A la cárcel por mascar chicle en el Tribunal

En una de esas búsquedas por la red me ha aparecido una noticia curiosa, aunque ya tiene algún tiempo. Se trata de una condena de 30 días a cárcel por mascar chicle en la Sala del Tribunal de Melbourne (Australia). Está claro que hay que guardar unas normas de compostura, pero personalmente me parece un exceso enorme esta medida. Claro que lo de mascar chicle, no sé si está o no tipificado en el código penal de Australia, pero por experiencia personal puedo asegurar que aquí en España, que no lo está, también está muy mal visto. Recuerdo que hace unos 7 ú 8 años me llamaron a testificar a Albacete. Tuve que darme un madrugón porque el juicio se supone que empezaba pronto y a mí me pillaba bastante lejos. A pesar de todo, no me llamaron hasta pasadas las 13 horas y recuerdo que para mantenerme despierto y luchar contra el aburrimiento (se me olvidó llevarme un libro como hago habitualmente), me puse a mascar chicle en los pasillos a la espera de que me llamasen. Debo aclarar que me limitaba a mascarlo, sin hacer pompas ni ruidos extraños, simplemente para mantener una actividad que me quitara la modorra que me invadía por momentos.

El caso es que finalmente me llamaron, y tal cual me pillaron (mascando el chicle), entré en la sala. Me coloqué donde me dijeron, y la primera pregunta del señor Juez fue: «¿Está usted mascando chicle?»

Al contestarle que sí (¿qué le iba a decir?), directamente me expulsó de la sala y llamaron a otro testigo. Como castigo y humillación me tuvieron esperando hasta el final porque fui el último en declarar.

Por eso no me ha sorprendido tanto lo de Melbourne, aunque tal y como he dicho, me parece una medida excesiva y un tanto caduca y decimonónica. Pienso que hay mejores cosas a las que darle importancia.

Además, por experiencia puedo decir que en la Audiencia Nacional, hay quien masca chicle a todas horas y no pasa nada.

 

Ramón Cerdá

 

Ramón Cerdá
Empresario - Sociedades Urgentes
Ontinyent, 1964

Fundador de GMC Asesoría de Empresas, SOCIEDADES URGENTES y Mi Libro en Papel, además de escritor, novelista, bloguero, editor y corrector de textos en EL FANTASMA DE LOS SUEÑOS.

Autor de LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS, HACIENDA [NO] SOMOS TODOS, LOS ELEMENTOS DEL ESTILO LITERARIO y otros muchos títulos.
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3 Comentarios.

  1. Para no incurrir en intransigencias verbales, algunos jueces deberían avisar lo que ellos no toleran, como se hace en las salas de conciertos anunciando que apaguemos los móviles.

    • Eso sería una buena medida; al fin y al cabo es su sala y me parece bien que no toleren ciertas cosas a título personal, pero como no es algo tipificado legalmente, deberían advertirlo, o en su defecto ser moderados a la hora de hacer las advertencias y evitar la prepotencia y la extralimitación de sus facultades.

      Ramón Cerdá

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