Asociaciones vecinales y musulmanes. ¿Integración?

Es evidente que la población musulmana crece en Europa y, por lo tanto, también en España. Lo deseable en estos casos, como en cualquier otro tipo de inmigración, sería que las personas que vienen de fuera, con otras costumbres, e incluso con otras leyes, se adaptaran a nuestra sociedad integrándose en ella. Empezando por lo de las leyes; esto no es ninguna opción negociable; si un inmigrante incumple con la ley española, aunque sea haciendo algo que pudiera considerarse legal en su país, tendrá que ser sancionado como corresponda. Lo mismo ocurriría si nosotros vamos a sus países. Sería absurdo que se les diera un trato de favor en la aplicación de las leyes. Al igual que ha ocurrido siempre, es normal que la población proveniente de otro país se concentre más en unos barrios o ciudades que en otros, lo que provoca también (como no puede ser de otra manera) una mayor representación en las asociaciones vecinales. Y de eso precisamente quería hablar hoy.

Representación musulmana en las asociaciones vecinales

#Asociaciones vecinales

Asociaciones vecinales. Los primeros síntomas de invasión.

La vecindad es la primer afectada por la inmigración. Es evidente que los barrios elegidos para el asentamiento serán los primeros en ser testigos de si existe voluntad de integración o si se viene a España con la idea de que prevalezcan las costumbres extranjeras. Es normal que el inmigrante quiera mantener sus costumbres; cuando los españoles iban a otros países de manera masiva a trabajar, promovían las asociaciones españolas donde se reunían, hablaban de sus cosas en español, cocinaban platos españoles, etc. No es lo mejor para una integración, pero supongo que tampoco la buscaban; lo suyo era estar unos años fuera del país y luego volver. En cualquier caso, lo que no hubiera sido permisible es que esos españoles emigrados pretendieran que los alemanes (por poner un ejemplo) se adaptaran a sus costumbres de manera que se les prohibieran ciertas cosas. Una cosa es la no integración (siempre ha habido guetos en todas partes) y otra la convivencia necesaria, que tiene que estar muy alejada del sentimiento de invasión.

La noticia, que se quiere enfocar como simple anécdota, pero para mí resulta mucho más grave y acabará teniendo consecuencias a medio plazo, ha ocurrido en Mataró (como podría haber pasado en cualquier otro pueblo de España). Unos vecinos han querido organizar una paella popular y, con el fin de tramitar los oportunos permisos con el Ayuntamiento, han recurrido a la Asociación de Vecinos de Rocafonda (barrio de Mataró). La respuesta por escrito de esta asociación no podemos considerarla anecdótica:

A continuación traduzco (el original está en catalán) un extracto del escrito de la asociación:

La Asociación de Vecinos de Rocafonda […] ha aceptado […] tramitar los permisos necesarios para que se pueda llevar a término la jornada arrocera […] Pese a todo, antes de empezar a tramitar los permisos, la asociación […] quiere asegurarse de que en esta celebración no habrá comportamientos que puedan afectar a la convivencia en el barrio, de manera que rogamos al responsable que se comprometa a lo siguiente:

1.- El arroz no llevará ningún tipo de bebida alcohólica, ni tampoco cerdo o derivados. La razón es que en el barrio cada vez hay más personas con diversidad de dietas alimentarias y para preservar la salud pública hemos de promover entre todos y todas unos hábitos alimentarios saludables. De este modo será una paella abierta a todos.

Creo que la cuestión es muy grave. No se menciona que las exigencias sean por las costumbres musulmanas, aunque es evidente. Es absurdo que se diga que es por cuestión de salud pública, o que sea para que todos puedan participar. Bajo mi punto de vista hubiera sido comprensible que solicitaran el preparado de alguna paella sin estos condimentos, pero ¿prohibir su utilización? ¿Qué pensarían los musulmanes si se les prohibiera cocinar cordero en sus fiestas? Supongo que eso sería una afrenta imperdonable.

Pero la prohibición no queda en eso. La asociación exigía, además, designar a dos personas para vigilar que no existiera ningún tipo de conflicto a la hora de utilizar los ingredientes. También exigía que si había beneficios, estos se destinasen a actos públicos en el barrio (caso de haber pérdidas tenían que asumirlas los organizadores). También se prohibía que parte del beneficio se destinara a entidades de tipo religioso.

El portavoz de la asociación no ha dudado en acusar a los organizadores del evento: «la paella popular la entendemos como una provocación».

Creo que dejar este asunto en mera anécdota es frivolizarlo. Tendríamos que analizar con mucha atención este tipo de actitudes porque de ello depende nuestro futuro. Y las asociaciones vecinales pueden ser el inicio de todo.

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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14 Comentarios.

