El administrador debe ser un ordenado empresario

 

A pesar de que el hecho de ser administrador no implica ser empresario, desde el punto de vista económico de la empresa actúa o debe actuar como tal, y legalmente se le exige, además de lo que ya comentaba en otro artículo sobre diligencia, fidelidad y lealtad, que sea ordenado, concepto tanto o más peliagudo que los demás y de no fácil interpretación.

No obstante existen antecedentes suficientes para enmarcar ese concepto de ordenado empresario en cuanto a la responsabilidad del administrador, y se podría definir del siguiente modo:

 

  1. Ha de ser prudente y no realizar operaciones en principio descabelladas arriesgando más de la cuenta. Siempre cabría la posibilidad, ante una operación de este tipo, de convocar una Junta y pedir autorización a los socios para realizar o no la citada operación. Eso le eximiría de cualquier responsabilidad frente a los socios en el caso de que el resultado no fuese el esperado.
  2. Ha de ser competente, profesionalmente hablando, cosa también difícil de concretar dado que no se exige en ningún sitio que el administrador tenga una formación concreta o mínima para desempeñar el cargo, bastando con ser mayor de edad.
Aunque como digo no hay ningún mínimo formativo para ser administrador, los socios, estatutariamente sí que pueden exigir un perfil que consideren adecuado para el desempeño del cargo, incluyendo en dicho perfil el mínimo académico que se les exigirá a todos los que deban en el futuro ser administradores de la empresa.
Ramón Cerdá
Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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