Bankinter versus Hacienda… y gana Bankinter

Cuando se trata de interpretar leyes y normativas, hay veces que entiendo que existan conflictos que deban llegar a los tribunales para ser solucionados, y si se trata de cuestiones de Hacienda, todavía mucho más porque tienen la infame costumbre de barrer siempre pa’casa; aunque eso, lamentablemente, es algo bastante habitual en todas las administraciones, a las que, queramos o no, los ciudadanos les importamos un colín. Bien es cierto que esta vez no hablamos de un ciudadano sino de una entidad bancaria, Bankinter para más datos, pero al final es lo mismo, Hacienda está obligada a actuar con transparencia y legalidad, y no como si estuviera en una antigua feria de venta de caballos.

Bankinter versus Hacienda por un problema de prescripciones

#Bankinter versus Hacienda

Bankinter versus Hacienda. Otro varapalo para la Agencia Tributaria que se había pasado de lista… y de plazo.

Como he dicho, entiende que haya cosas discutibles, pero que se llegue a cierto tipo de situaciones por una cuestión de prescripción es algo que no llego a entender. Si una cosa está prescrita no hay nada que hacer, nada que comprobar, y mucho menos, nada que sancionar. Bajo mi punto de vista (muy distinto al de Hacienda, por supuesto), los señores inspectores que actúan contra un contribuyente sobre algo prescrito, están prevaricando directamente, ¿o no es una prevaricación abrir un acta cuando saben perfectamente que el acto comprobado está prescrito? Creo que no es tan complicado hacer el cálculo de la prescripción, y también supongo que en este caso, Bankinter, cuando recurrió el asunto, alegaría prescripción… ¿Por qué no lo comprobaron en Hacienda y anularon el acta? ¿Por qué se ha tenido que llegar a tribunales? ¿Dónde están las responsabilidades? Porque entiendo que al inspector de turno debería de caerle una buena sanción porque para pasar las oposiciones todos deben saber contar hasta cuatro que es todo lo que necesitan para ver si ha prescrito el tema o no.

Ha sido la sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional la que le ha dado la razón al Bankinter al considerar que había prescrito el derecho de Hacienda para practicar la liquidación e imponer sanciones.

Hechos: Impuesto de sociedades 2001 a 2003 por cuantía de 6,1 millones de euros

Dice la sentencia:

«Si tomamos el 25 de julio de 2004, al ser el vencimiento del plazo para la declaración del impuesto de sociedades correspondiente al ejercicio 2003, y el 31 de marzo de 2009, como fecha en la que se notifica la liquidación, ya había prescrito el derecho de la Administración para determinar la deuda, por transcurso del plazo de cuatro años que resulta exigible».

Lo dicho antes, basta con saber 1… 2… 3… y 4

Ramón Cerdá

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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8 Comentarios.

  1. Ante un caso así, ¿Se pueden pedir daños y perjuicios a Hacienda al inspector de turno que actuó prevaricando? ¿Iría la denuncia a la papelera o se descolgarían con el socorrido “no está previsto? La verdad, tengo mis dudas.

    • Ir contra el inspector es prácticamente imposible en estos casos salvo que hubiesen pruebas tangibles de mala fe, que desde luego se suponen, pero no son fáciles de demostrar. No obstante son casos sangrantes que ocurren a diario ante la indefensión de muchos contribuyentes.

  2. ¡Ah, Bankinter!

    Lo siento, estoy desvirtuando el tema pero pienso en Bankinter y pienso en las hipotecas multidivisa. Tenía que decirlo…

  3. El TEAR o el TEAC (creo que debió ser en este caso, si la sentencia es de la AN) dependen de hacienda y parecen más un filtro que hacen para no inundar a los tribunales de casos contra la hacienda. Me gustaría ver las estadísticas, que ahora con la Ley de Transparencia deberían ser públicas, de casos fallados a favor de los ciudadanos e estos tribunales, o mejor, de los fallados en contra y luego revocados por los tribunales, que sería aún más ilustrativo.

  4. En principio, comparto tu criterio de que el inspector que emitió y firmó el acta rozó la prevaricación. Pero lo que me parece más indignante, personalmente, es que un organismo como el TEAR, que se crea a un altísimo coste (pues lo forman funcionarios de Hacienda que cobran a nivel máximo por estar ahí en comisión de servicios, o sea, que es una prebenda más en el fondo para premiar quien se porta bien) le dé la razón a Hacienda. O sea que ni en estos casos son imparciales. ¿Para que están, entonces?

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La Lectura de Ramón