El caso Nadia. Seguimos condenando sin necesidad de juicio

Cada vez que una noticia judicial se convierte en viral en redes y en televisión, la tendencia siempre es la misma: condenar sin ninguna duda al investigado (antes imputado). No se necesita juicio; basta con que aparezca la noticia (especialmente si es la tele, mejor), se den un par de datos sueltos y demos por hecho que los acusados son culpables de los hechos de los que se los acusa. ¿Para qué necesitamos jueces si ya nos bastamos nosotros (y los periodistas) solitos? Esta vez toca el caso Nadia. Parece que no haya ninguna otra noticia de interés desde hace unos días; cada vez que uno pone la radio, o enchufa la tele o mira Facebook se tropieza inexorablemente con el caso Nadia y las estafas que su padre parece ser que ha estado haciendo aprovechándose de la niña… ¿Pero qué pruebas hay de que eso sea así? Yo no voy a entrar en defensa alguna porque tampoco conozco el asunto, pero mi compromiso conmigo mismo implica que SIEMPRE respeto la presunción de inocencia de cualquiera. Me da igual el tipo de delito y me da igual quién sea el sospechoso, investigado, imputado… o como lo queramos llamar.

Otra cosa que hemos de tener en cuenta es que el hecho de que una persona haya sido condenada en el pasado y haya cumplido la pena por la que se lo condenó, no supone que sea culpable de cuallquier otro delito del que se le acuse, no debemos usar ese dato en su contra. Parece ser que este hombre fue condenado hace unos años por estafa, parece ser que los indicios apuntan a que ha cometido otra… Bien, nadie lo discute, pero una cosa son los indicios y otra cuestión será lo que se demuestre.

En el caso Nadia no ha existido la presunción de inocencia ni por un instante

#El caso Nadia

El caso Nadia. Otro juicio mediático en el que ya se ha condenado al investigado… ¿Cuándo aprenderemos?

Todo el mundo se ha lanzado a condenar a los padres. Es cierto que el juez ha dictado prisión preventiva y les ha quitado la custodia, pero eso no quiere decir que los haya considerado culpables porque, insisto, no ha habido juicio. El juez se basa solo en indicios que, bajo su punto de vista (que también es discutible), son suficientes para decretar esas medidas cautelares.

¿Cuándo entenderemos la diferencia entre investigado y culpable? ¿Cuándo respetaremos sin excepción la presunción de inocencia? ¿Cuándo entenderemos lo que son las medidas cautelares? En este caso se les ha bloqueado la cuenta (que no embargado; son cosas distintas), se ha decretado la prisión provisional y se les ha quitado la tutela de la niña… Todo medidas drásticas (y tal vez abusivas), pero ninguna de ellas supone condena alguna.

Señores… Habrá que esperar al juicio a ver qué pruebas se aportan y qué alega la defensa, ¿no les parece?

El Mundo apoyó la campaña de ayuda Nadia, y ahora ha publicado sus disculpas porque dicen que deberían de haber sido más cautos a la hora de dar por buenos los datos facilitados por el padre; eso es cierto, pero lo curiosos es que lo han vuelto a hacer… Primero han dado por buenos (sin comprobar) los argumentos del padre, pero ahora han dado por buenas (sin juicio y sin comprobación alguna) las acusaciones. Personalmente creo que tanto error es lo uno como pueda serlo el otro.

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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19 Comentarios.

  1. Harto de las campañas de las ONG que nos quieren manipular | - pingback on 20 diciembre, 2016 @8:00
  2. Ya ves, Ramón, vivimos en un país en el que no “cuela” homologar una receta de tiras reactivas de glucosa sin el pertinente informe médico válido. Quien dice tiras, dice un Aricept, un Exelon… Que algunos españoles pagan y yo lo veo en mi trabajo. O un Pradaxa o un Xarelto… Sin embargo, “cuelan”informes médicos inventados y no se da cuenta nadie. Cuelan terapias inventadas y operaciones clandestinas… Ni Julio Verne tuvo tanta imaginación. A mí me dio la risa leyendo lo publicado. No le hubiera dado ni un céntimo.

  3. Yo poco entiendo de leyes… Pero sí entiendo un poco de temas sobre sanidad… Porque mi trabajo se desarrolla ahí. Y he visto lo que este hombre decía para recaudar fondos para su hija… Con historias que no tienen pies ni cabeza. Suficiente para no haberle dejado continuar hasta que aportara documentos más ciertos. Además lo cuento desde el punto de vista que tenemos muchos españoles. El tener alguien con una discapacidad importante en casa. No es la primera que tengo además. Y nunca se me hubiera ocurrido pedir dinero para mejorarlos… Porque sé muy bien que no hay esa posibilidad.

  4. Estoy totalmente de acuerdo contigo Ramon. Por cierto que está prensa que ahora va a saco, debería repasar lo del ” cooperador necesario” a ver si para alguno, en el desplazamiento patrimonial, no ha sido fundamental el que estos periodistas que ahora hacen leña del árbol caído no diesen en su momento todo tipo de bendiciones. Imaginate el que donó por qué “el mundo” apoyaba esa causa confiando en que la habían verificado. Vaya país !!!!

