expresión para HazteOir que para Podemos.
      No entiendo lo de «enverso».

      • En cuanto a “enverso” me refería a “hacia”. Una equivocación, no sé en qué estaría pensando para decir una palabra inexistente.
        A mí el artículo me parece muy correcto, interesante y aplicable para TODOS. Y cuando digo para todos, me refiero a cualquier persona, partido u organización ideológica, bien sean de derecha, izquierda o centro.
        Lo que creo es que debemos respetar unos límites y, lo siento, pero cuando oigo al señor Ignacio Arsuaga, fundador de HazteOír decir que ” los heterosexuales nos sentimos discriminados por los homosexuales” o cuando no condena la violencia y hostigamiento que recibe este colectivo y el de los transexuales, (es más, lo fomenta con palabras y hechos) para mí, no resulta ni digno de compartir ni de respetar. Como no comparto ni respeto que haya cualquier ataque de manera gratuita a la Iglesia. Creo en el respeto entre iguales y el amor del uno para otro. Esa es la esencia del Catolicismo y no la manipulación que han promulgado los sectores radicales.
        Es suficiente con tirar de hemeroteca para saber lo que han venido haciendo estas personas a lo largo de la historia. Cuando se habla de algo se debe hablar con conocimiento de causa. Hay un sector que está dispuesto a ir contra las opiniones de la gente profesional y, no hay que olvidar a esas personas que buscaron la verdad y que por ello fueron quemadas en la hoguera en época de la Inquisición.
        Estoy seguro de que si yo, por ejemplo, interpreto una ley erróneamente, usted me dirá que estoy equivocado, y por descontado, no creo que pudiese decir que mi opinión debería de ser tenida en cuenta. De eso estoy convencido aunque depende del caso también, claro está, porque las leyes en este país ya sabemos con qué parte del cuerpo están redactadas y en muchos casos sería comprensible el error.
        Dicho esto, le aseguro que entiendo el contenido del mensaje y sé perfectamente que la censura no se debe apropiar a ninguna ideología en concreto. Lo pudimos ver en cierto partido político, que haciendo uso de su particular visión de la libertad de expresión, recientemente, instó a que se dejara de emitir la misa de La 2. Algo que no ofende a nadie y que ha servido para que, por ejemplo, personas ancianas e impedidas hayan podido ver la misa aunque sea por TV, a lo largo del tiempo.
        Un saludo.

        • Para que me entienda mejor, respecto de este último punto que comenta y sobre el que estoy en contra (lo de prohibir la misa en la 2), que Podemos diga que no le parece bien que se emita la misa porque no va con su ideología, me parece correcto porque entra dentro de la libertad de expresión; ahora bien, todo lo que pase de una simple opinión, ya no me parece correcto porque va en contra de los intereses de muchas personas, simplemente por «ejercer» una ideología de extrema izquierda. Proponer la prohibición es lo que me parece mal, aunque es un tema que tampoco me ha preocupado demasiado y del que no tengo previsto hablar, al menos mientras no haya novedades.
          Y en cuanto al señor Arsuaga, como ya le decía, que «lo defienda» diciendo que tiene derecho a su libertad de expresión en lo del autobús, no significa que me posicione en los otros aspectos, y de hecho nada de eso he dicho en ningún artículo.
          Gracias por leerme y por profundizar en mis palabras.

  2. Qui demana llibertat d’expressió? Sovint qui no sap la responsabilitat que comporta aquesta llibertat. Ho sent-ho Ramón, però no puc estar més en contra del que dius. No es pot defendre la llibertat d’expressió quan hi ha centenars de casos de bulling al país perquè hi ha nens i nenes que no se senten còmodes amb el seu cos i res més que això (ja veus tu, perquè fer un bus per a convèncer del contrari i no educar només que en odi a la realitat transexual i queer). Perquè ha d’opinar ningú sobre qui soc o qui vull ser si no faig mal a ningú? Per què m’han de dir a qui puc estimar (en el cas de la intolerància a gais i lesbianes) o si no em sent-ho dona o home (en el cas trans o queer) si no faig mal a ningú? perquè hi ha lleis que ho castiguen encara arreu del món? Parlem de respectar-nos, no de odiar-nos. Llibertat d’expressió en la època franquista era senzillament no poder tenir tan sols una conversa com aquesta, Ramón, o per exemple expressar-se en Valencià, que ja veus tu a qui li faig jo mal… doncs estava prohibit, ja ho deus saber.

  3. Poco más que añadir a los comentarios aquí expresados.

    Sólo me gustaría decir que se percibe la existencia y crecimiento de una neocensura o neoinquisición que arrancó en nombre de la tolerancia y ahora defiende, no la fe verdadera como Torquemada, sino la doctrina de lo políticamente correcto.

    ¿Cómo la gente tolera e incluso aplaude estos ataques a la libertad de expresión? Mi teoría es la del traje del emperador. El emperador está desnudo pero ¡quién se atreverá a decírselo!

    Así que, todos en manada o, peor aún, en rebaño. Menos pensar y razonar por uno mismo, lo que haga falta. Y cuidadito con posicionarse en contra del grupo.

  4. Ya lo escribió Erik From en su libro miedo a la libertad. Al ciudadano medio le resulta mucho más fácil que los demás piensen por el y le digan lo que tiene o no que pensar. Ser libre significa defender tus opiniones o al menos hacer que se respeten. Y eso cuesta. Pensar diferente no es agradable para una gran mayoría.

    Esta campaña ha puesto el dedo en la llaga: la libertad de expresión. La dictadura de lo políticamente correcto se impone. Algunos políticos de izquierda, los menos, han manifestado que, aquí no hay delito de odio, y que cada cual puede expresar sus opiniones aunque no comulguemos con ellas. Pero la gran mayoría de los medios se han cebado a una sola voz e incluso los políticos todos a una.

