El Registro Mercantil de Valencia hilando fino en la interpretación de las comparecencias

Uno de los últimos defectos que se me han notificado en un paquete de constituciones con domicilio en Valencia ha sido el de la comparecencia del apoderado. Resulta cuanto menos curiosa esta manera de hilar tan fino en según qué cosas, porque lo cierto es que no le encuentro una justificación legítima.

Resumo:

Comparece en mi nombre y en el de dos de mis sociedades un apoderado. El Notario indica claramente que interviene “en nombre y representación como apoderado”; más adelante, al final de la comparecencia indica que “Se encuentra facultado para este otorgamiento en virtud de poder especial conferido a su favor el día… ante el Notario de Valencia…, bajo el número… De copia autorizada de dicho poder que tengo a la vista, resulta a mi juicio y bajo mi responsabilidad que el compareciente tiene facultades representativas suficientes para este otorgamiento, en tanto que está expresamente facultado para constituir cualesquiera sociedades limitadas y anónimas, suscribiendo y desembolsando íntegramente su capital, mediante aportaciones dinerarias, cualquiera que sea su objeto social y domicilio, suscribiendo sus correspondientes Estatutos y nombrando y aceptando cargos, firmando a tal efecto las escrituras públicas de constitución correspondientes…”

Leyendo esto cualquiera diría que es más que suficiente, y de hecho tenemos cientos de escrituras inscritas de este modo, pero no, ahora ya no es suficiente. Parece ser que quedan dudas, que la redacción no es clara, que el hecho de que el Notario diga que el poder es más que suficiente, sigue sin ser bastante…

Ahora nos piden que se indique quién otorga el poder. Evidentemente el otorgante soy yo mismo, en nombre propio para aceptar el cargo de administrador  y como administrador de las sociedades para los desembolsos del capital, me pregunto… ¿Podría ser de otra manera?, y aun pudiendo ser de otro modo, ¿qué importancia tiene finalmente quién sea el otorgante? En todo caso eso será algo que tendrá que comprobar y valorar el Notario y no el Registrador.

¿Vale la pena recurrir? Entiendo que no, las molestias y los perjuicios son demasiado elevados, pero lo cierto es que ante una situación de estas apetece hacerlo porque no se encuentra ninguna justificación a estos cambios de criterio cada vez más “afinados”.

 

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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