Disminuir la velocidad al encontrarse con un radar móvil

¿Qué es lo que ocurre al disminuir la velocidad si nos encontramos ante un vehículo radar? Por experiencia propia sé lo que les molesta a los señores de Tráfico que se detecte su presencia. A ellos les gustaría pasar más desapercibidos, pero cuando uno lleva ya millones de kilómetros a la espalda, siempre tiene más posibilidades de verlos. El problema es que eso genera un sentimiento de frustración en los agentes que solo pueden remediar de una manera: multando, eso les genera una dosis de dopamina que los relaja y a alguno hasta le arranca una sonrisa.

Disminuir la velocidad ante un radar también tiene regalo

Cuando ocurre una cosa de estas, harán todo lo posible por multar. En 2014 ya conté un par de casos parecidos que me habían ocurrido personalmente. Esta vez es más de lo mismo, aunque no me ha ocurrido a mí. El hecho denunciado:

REDUCIR CONSIDERABLEMENTE LA VELOCIDAD DEL VEHÍCULO SIN ADVERTIRLO PREVIAMENTE AL PERCATARSE DE QUE EL VEHÍCULO A ADELANTAR ES EL RADAR. NO SE NOTIFICA POR TOMAR OTRA DIRECCIÓN.

Ante una multa de este tipo, uno se hace múltiples preguntas:

#Disminuir la velocidad

Disminuir la velocidad al encontrarse con un radar móvil también tiene multa

1.- ¿Para qué quieren el radar si cuando no hace la foto multan igual?

2.- ¿A qué se refieren con eso de «sin advertirlo previamente»? ¿Cómo se advierte previamente que uno va a reducir la velocidad? El reglamento habla de señalizar con las luces de freno o con el brazo. Se supone que si el vehículo radar iba delante, difícilmente habrá podido ver las luces de freno. En el hecho denunciado nada dicen de que se haya puesto en peligro a ningún otro vehículo, solo que ha frenado «sin advertirlo».

3.- Si tanto redujo la velocidad el denunciado, ¿cómo justifican no haberlo notificado por el simple hecho de «tomar otra dirección»? ¿Tan difícil era pararlo y hacer las cosas bien?

4.- ¿Qué sistemas llevan para detectar este tipo de cosas tan subjetivas?

En definitiva, una más, como tantos miles de multas abusivas y sin sentido, muestra de la frustración del cuerpo.

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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6 Comentarios.

  1. Siento entrar en temas de politiqueo, pero conviene tener memoria y si no tirar de hemeroteca para recordar que cuando Alfredo Pérez Rubalcaba era ministro del interior afirmó que nuestro sistema -en materia sancionadora de tráfico- era demasiado garantista. Estabamos en 2007, ojo.

    Desde entonces, y no es que antes no lo hicieran, cada gobierno que hemos sufrido ha procurado apretarnos las tuercas a los conductores un poquito más.
    Labor a la que se han sumado con entusiasmo la mayoría de ayuntamientos de nuestra geografía española.

    Siempre por nuestra seguridad, por supuesto.

    Nos vamos a 2013 cuando un general de la Guardia Civil afirmo que “seremos mejores guardias civiles cuantas más multas pongamos”.
    Claro; la Guardia Civil tiene la obligación de denunciar cuantas infracciones observe, pero eso es distinto a salir con la PREDISPOSICIÓN a hacerlo. Si, además, los mandos incentivan a los agentes a que lo hagan pues blanco y en botella.

    Aparte, nuestros beneméritos conciudadanos de uniforme que se desviven por nosotros en las carreteras cuentan con tres elementos esenciales.

    Uno es el ojo clínico del señor agente. Elemento cuya precisión y objetividad es muy de lejos superior a cualquier radar. No estoy seguro, pero podría ser que contaran con capacidad de clarividencia.
    El segundo es la presunción de veracidad del señor agente. Si el señor agente dice que hemos asesinado a Kennedy, entonces es que lo hemos asesinado. Y punto.
    El tercero es una infracción comodín denominada “conducción negligente” e incluso su versión 2.0 llamada “conducción temeraria”. Es decir que el señor agente se puede inventar lo que le parezca y ya está. Su opinión es ley, ¿para qué vamos a darle más vueltas?

