Algunos Registradores siguen insistiendo en que es cosa de ellos la calificación de las facultades de los intervinientes.

Es habitual que alguien intervenga en una escritura como apoderado de un tercero, bien para comprar o vender algo, bien para aceptar un cargo, o bien para cualquier otra cuestión. En estos casos el apoderado debe mostrar el original del poder al Sr. Notario, que comprobará que incluye suficientes facultades para la realización de lo que se pretende hacer. El Notario, además, le exigirá al apoderado que manifieste que el poder sigue vigente y que no se han variado las condiciones en él establecidas.

Llegados a ese punto, durante años ha venido siendo habitual que los Registradores exigieran la presentación del poder junto con la escritura, para ser ellos quienes determinasen si las facultades eran suficientes o no. Algo así como si los Notarios fuesen los alumnos de primaria que presentan su ejercicio (la escritura) ante su maestro, que bolígrafo rojo en mano, revisa punto por punto si lo que ha dicho el Notario es correcto o no.

Lógicamente esta forma de proceder ha indignado siempre a los Notarios que siempre han defendido el hecho de que basta con que ellos digan en la escritura que los poderes son suficientes. El Registrador debe limitarse a inscribir el acto, dando por buena la manifestación de suficiencia. De hecho, en caso de existir alguna responsabilidad posterior, ésta sería del Notario y no del Registrador.

Las aguas estaban bastante tranquilas desde hace mucho tiempo, por lo que sinceramente me ha sorprendido enormemente el hecho de que un Registrador de Madrid haya desenterrado los restos de esta vieja guerra y nos haya puesto un defecto exigiendo que el Notario transcriba el poder.

Siguiendo la costumbre de este Registro, no se indica el nombre del Registrador que tal cosa exige, por lo que no puedo saber si es uno de los habituales, o es un despistado que está de sustitución temporal y no se ha enterado de estas cuestiones.

De momento está la cosa en Notaría a la espera de que hablen entre sí ambos profesionales y lleguen a un acuerdo. Acuerdo que bajo mi punto de vista es dejar la escritura como está e inscribirla sin más dilación.

Lo que dice el Registrador:

Lo que incluye el Notario en la escritura:

 

 

Es evidente que el Notario, no solo indica su responsabilidad en el asunto, sino que deja clara la suficiencia, y para qué es el poder. ¿A qué viene ese empeño caduco en querer que se le detallen las facultades para ser el Registrador quien decida si son correctas a no? Hay cosas que al final parecen discusiones de patio escolar sin ningún sentido practico.

 

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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