Disponer de un objeto social debidamente inscrito no es garantía de poder inscribir otro igual

Nuestros objetos sociales son muy amplios, aunque a menudo nos encontramos con clientes que quieren tenerlos redactados de otro modo o incluir algunas cosas de dudosa posibilidad de inscripción. En esos casos intentamos siempre hacerle ver a nuestro cliente que con el objeto social de la constitución le basta para desarrollar la actividad o actividades que quiere realizar, pero si insistimos demasiado se podría interpretar como que nuestro interés personal es no cambiar el objeto social.

Se puede interpretar así porque nosotros cobramos lo mismo al cliente tanto si lo cambia como si no lo cambia; es decir, que el cambio de objeto es gratuíto en nuestro servicio.

Pero nada más lejos de la realidad porque lo único que nosotros pretendemos es evitar problemas de inscripción de la escritura de acuerdos que en ocasiones acaba paralizada durante meses por cualquier matiz de este tipo.

El problema más común con el que nos enfrentamos a la hora de exponer nuestros consejos al respecto es cuando el cliente nos indica que ya tiene otras sociedades inscritas con el objeto que ahora quieren ponerle a la nueva. ¿Qué se les puede decir sin que parezca que queremos evitar la inscripción? La verdad es que resulta complicado pero lo intentamos, y si finalmente el cliente sigue queriendo que se cambie el objeto, así lo hacemos. Pero como digo, el tener un objeto social inscrito no garantiza para nada que la inscripción se repita. Los criterios son distintos de unas provincias a otras, lo son también de unos registradores a otros dentro de una misma provincia, e incluso pueden cambiar en un mismo registrador que no admitirá nunca como precedente algo inscrito en otra sociedad.

Recientemente nos ha ocurrido uno de estos casos con una sociedad de Valencia, y Doña Isabel Querol Sancho ha decidido no inscribir la escritura de acuerdos. No voy a discutir sus motivos porque, al menos en gran parte, los comparto, y de hecho así se lo advertí en su momento a los clientes.

Transcribo textualmente lo que no ha admitido del cambio de objeto:

La actividad de “administración” referidas a las empresas puede implicar la cualidad de miembro del órgano de administración y, o, representación orgánica de la misma, siendo esta actividad, en su caso, materia de capacidad y no actividad mercantil…

“La administración”, así como “y la gestión de acciones” infringe el artículo 178 del RRM por ser materia de capacidad…

Asímismo la compraventa de todo tipo de bienes muebles e inmuebles infringe el artículo 178 del RRM por resultar indeterminado y omnicomprensivo y poder comprender actividadades sujetas a legislación especial.

El problema de estas cosas es que aunque siempre pedimos la inscripción parcial, rara vez así lo hacen los señores Registradores, con lo cual queda toda la escritura pendiente de inscripción sine die, incluyendo el cese del anterior administrador.

Por suerte la mayoría de nuestros clientes confían en nuestro criterio y estas situaciones no se repiten muy a menudo.

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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