La directiva MiFID se ha establecido para proteger al consumidor de productos financieros después de todas las polémicas bancarias sobre productos vendidos sin informar al cliente sobre sus riesgos o particularidades. Ahora los bancos, antes de contratar este tipo de servicios con sus clientes, deberán hacerles una especie de cuestionario, para valorar si el cliente es o no apto para comprar.
Se le llama Test de Conveniencia y Test de Idoneidad, y se supone que determina el perfil inversor del cliente de manera que se le pueda asesorar de acuerdo con los modelos existentes de perfil.
Personalmente hay dos cosas que no me convencen nada:
1.- El test se lo hace el propio banco al cliente.
2.- Si el test da como resultado que el cliente no es apto para la compra, bastará con que el cliente firme un papel para que el del banco pueda realizar la operación. Pongamos por caso una pareja de jubilados donde el del banco se limite a entregar entre toda la documentación a firmar, la susodicha autorización. Vaya, que si hay mala fe de poco va a servir el trámite.
Uno se pregunta qué tipo de información llegará a según qué personas, y hasta qué punto esto puede proteger verdaderamente al cliente o pasa a ser un simple eslabón burocrático más en una cadena, ya de por sí llena de papeleo y formalidades.
La intención parece buena, pero…
Adjunto un PDF sobre el asunto con más detalles.

El contenido de ¿De qué le sirve al usuario de banca la directiva MiFID? por Ramón Cerdá, salvo que se indique expresamente, esta licenciado bajo Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.












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