Chicas con pene, la nueva ley para la normalización del colectivo LGTBI

Hay leyes que nacen de la sinrazón. Yo estoy en contra de la discriminación de cualquier tipo (también de la positiva), pero cuando se legisla discriminando a otros para «proteger» a los supuestos discriminados, no puedo estar de acuerdo con lo que dice la ley. Si además la ley se utiliza para el adoctrinamiento en los colegios, la cosa me parece todavía peor. Puedo entender (aunque no lo comparta plenamente) que se quiera normalizar la situación del colectivo LGTBI (Lesbianas, Gays, personas Transgénero y Bisexuales) para evitar discriminación y para ello se introduzca información gráfica en los colegios del tipo: «Hay chicas con vulva… y chicas con pene; hay chicos con vulva… y chicos con pene», pero no puedo entender bajo ningún concepto otros aspectos de la ley.

Chicas con pene… ¿Es procedente el talante de esta nueva ley?

#chicas con pene

Chicas con pene y la nueva ley contra la discriminación

1.- Parece ser que es una ley solo (de momento) para la Comunidad de Madrid que pretende imponer de manera obligatoria este tipo de educación. Es evidente que ello choca con el derecho de los padres a elegir el tipo de educación de sus hijos.

2.- Si alguien cree haber nacido con el sexo equivocado y pide ayuda o terapia para entender su situación y adaptarse a ello, nadie lo verá mal (salvo los intolerantes, claro está), pero lo curioso es que si alguien que vive su realidad como gay o lesbiana, en un momento dado se siente frustrado o confuso y quiere ser heterosexual, la cosa se pone peor porque quien pretenda ayudarle, podrá ser multado con 45.000 euros. No importa que el afectado acepte someterse a esas terapias o que incluso lo hubiera solicitado expresamente.

3.- Entre otras cosas, la ley dice: «En los procesos autonómicos, cuando el interesado aporte hechos o indicios razonables, fundamentados y probados por cualquier medio de prueba admitido en derecho, de haber sufrido discriminación por razón de orientación sexual, identidad o expresión de género, corresponde a aquel a quien se atribuye la conducta discriminatoria, la aportación de justificación probada objetiva y razonable de las medidas adoptadas». Una vez más nos hemos cargado la presunción de inocencia y volvemos a la carga con las pruebas diabólicas. Poco antes de escribir este artículo, mientras conducía, he escuchado en la radio que los jóvenes acusados de abusar de una muchacha en los sanfermines han sido procesados porque se ha dado por suficiente el testimonio de la «agredida» que ha manifestado que en ningún momento había prestado su consentimiento.  No tengo contrastada la noticia, pero si es así y no hay otros testimonios o pruebas adicionales… ¿qué monstruo jurídico estamos creando si basta la acusación de alguien para que procesen a otro u otros?

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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5 Comentarios.

  1. Es interesante igual me parece que contradice muchisimas cosas que suelen sostener ideologicamente. Saludos

  2. Esos colectivos buscan más que la reivindicación, la politización. Quieren dejar en evidencia a los que no opinan como ellos y en especial a la Iglesia Católica para tacharles de Talibanes. Pero nunca protestarán por el ahorcamiento de afeminados en el los estadios de futbol iraníes o la condena a muerte en otros paises musulmanes.

    Lo increíble es que sean el PP y C’s los que la apoyan.

  3. Son tantos los despropósitos que vivimos en esta España que ha perdido el norte que éste pasará desapercibido como uno más y no de los peores.

    Yo nunca insulto a nadie pero supongamos que tengo un mal día y a alguno le llamo cab… o hijo de…
    Será algo desagradable y desde luego reprobable pero no tendrá mayor consecuencia. En todo caso recibir de vuelta un exabrupto similar.

    Pero ¡ah, si se me ocurre llamarle mari… y resulta que lo es!

    Poco importaría que me disculpara y retirase el insulto. No sé, Igual acabo en el talego, al día siguiente una manifestación contra la homofobia y debates en televisión para pedir el aumento de las penas.

    Me consuela que me pondrán en la misma nómina que los obispos que ya han protestado. Y volvemos a la misma, de siempre: tendrán razón o no. Pero es que parece que les condenan sólo por discrepar y oponerse a las imposiciones de una ¿mayoría?

    En fin. Me lo tomaré a chirigota. Casi mejor.

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La Lectura de Ramón