El impuesto sobre el Patrimonio, o cómo llegar a recaudar el 100%

Si alguna vez ha existido un impuesto injusto y canallesco, ese ha sido el impuesto sobre el patrimonio. Impuesto que hace apenas unos años el propio gobierno socialista eliminó por eso, por injusto. Sorprende, o quizás no tanto, que actualmente se empeñen en resucitarlo. Lógicamente no puede tener otro sentido que el hecho de querer aparentar un interés (equivocado) de la justicia social de cara a las próximas elecciones.

Y es que todos los impuestos pueden ser criticados en mayor o menor medida, pero el de patrimonio es de juzgado de guardia, y es muy simple de razonar.

Usted cuando tiene unos ingresos, por trabajo, por capital, de sociedades, o de lo que sea, ya paga unos impuestos. Hasta ahí todo correcto; la carga puede estar más o menos acertada a la hora del reparto, pero daremos por bueno que se tiene que pagar. Del sobrante de lo ganado, usted puede hacer unas inversiones y comprar unos inmuebles, por ejemplo. Al comprarlos, con independencia de que ya pagó en su día por el dinero ganado, volverá a tributar por la compra de dichos inmuebles. Esto ya empieza a ser tendencioso, pero estamos acostumbrados, y digamos que podemos tolerarlo.

Bien, ya tiene usted esos bienes de los cuales ha pagado, al menos dos veces, y digo al menos, porque puede haber pagado más, tal vez el dinero con el que se compraron los inmuebles lo ganó su padre y pagó por ello; puede que el bien inmueble lo comprara él y pagase por ello, y puede que usted haya acabado heredando el bien… y haya tenido que volver a pagar.

A lo que íbamos. Usted ya tiene unos bienes de los que ha pagado dos, tres, o las veces que sea, y ahora le dicen que TODOS LOS AÑOS tendrá que declarar los mismos bienes, y en función de su valor, volver a pagar por ellos. Puede darse el caso de que al final se llegue a pagar el cien por cien de lo ganado en su día que permitió la compra de los inmuebles, o más. Es un impuesto rastrero y ladrón, y es una vergüenza que resucite y volvamos a tenerlo entre nosotros.

Como otras veces, aclarar que personalmente no me afecta este impuesto porque no voy a estar obligado a pagarlo, pero ello no quiere decir que no pueda indignarme el hecho de que lo apliquen, y la forma es que lo están promocionando, como un arma de justicia social, cuando es todo lo contrario.

 

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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2 Comentarios.

  1. Totalmente de acuerdo contigo, es un impuesto injusto, incluso para aquellos que no tenemos que pagarlo. Además, ¿de qué sirve que un Gobierno como el PSOE quiera recaudar más dinero con este impuesto, si luego no sabe como administrarlo? Menos recaudar y más acciones para crear empleos y empresas, pienso es lo que se necesita. ¡Un saludo!

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