    Cifuentes en Madrid ha aprobado una Ley de LGTBI para enseñar a los niños en los colegios la diferencia entre sexo y género y todo el que no piense igual quedará fuera de la Ley y se les retirará tofo tipo de ayudas oficiales incluso el concierto como ya ha ocurrid en un colegio de Alcorcón por negarse a enseñarlo. Contra eso se levanta Hazte Oir al que se le trata de “ultra” por decir verdades biológicas. Eso es un delito de odio.

    El PP de Madrid ha hecho una ponencia que dice literalmente en su punto
    30. “Desde una posición decidida contra los delitos de odio, de la que el Gobierno
    de la Comunidad de Madrid ha dado muestras claras. Nos comprometemos a
    mejorar con medidas contundentes la protección integral contra la discriminación
    de género y por diversidad sexual en reconocimiento de los derechos LGTBI así
    como a la lucha contra todas las formas de exclusión e intransigencia por edad,
    discapacidad, religión o raza que no podemos tolerar.”

    Llama la atención que esa contundencia no se aplique en otros puntos como por ejemplo en el maltrato a los mayores o a los padres que ahora se ha “puesto de moda”. Y que se aplique “delitos de odio” al que identifique sexo y género. La conclusión es que el cambio de sexo te lo financia la Sanidad pública y sin embargo la cirujía estética, dental, implantes capilares, etc no lo hace. El que no quiera tener pene es financiado por el presupuesto pero el que quiera tener pelo, o un implante dental no.

    Esa ponencia debía ser:
    30.” Desde una posición decidida, de la que el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha dado muestras claras. Nos comprometemos a mejorar con medidas la protección integral contra la discriminación así como a la lucha contra todas las formas de exclusión e intransigencia por sexo, edad, discapacidad, religión o raza que no podemos tolerar.”

    Como se ve se pone el acento en la ideología de LGTB, de la que Cifuentes se ha hecho una de sus máximas valedoras, como ya lo hizo con el aborto. Ya en la campaña electoral por Madrid retiró un autobús de los mismos de Hazte Oir que decía que Cifuentes era proabortista. El Tribunal Supremo posterior mente dio la razón por la libertad de expresión a HO. Como se ve hay unanimidad en todos los partidos para coartar la libertad de los que no piensan como ellos.

  5. Muy bien Ramon, el amor a la censura nace del fanatismo antes a menudo católico y ahora mas bien progre ( en el fondo católicos intolerantes convertidos en anti).

    En fin se echa de menos la Ilustración ( no obstante cuidado con los jacobinos ! )

    El fair play britanico es mejor antecedente pero… somo latinos

  6. Tenemos la desgracia de que todos no somos iguales ante la Ley: No es lo mismo llamarse Isabel que Cristina; tampoco se castiga igual estafar 80€ que expoliar el sistema bancario español (aunque también sea mediante tarjetas bancarias); las consecuencias son también distintas si un político dice por TV “alguno se ha acordado de su padre [enterrado en alguna cuneta sólo] cuando había una subvención para encontrarle” que cuando un periodista tuitea “quemar iglesias me parece una barbaridad si no hay nadie dentro” (discúlpenme la crudeza: son casos reales)… y así todo.

    Antes de felicitarle por esta excelente “entrada” en su blog, permítame recomendar a quienes aún no lo hayan hecho la lectura de otras anteriores: “Censura artística, ¿cuándo es procedente?” (elblogderamon.com/censura-artistica), “Enaltecimiento del terrorismo en una obra infantil” (elblogderamon.com/enaltecimiento-del-terrorismo) y “Responsabilidad de las redes sociales en la divulgación de noticias falsas” (elblogderamon.com/responsabilidad-de-las-redes-sociales): les garantizo que las encontrarán ilustrativas e interesantes.

    Solo por aportar, permítame explicar a los legos en Derecho que se llaman “libertades públicas” a aquellas facultades de actuación que los poderes públicos no deben limitar a los ciudadanos. Y que la “libertad de expresión” incluye la “libertad de prensa” -que es la del dueño de la imprenta o similar-; la “de libertad de cátedra” -la que permite a un académico afirmar, por ejemplo, que «Franco no era fascista y que el suyo no era totalitarismo, sino un “pacífico régimen autoritario” »-, el derecho a recibir información VERAZ, etc.

    Es decir: que tenemos el derecho a manifestar públicamente nuestra personalidad (incluso artísticamente) sin cortapisas del Poder: “Art. 20.2 CE: “El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.”
    Art. 20.4 CE Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.”

    Es decir: como todo derecho personal, no es ilimitado. Así que permítanme resumir que: el límite fundamental de la libertad de expresión es la libertad y la DIGNIDAD de los demás (el “derecho a opinar” no faculta para insultar, según el TS).

    Y observarán que no es lo mismo “expresar opiniones” en un Tribunal (donde parece existir “de facto” un “derecho a mentir” puesto que el acusado puede mentir impunemente) o en una Cámara parlamentaria (¡donde además se puede ofender sin problema!) que en una publicación… pues en esta todos entendemos que ofender o mentir necesariamente ha de reportar alguna consecuencia.

    Así que concluyo con LA cuestión: ¿”la libertad de expresión” faculta a ofender o a mentir (ya sea faltando simplemente a la verdad, ya sea tergiversando sabiendas los hechos)? Creo que todos coincidiremos en que la respuesta es NO.

    “La verdad os hará libres” (Juan 8:32).

  7. Totalmente de acuerdo con Vd. D. Ramón, pero qué se puede esperar de éste país de mediocres y delincuentes? En fin un saludo

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La Lectura de Ramón