  1. Islamofobia, la palabra mágica que abre todas las puertas | - pingback on 22 septiembre, 2016 @8:01
  2. El problema es que la izquierda, es anticatólica y para ello, para atacarla, como no puede abiertamente ya que la mayoría de la sociedad (incluso sus votantes), al menos culturalmente y sociológicamente lo es, inventa cualquier excusa para favorecer otras religiones. Otras no, -mejor dicho-. Concretamente la musulmana. Zapatero con el apoyo de la izquierda en general propugnó y pagó con nuestro dinero La Alianza de la civilizaciones.

    La religión musulmana, como ninguna otra, no respeta a las demás. Incluso propone la muerte al infiel. No es respetuosa en absoluta con los no creyentes. Es sectaria y excluyente. Además confunde política y religión. Exactamente lo contrario que el cristianismo (a Dios lo que de de Dios, y al César lo que es del César).

    En Cataluña se junta con una intención clara de favorecer la inmigración musulmana por contraposición a la hispanoamericana (que no sólo tiene profundas raíces religiosas cristianas sino que además habla en español y no necesita hablar catalán). Como quieren su voto, la favorecen todo lo que pueden y así matan tres pájaros de un tiro.

  3. JOSÉ MARÍA LÓPEZ RUBIO

    Viene aquí muy bien al cuento el discurso de Putin que fue muy aplaudido y que no dudo que lo conocerás.

  4. El tema es demasiado complejo y delicado como para analizarlo en pocas líneas pero evidentemente hay una parte de nuestra sociedad que no se da cuenta de lo que puede venir por exceso de buenismo.

    A algunos les sorprenderá que en Alemania AfD (Alternative für Deutschland) este empezando a hacerse presente en los diferentes parlamentos regionales.

    Pues nada, sigamos así que ya veremos la risa que nos da.

    • Una cosa es ser buenos y otra ignorantes, ese es el problema. La tolerancia es necesaria en una sociedad democrática, pero no podemos dejar que se vuelva en contra nuestra porque luego no habrá marcha atrás. Puede que esto de la paella no sea algo grave en sí mismo analizado por separado, pero es un indicador muy claro de lo que está sucediendo.

      • Tolerancia sí. Pero tenemos que defender nuestra identidad y ser conscientes de que somos una sociedad occidental con unas raices culturales e históricas que son cristianas. Para bien o para mal.
        Y al que no le guste ahí tiene la puerta.

        España es un estado laico. Como debe ser. Que cada cual practique la religión que considere oportuna. O ninguna en absoluto. Con total libertad.

        Pero uno puede ser el tio más ateo del mundo y no faltar ni un solo año a la romería de su pueblo. Algunos lo considerarán hipocresía. Tal vez. Otros lo consideramos apego a las tradiciones y a nuestra identidad.

        En realidad aquí pueden convivir varias religiones simultáneamente. Lo que no pueden convivir a la vez es dos conceptos opuestos de civilización.

        Vale, quitemos el cerdo y el alcohol de las paellas. Que serán mucho más sanas, estupendo ¿Cual será el primer paso?

        ¿Habrá que prohibir la Navidad? ¿Habrá que cambiar de nombre a Santa Cruz de Tenerife? ¿Tendremos que poner Hiyab o como carajo se llame a nuestras mujeres no vayan a ofender los ojos de los musulmanes?

        Lo dicho: es un tema demasiado largo y complejo pero como no lo afrontemos en serio, nos acabará desbordando o por un lado o por el otro.

        • Te equivocas. España no es un Estado Laico. Es un Estado aconfesional pero en el que la Constitución reconoce la preponderancia religiosa de la religión católica. Laicismo significa borrar la religión de todo lo público (Francia en laica). No así en España, donde no sólo la religion católica es reconocida como preponderante sino que se exige el respeto a las otras. Por eso no es un estado laico. Estoy de acuerdo que hay total libertad religiosa, pero la religión no desaparece de la vida pública.

          • Cierto. Acepto la precisión. España es un estado aconfesional, que no laico. Pero nuestro acervo cultural es católico por historia, tradición y costumbres.
            Esa realidad tendrán que aceptarla (no digo compartirla) quienes vengan; no al revés.

          • fe de erratas: Francia es laica…perdon

  5. ya es lo ultimo, que una paella popular, acabe siendo una fuente de conflictos, nosotros en el trabajo en una cena de empresa, tuvimos un problema similar con lgunos trabajadores, y el problema son las formas, no es lo mismo decir, perdonen, seria posible un menu especial para nosotros que no tuviera cerdo,que decir exigimos para ir a la cena un menu sin cerdo.
    Evidentemente ante la exigencia se les dijo que tenian 2 menus, uno con carne y otro con pescado (todos teniamos la opcion de comer o una cosa o la otra) y que si no querian comer carne podian optar por el pescado, evidentemente no se cambio nada de los menus

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