Cuando una empresa cambia de nombre, la denominación antigua queda libre.

Resulta curioso que una empresa pueda estar operando durante años con un nombre, que decida cambiarlo (esto es normal), y que el nombre antiguo quede a disposición de otro usuario para constituir una nueva sociedad (esto ya no parece tan normal). Cuanto menos, esta operativa me parece contraproducente porque genera confusión. Si alguien que quiera ver el histórico de la nueva empresa pone su nombre en Axesor u otro programa de información mercantil, le aparecerá toda la historia de la antigua empresa.
Bajo mi punto de vista, un nombre, cuando ha sido concedido por el Registro Mercantil Central sección de denominaciones y ha sido utilizado para la constitución e inscripción de una sociedad, no debería nunca quedar disponible porque ya ha cumplido su función. Otra cosa son aquéllos nombres concedidos que no llegan a constituirse en empresa registrada mercantilmente. En esos casos, a su caducidad, el nombre vuelve a estar disponible para otro usuario.
Así y todo, incluso en este último caso suelen haber problemas porque el usuario inicial puede haber pedido un NIF en su momento y Hacienda le acabará poniendo trabas al segundo usuario alegando que ya existe un NIF asignado. Se puede arreglar, pero no deja de ser también un inconveniente.
Ramón Cerdá
Ref: LSYLPMIS
Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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