    Pero como los ciudadanos somos unos desagradecidos egoístas y en lugar de aceptar de buen grado esta pequeñas sanciones que nos ponen para salvarnos la vida nos empeñamos en enfrentarnos a la luz y a la verdad que emanan del sistema; la administración (esa que antes era muy garantista) ahora rechaza por sistema cualquier recurso que interpongamos. Automáticamente. Con razón o sin razón, eso no importa. Para que nos convenzamos de que lo mejor es pagar, rápido y ¡chitón!

    Seguro que muchas de esas sanciones se podrían ganar en la justicia ordinaria e incluso llegando al supremo. Pero la administración sabe que eso casi nunca pasará y que la posibilidad de que se salga con la suya es elevada.

    Pues ¡esto es lo que tenemos y lo que el pueblo español ha votado, señores!

    Así que ojito con lo que hacemos dentro de un mes.

    • La clarividencia por lo visto es uno de los requisitos para ser Guardia Civil y debe de ser un temario de las pruebas de acceso, porque todos hacen uso de ella 😉

      Yo soy de los que piensa que, votemos a quien votemos, lo de Hacienda y lo de la DGT seguirá funcionando por inercia y simplemente irá empeorando con el tiempo, como han hecho hasta ahora.Por eso en mis artículos sobre el tema no suelo criticar a un partido en concreto, han demostrado históricamente que para ciertas cosas sí saben ponerse de acuerdo en contra del ciudadano.

      • Sin entrar a profundizar, que estaría fuera de mi alcance, estoy convencido de que estas cosas pasan porque nuestro país no funciona.

        Tenemos cientos de leyes absurdas, no sólo en materia de tráfico, que parece que se han redactado sólo con la intención de hacernos un poco más difícil la vida al ciudadano. Desde luego no sólo lo ha hecho el partido que ahora está en el gobierno aún cuando sus actos y las consecuencias de ellos estén de plena actualidad por lo reciente.

        En España parece que prohibir es la única solución. No regular, no racionalizar. Prohibir, sancionar y responsabilizar de todo al ciudadano.

        Sí, parece que la culpa de todo la tenemos los ciudadanos.

        Como los jubilados no se mueren a tiempo, el sistema de pensiones se colapsa. Como los parados son unos vagos y no buscan empleo, hay que reducirles las prestaciones. Los autónomos son todos unos defraudadores, los funcionarios unos vagos y los asalariados unos aprovechados. Si la gente intenta aprovechar la energía solar para ahorrar energía, es porque quieren perjudicar a nuestra boyante industria eléctrica.

        Y así sucesivamente ¿Ya está bien, no?

        Quizá por eso no deberíamos buscar soluciones para el Tráfico, sino soluciones para España. Luego nos quedará la duda de si los partidos que se autodenominan nuevos no serán más de lo mismo o incluso peor. Pero ahí ya no entro.

        Y perdóneme por haber desvirtuado el tema y haberme desahogado públicamente.

        • Lo que dice es perfectamente lógico. Personalmente pienso que los nuevos partidos no van a mejorar esta tendencia hacia las prohibiciones, como también pienso (al igual que usted), que no toda la culpa la tiene el gobierno actual, aunque parece que no haya hecho nada por mejorar la situación. Es un mal que está enquistado y va a peor.

  2. El colmo del absurdo lo vivimos este agosto en Asturias por culpa del radar de Villaviciosa: “Tráfico destacó este fin de semana a agentes de la Guardia Civil -y lo hará el resto del verano- para que eviten que los conductores ralenticen la marcha de manera brusca y hacer que continúen circulando al mismo ritmo al que iban”

    http://www.lne.es/asturias/2015/08/12/villaviciosa-nuevo-embudo-autovia/1799082.html

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La Lectura de Ramón