    • Quizá por eso los de El Mundo se han dado tanta prisa en «rectificar», aunque como digo, han incurrido en la misma falta al hacerlo porque antes daban por bueno lo que hacía este hombre y ahora dan por supuesto que es una estafa aunque no se le haya juzgado y condenado todavía. Hay un prejuicio previo (positivo) y un prejuicio posterior (negativo).

  5. Lo peor de este caso, es que otros niños lo pueden necesitar de verdad y por desconfianza ya no se les ayude.

  6. En este caso, aunque nunca debamos fiarnos completamente de los medios de comunicación, parece que los padres de Nadia (quizá más el padre) han sido unos caraduras.

    Con todo el respeto a la presunción de inocencia, los datos que aparecen sugieren claramente que ha sido un engaño. Luego será un juez quién decida si han utilizado a la menor para la mendicidad a una escala, eso sí, a años luz de lo que vemos habitualmente por las calles de nuestras ciudades.

    Que sí, que hay que ser prudentes y no dejarse llevar por cantos de sirena pero hay por ahí muchos datos que no encajan, supuestos expertos inexistentes, hechos inverosímiles y un periodista (sensacionalista) Pedro Simón que ha tenido, al menos, la vergüenza torera de reconocer su falta de rigor.

    Lo que ha escocido aquí es que mucha gente muy humilde ha dado dinero por humanidad y ve que se han reído de ella. Por eso hay indignación.

    A mí, personalmente me indigna porque me ratifica en mi habitual actitud de escepticismo ante estas causas humanitarias. Todavía recuerdo cuando pasaban por las casas vendiendo los calendarios a favor de una supuesta asociación de discapacitados (en aquella época se denominaban subnormales pero ya no se puede decir) y con toda la ingenuidad comprábamos unos cuantos.

    Presunción de inocencia sí. Pero desconfianza y distanciamiento también.

  7. Siempre que ocurren estas cosas recuerdo el Caso Wanninkhof, basura televisiva que amenizó aquel verano de 2001 (junto con el caso Nevenka) hasta que llegó el 11S y comenzaron a hablar de cosas más serias. Este verano la noticia era el niño que quería llamarse Lobo. Al grano, que me disperso: los medios, la opinión pública y en consecuencia el jurado condenaron a una inocente porque tenía cara de culpable. El artículo de Wikipedia es extenso y completo.

  8. Inés Díaz Gómez

    También sabemos todos, que muchas veces la justicia no es lo más justo. A ver en qué queda el tema. De todas formas, parece claro que destinó mucho dinero a lo que le dio la gana. Dinero que en teoría, no fue recogido para esos fines. Ya veremos en qué queda todo esto. Pero ha habido más casos así. Soy poco solidaria. Yo misma me enfrento en mi casa a unas secuelas de una grave enfermedad (aunque no rara) en mi casa. Y me arreglo con lo que tengo y asumo lo que hay. No siempre asumimos que no hay otra solución. Y muchas veces no la hay. Las enfermedades son todas caras. Las raras, y las otras.

    • Tenga en cuenta que cuando dice que «parece claro que destinó mucho dinero a lo que le dio la gana» es porque lo ha oído en la tele. No digo que no sea cierto, solo que no podemos juzgar a nadie por una noticia en televisión antes del juicio.

  9. Inés Díaz g

    No sabía nada del caso de esta niña hasta estos días en los que todo ha salido. Me sorprende, si es cierto lo que he leído, que le hubieran dado nada a este hombre. Sin comprobar nada, parece ser. La historia me recordó a alguna novela de ficción. Al final, no sé que hay de realidad en el extraño caso. Y sí, yo opino que todos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Pero la historia tiene partes muy irreales.
    Aunque esto es muy antiguo ya. Yo conozco dos, que aún se pueden ver, porque han dejado pruebas. Los padres de una amiga tienen una preciosa casa en primera línea de playa, en un pueblecito. En una zona donde hoy no se permitiría. Pero delante de la suya hay otra mejor. Me contaba mi amiga, que la casa de ese vecino fue de un médico que recogió dinero para hacer un centro, como un pequeño hospital dedicado al pueblo. Y se hizo una casa de impresión. Mi abuela contaba uno similar. De alguien que recogió dinero para su hijo, para formarse como sacerdote, para llevar su dote, que creo que llevaban. Y también se hicieron una casa de impresión que aún está. Casas de la vergüenza, hechas con la buena fe, y el dinero de los de,as.

  10. El que acusa ha de aportar pruebas. Si no, todos seríamos culpables de algo ya que no podemos aportar pruebas de que somos inocentes de todo.

    > El Mundo apoyó la campaña de ayuda Nadia, y ahora ha publicado sus disculpas porque dicen que deberían de
    > haber sido más cautos a la hora de dar por buenos los datos facilitados por el padre; eso es cierto, pero
    > lo curioso es que lo han vuelto a hacer…

    Sí.

    > No se necesita juicio; basta con que aparezca la noticia (especialmente si es la tele, mejor),

    Efectivamente.

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